Características de los Caminos de Santiago en Francia

Señalización del Camino de Le Puy (GR 65)

Albergues

En Francia los albergues para peregrinos se llaman gîtes d'étape. Al igual que en España, cada gîte d'étape tiene sus propias peculiaridades, características y normativas. Algunas son propiedad del ayuntamiento (gîte communal o centros de accueil), otras son privadas, otras son de alguna asociación, etc. Las gîtes d'étape no son, ni mucho menos, exclusivas para los peregrinos; también acogen a los numerosos senderistas (randonneurs) y, en algunos casos, a turistas con el carnet de alberguista. Además de las gîtes d'étape, algunos monasterios o abadías disponen de hospedería acondicionada para acoger a los caminantes, con servicios religiosos y espirituales orientados, ahora sí, a los peregrinos a Compostela. Y por último están los albergues de juventud (Auberges de Jeunesse o Foyers des Jeunes Travailleurs), que también aceptan peregrinos.

En comparación con los albergues españoles del Camino Francés, los albergues franceses son, en general, más pequeños. Hay algunas excepciones, pero el número de plazas suele oscilar entre las 15 y las 35. Los albergues franceses suelen ser limpios y acogedores, y, por supuesto, también son más caros: para dormir el precio oscila entre los 12 y 18 euros, y si añadimos la cena y el desayuno (la mayoría los ofrecen opcionalmente) el precio sube hasta los 30 o 36 euros. La cultura gastronómica francesa también se manifiesta en los albergues, donde en la cena suelen ofrecen platos típicos de la zona, con productos locales. En muchos albergues, tanto públicos como privados, permiten acampar (a los que llevan tienda) en su jardín o espacio exterior, con acceso a los servicios del albergue (lavabo, ducha, cocina...) a un precio más reducido (entre 5 y 10 euros por persona). Los albergues franceses, al contrario que la mayoría de los españoles, no aceptan, bajo ningún concepto ni circunstancia, sobrepasar el número de plazas máximo asignado. Es decir, está prohibido dormir en el suelo. Aunque alguien pueda pensarlo, no lo hacen en absoluto para fastidiar; al contrario, lo hacen, primero, para ofrecer un buen servicio, y segundo, porque las pólizas de los seguros de incendio y accidente no cubrirían una eventualidad en caso de que en el albergue hubiera más personas de las permitidas. Relacionado con esto último, y para acabar así con las comparaciones entre los albergues españoles y franceses, mencionaremos la diferencia que, de hecho, es más importante: los albergues en Francia funcionan con reserva previa. Al principio, para quién no esté acostumbrado, puede parecer un estorbo, pero con el paso de los días las virtudes de esta costumbre se hacen más evidentes que los inconvenientes. La principal ventaja es que, una vez tenemos hecha la reserva, podemos llegar al albergue a la hora que queramos (dentro de un límite, claro está). Además, teniendo presente la estricta limitación de plazas, el sistema de reserva previa se convierte casi en imprescindible. Algunos, afortunadamente la minoría, ya tienen todas las reservas hechas con semanas de antelación; otros, la mayoría, hacen la reserva el mismo día o la noche antes.

 

Señalización y trazado

Explicamos aquí las dos diferencias básicas entre los Caminos de Santiago en España y en Francia:

La señalización. En España la señalización está en manos de las asociaciones de amigos del camino y cada una se responsabiliza de un tramo. En Francia, la señalización está a cargo en exclusiva de la FFRP (Fédération Française de la Randonnée Pédestre). En España los caminos están señalizados con flechas amarillas y en un sólo sentido, mientras que en Francia están señalizados con las tradicionales marcas blancas y rojas de GR y en los dos sentidos. En Francia las marcas están colocadas sólo en los cruces o en aquellos lugares donde pueda haber dudas, evitando redundancias. Estas marcas son discretas pero bien visibles, y en los pueblos y ciudades pasan desapercibidas para aquellos que no las buscan. En Francia la señalización está legalmente protegida, y su modificación por parte de un particular sería considerado un delito.

El trazado. En el trazado hay una diferencia sutil pero de enorme importancia: En España los Caminos de Santiago los señalizan peregrinos, mientras que en Francia los señalizan senderistas. Simplificando, y hablando en un sentido amplio, podemos decir que los peregrinos tienen en esencia un objetivo y una finalidad primordial, que es avanzar hacia Santiago. En cambio, los senderistas, aunque, seguramente, también quieren llegar a Santiago (de hecho, no deja de ser un Camino de Santiago), se mueven en base a unas motivaciones de fondo más difusas, relacionadas con el ocio, la cultura, la naturaleza, el deporte o la salud, por citar algunas. Es decir, los caminos en España avanzan directos, o casi, a Santiago, sin demasiadas filigranas; en cambio, los caminos en Francia presentan una traza más 'distraída', añadiendo kilómetros sin excesivos miramientos, bien para evitar un tramo de carretera, bien para pasar por una ermita, un pueblo, un puente, etc.

 

Monumentos Patrimonio de la Humanidad

En 1998 se declaró Patrimonio de la Humanidad a “Los Caminos de Santiago en Francia”, y se listó 71 monumentos y 7 tramos de camino para justificar tan alta distinción. Para más información: Monumentos Patrimonio de la Humanidad de los Caminos de Santiago en Francia

 

Caminar en Francia

Reserva previa de plaza en el albergue. Lo más conveniente, al menos en este caso, es aplicar la máxima que dice 'allí donde fueres haz lo que vieres'. Merece la pena acostumbrarse a hacer reserva de plaza en los albergues, aunque se llame el mismo día por la mañana o al mediodía. Todos aquéllos que consideren que reservar plaza en los albergues no forma parte del espíritu de una peregrinación y estén dispuestos a llevar hasta el final sus principios, deben tener presente que muy posiblemente alguna noche no encontrarán lugar con techo donde cobijarse, y, por lo tanto, deben estar preparados para dormir, como se dice en Francia, a la belle étoile ('a la bonita estrella'; de hecho, hacer vivac es bastante habitual en Francia). También puede acontecer que un numeroso grupo de senderismo organizado tenga reservadas todas las plazas de uno o varios albergues de una misma localidad con semanas de antelación y, consecuentemente, que un pobre peregrino (como fue el caso del autor de este escrito), pese a intentar hacer la reserva, acabe encontrándose en la necesidad de variar de planes y avanzar más de la cuenta.

El idioma. En el Camino de Le Puy el francés y el inglés son las dos lenguas que más se usan. También es habitual coincidir con personas, caminantes y autóctonos, que hablan español, con más frecuencia conforme el camino se acerca al Pirineo. Por un lado, la mayor parte de los encargados de los bares, tiendas y restaurantes de los pueblos pequeños de zonas rurales, por donde mayoritariamente transcurre el camino, sólo hablan francés. Por otro lado, entre los peregrinos se dan todos los casos, pero es habitual utilizar el inglés, dado que es una lengua que los alemanes, los centroeuropeos y los franceses (sobre todo los jóvenes) dominan muy bien. Aquéllos que no sepan ni francés ni inglés no tendrán problemas básicos, relacionados con dormir o comer, pero sí deberán asumir un cierto aislamiento por las dificultades de comunicación con los peregrinos y parroquianos. Y para aquéllos que no sepan francés un buen consejo es aprender de memoria frases hechas que puedan ser útiles, y conocer y saber pronunciar las palabras más habituales. Por último recordar que los franceses, como es normal, tienen una gran estima por su lengua, y suelen empatizar más con aquellos que hacen un esfuerzo por entenderla y hablarla.

El presupuesto. Caminar en Francia es algo más caro que en España. La principal diferencia está en el precio de los albergues, sensiblemente más caros en los Caminos por Francia que en el Camino Francés, entre otros motivos porque una buena parte de éstos últimos están subvencionados. Como ocurre con todos los largos caminos a pie, los gastos se pueden hinchar o reducir casi tanto como se quiera. Algunos peregrinos duermen cada día en chambres d'hôtes y no se privan de ir a los mejores restaurantes; otros compran la comida en los supermercados y hacen vivac. Sin embargo, como la mayoría no estamos ni en un extremo ni en el otro, pueden ser útiles algunas sugerencias, como son: aprovechar la cocina disponible para los peregrinos que hay en muchos albergues; evitar las bebidas alcohólicas, como cerveza o vino, cuando comamos de menú, dado que habitualmente no están incluidas en el precio y lo suben bastante; evitar los hoteles y las chambres d'hôtes; probar algún día que haga buen tiempo, junto con otros peregrinos, la placentera experiencia de dormir al raso y, por último, realizar las llamadas de teléfono en las cabinas públicas.

Los horarios. En Francia se come entre las 12 y las 2 del mediodía (como muy tarde), y se cena entre las 7 y las 8,30 de la tarde. De hecho, en los albergues que ofrecen cena hay que estar presente a las 7 o a las 7,30. Las excepciones a estos horarios tan poco habituales en nuestros lares se dan en las ciudades más grandes y turísticas, como Le Puy o Cahors, donde los restaurantes disponen de horarios más amplios. Así mismo, conforme el camino se acerca al Pirineo, estos horarios se tornan algo más flexibles.

La cena y el desayuno en los albergues. Como hemos comentado en el apartado de los albergues, bastantes de ellos ofrecen a los caminantes la posibilidad de cenar y/o desayunar. El humilde consejo de esta web es, en estos casos, aceptarlo. El primer motivo es porque en general la comida está bien, tanto en calidad como en cantidad. El segundo es porque sin lugar a dudas en un restaurante será más caro. El tercero es porque en la cena posiblemente probaremos alguna 'exquisitez' gastronómica regional. Y, el último motivo, y el de más peso sin duda, es porque las cenas y los desayunos en los albergues son comunitarios, lo que siempre permite disfrutar de un rato agradable en buena compañía y entablar relaciones peregrinas (en el sentido ortodoxo de la palabra...).

Llamadas telefónicas. Afortunadamente la UE obliga a topes máximos en cuanto al coste de las llamadas dentro de los paises miembros. Aun así, lo mejor es informarse con detalle de la tarifas (de llamadas y de navegación por internet) preguntando a nuestro proveedor de servicios. Óbviamente podemos aprovechar los puntos de conexión Wi-Fi gratuitos que hay en bares u otros lugares públicos. En Francia resulta más económico llamar desde las cabinas públicas que hay, casi sin excepción, en todas las poblaciones. Todas las cabinas funcionan con tarjeta de prepago, que se puede comprar en supermercados y bares, y también en cualquier oficina de la Poste (correos), donde son un poco más baratas. Por último, debemos recordar que el prefijo internacional de Francia es el '0033' o '+33', y el de España es el '0034' o '+34'.

Transporte de mochilas. Es bastante habitual en Francia que los caminos de gran recorrido más importantes dispongan de un servicio privado de transporte de mochilas y/o personas, en colaboración con las gîtes d'étape y algunas chambres d'hôtes. En el Camino de Le Puy algunos caminantes, sobre todo franceses, contratan este servicio y durante la etapa sólo cargan con una pequeña mochila de picnic. Por ejemplo, la empresa Bourricot Express cubre el tramo de Moissac a Burgos, y la empresa La Coquille cubre el tramo de Lectoure a Roncesvalles.

El ambiente peregrino. A las ocho u ocho y media de la tarde los pueblos suelen quedan desiertos, como si hubiera caído una bomba de neutrones. Muchos ni siquiera tienen un triste bar donde el peregrino pueda alimentar el alma, pues cierran temprano, con la excepción de los lugares más turísticos. Además, los peregrinos franceses y de otras nacionalidades tienen la costumbre de levantarse muy temprano, empezando la etapa justo el sol despunta en el horizonte, o incluso antes. Consecuentemente, no hay duda que éste es un camino más sobrio que el camino en España, más dado éste último a las calideces de los bares y a las largas sobremesas. El contrapunto, no obstante, está en las cenas comunitarias en los albergues, donde se disfruta, cómo no, de aquellos momentos de alegría y comunión que convierten a todos los peregrinos, vengan de donde vengan y hagan lo que hagan, en iguales.

La credencial. Debemos llevar la credencial del peregrino para identificarnos como tales, lo que nos permitirá el acceso a los albergues específicos para peregrinos. Cualquiera de las credenciales que entregan las asociaciones españolas es válida, de la misma manera que también lo son las credenciales en francés de las asociaciones francesas. También entregan la credencial en la catedral de Le Puy (junto a otros lugares de la ciudad) al finalizar la misa de bendición del peregrino, que se oficia diariamente a las siete de la mañana.

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