Historia del Canal du Midi

Breve historia del canal navegable que une el Garona, en Toulouse, con el Mediterráneo

Los pobladores del Bajo Languedoc soñaron, durante mucho tiempo, con la posibilidad de crear un canal navegable entre el Garona, que cruza Toulouse, y el Mediterráneo, uniéndolo así con el Atlántico. Pese a las tentativas, entre ellas las del obispo de Sisteron (s. XVI), siempre se toparon con tres obstáculos que parecían irresolubles: la colina de Naurouze, en la divisoria de aguas; la necesidad de alimentar el canal con un caudal constante a lo largo del año; y la forma de repartir las aguas entre las dos vertientes. Por fin consiguió resolver el nudo gordiano Pierre-Paul Riquet (1604-1680), a través del embalse de la Montaña Negra y el canal de La Rigole y el distribuidor con el juego de esclusas del Seuil de Naurouze, por donde pasa el Camino.

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Canal du Midi en Toulouse (Foto: Yellen - Wikipedia)
Canal du Midi en Toulouse (Foto: Yellen - Wikipedia)

Aprobado el proyecto por Jean-Baptiste Colbert, ministro del rey Sol, la obra fue ejecutada entre 1666 y 1680, participando varios ingenieros y arquitectos como Andréossy, Clerville, La Feuille o Vauban. En cuanto a Riquet, aquejado del síndrome de Moisés, falleció poco antes de que comenzara a funcionar. El Canal du Midi, entre Toulouse y Marseillan, completa una distancia de 240 km y cuenta con 103 esclusas, y otras infraestructuras como puertos, puentes, puentes-canales, acueductos, molinos, batanes, y por supuesto con vías de servicio laterales a la sombra de plátanos, robles y pinos. En su día consiguió reducir en un tercio el tiempo de transporte de mercancías entre Narbonne y Toulouse. Con el tiempo, la actividad comercial dio paso al turismo (navegación deportiva, cruceros, cicloturismo y senderismo), y la Unesco reconoció su valía declarándolo Patrimonio Mundial (1996).