Camino del Norte: ¿Bayonne o Irún?

Analizamos las razonas para elegir Bayonne o Irún como punto de inicio del Camino del Norte

En el Camino Francés una serie de argumentos de peso parecen haber dejado clara la elección, y en el presente la mayoría de los peregrinos optan por Saint-Jean-Pied-de-Port frente a Roncesvalles [Ver artículo]. Sin embargo, en los restantes pasos fronterizos entre Francia y España la cosa no está tan clara. Aplicando la misma receta de Navarra, en el ramal aragonés tendríamos que buscar una cabecera bien comunicada con la cara opuesta del Pirineo, y en este caso sería Oloron-Sainte-Marie, capital del Haut Béarn hasta la que a diario llega un autobús desde Canfranc Estación. Pese a ello pocos son los que se deciden a sumar dos o tres etapas, por el bucólico Valle de Aspe, hasta Somport.

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Catedral de Bayonne
Catedral de Bayonne

Si mudamos de itinerario y nos desplazamos al Camino Norte, sin Pirineos por medio, las circunstancias son parecidas pero con la ventaja de unas comunicaciones mucho más favorables no solo hasta la población inmediata de Hendaye, sino hasta la ciudad de Bayonne. Sin embargo, aquí la respuesta ha sido la contraria a la de Saint-Jean-Pied-de-Port, ya que hasta ahora el principal punto de partida de la larga distancia sigue siendo abrumadoramente Irún sin que percibamos que exista una tendencia constatable, a lo largo de los últimos años, para comenzar en Francia.

Hemos de reiterar que los inicios de los itinerarios jacobeos, tal y como hoy los reconocemos, no son más que una convención implantada a lo largo del siglo XX. Primaba entonces una visión nacional, y en Francia las rutas no estaban todavía bien señalizadas, por lo que uno se arropaba en su manta y se dirigía a la frontera, ni un paso más allá. Con la recuperación de la red europea de vías jacobeas la cosa ha cambiado, y la anterior visión resulta anacrónica. Al tiempo se han sumado algunos desvaríos o absurdos, tales los de hacer el “Camino de Santiago” sin Compostela, como es frecuente en Francia, donde muchos acaban su marcha en el Pirineo pero aprovechándose de los albergues de peregrinos, o el de considerar que el Camino son solo las cuatro o cinco últimas etapas hasta la tumba del apóstol, visión reduccionista igualmente empobrecedora.

De regreso al tema planteado, vamos a intentar explicar cuáles son las razones de que el estatismo fronterizo siga reinando en el Camino Norte. En coherencia con lo que hemos propuesto para el dilema navarro, aplicaremos un análisis de pros y contras para el caso Bayonne/Irún.

¿Por qué Bayonne?

1. En un primer bloque argumental podemos agrupar los motivos históricos, culturales y sentimentales. Y dado que el inicio es en el presente convencional, ¿por qué no elegir como partida una ciudad histórica, con su casco antiguo bien conservado y catedral, que además es la capital de Iparralde, el País Vasco Francés?

Tal decisión supone hacer un guiño a la realidad internacional de los caminos de peregrinación, teniendo en cuenta que la ruta de Burdeos a Bayonne tuvo un gran protagonismo a partir de la Baja Edad Media, como variante predilecta desgajada del Camino de Tours. Además, abordaremos el tránsito por el País Vasco de una forma más global y armónica, ya que la parte francesa, carente de gran industria y en su sector atlántico convertida en una interminable área residencial con alto nivel de vida, nos proporciona una faceta diversa de un mismo territorio cultural.

Para los vascos ésta es una realidad vivida cotidianamente, del mismo modo que para los gallegos es fácil relacionarse sentimentalmente, con naturalidad y familiaridad, con el norte de Portugal, y sería absurdo pretender que el Camino Portugués fuese entendido únicamente a partir de Tui. Hablamos, por lo tanto, de tradición y coherencia.

2. En el plano del paisaje, los pueblos y el patrimonio, caminar desde Bayonne enriquece enormemente nuestra aventura por varios motivos. Ya hemos hablado de la ciudad, asentada en la confluencia de los caudalosos Nive y Adour, con sus barrios históricos de la Grand Bayonne, Petit Bayonne y Saint-Esprit. Pero además, ya en ruta atravesaremos pueblos vascos tan encantadores como Bidart o Guéthary, y alcanzaremos el sumun al llegar al estuario de La Nivelle, topándonos con una población tan turística y bella como Saint-Jean-de-Luz / Donibane Lohizune, sin olvidar, en la orilla contraria, a Ciboure.

Y si bien la ruta principal es agradable salvo en la salida de Bayonne, para quienes prefieran la compañía del mar aún lo será más si desde Bidart eligen la variante, asimismo balizada, que prosigue al borde del acantilado, conocida como Route de la Corniche.

Por otra parte, al alcanzar Hendaye/Hendaia por una u otra vía, será posible cruzar la ría en barca, al modo tradicional, hasta Hondarribia, otra plaza histórica relevante desde la que ya se podrá continuar por el monte Jaizkibel sin necesidad de pasar por Irún.

3. A diferencia del Pirineo, por encontrarnos en un paso internacional muy transitado, aquí todo serán facilidades en lo que atañe al transporte. A Hendaye se puede llegar sin problema en tren, pues la mayoría de las conexiones nacionales hacia el País Vasco la tienen por fin de línea, o en autobús. También se puede recurrir al bien gestionado servicio de cercanías del Euskotren (www.euskotren.eus), que a lo largo de la costa de Gipuzkoa prácticamente funciona como un metro de superficie que concluye en Hendaia, y en el que se pueden mover las bicicletas sin problema.

Una vez en Hendaye, desde su estación internacional parten continuamente trenes a Bayonne, un viaje en el que sólo emplearemos 50 minutos (www.oui.sncf).

4. A las razones anteriores hay que añadir la abundancia de servicios en todo el Camino de Bayonne a Irún, entre ellos los alojamientos, con un albergue destinado a los peregrinos en la Maison Diocésaine de Bayonne, y otro privado en Guéthary/Getaria, aunque ha cerrado el que existía en Hendaia. La única carencia, sin grandes alternativas a los alojamientos convencionales, se encuentra en Saint-Jean-de-Luz y Ciboure, pero sólo se trata de una noche.

Para una mejor información, en la catedral de Bayonne nos acogen los voluntarios de la Asociación de Amigos del Camino de Aquitania (www.aucoeurduchemin.org), que de abril a septiembre, y de lunes a sábado en horario de mañana y tarde, también expiden la credencial o, si ya la llevamos, ponen el sello de partida, asesorándonos en todo lo que precisemos.

5. En cuanto a la señalización es muy completa y precisa, con flechas amarillas, pequeñas cartelas amarillas con el emblema del Consejo de Europa y otros elementos como postes o carteles, siendo cada año revisada y reforzada por los Amigos del Camino de Aquitania.

6. Por último, aunque aquí no hay Pirineos que cruzar, las dos etapas desde Bayonne nos servirán de entrenamiento antes de iniciar el montuoso paso por Euskadi.

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Vista de Saint-Jean-de-Luz
Vista de Saint-Jean-de-Luz

¿Por qué Irún?

1. Una razón de peso podría ser la ausencia de tiempo, aunque quien se haya planteado hacer el camino completo hasta Galicia, o quizá parcelado en varias entregas, no le resultará muy gravoso añadir 43 km, o sea dos etapas, a su programa.

2. La principal causa de que Irún siga siendo el lugar de partida predilecto responde a la falta de información, pues las guías obvian Bayonne e insisten en Irún como lugar de inicio.

3. Es cierto, además, que la acogida en Irún tiene como referencia un albergue de donativo gestionado por la asociación local de Amigos del Camino, en 2018 trasladado a una nueva y más capaz ubicación en la calle Lesaka.

4. Al igual que en el caso de Roncesvalles, habrá un grupo de peregrinos, creemos que cada vez más minoritario, que ni por asomo se plantee “cruzar la raya”, sea por un temor ancestral o una fobia inconfesable, sea por miedo a no poder comunicarse.

5. También hay quien considera que esta ruta es inventada, un ramal secundario o complementario, o un desierto vacío de peregrinos, creencias todas ellas infundadas que sólo se pueden curar documentándose o, para la tercera, in situ.

Una vez más nuestra apuesta, tal y como venimos recomendando en los itinerarios con “pasos transfronterizos”, es que sin lugar a dudas apostemos por enriquecer mínimamente el peregrinaje. Para ello nada mejor que, a la manera de los curiosos viajeros de otro tiempo, ampliar el ámbito de la experiencia unas millas. El bagaje de tan solo dos jornadas puede ser inmenso.

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Placa en el puente internacional sobre el Bidasoa (Irún)
Placa en el puente internacional sobre el Bidasoa (Irún)