Camino del Norte: ¿Por Ribadeo o por Vegadeo?

Como segunda entrega de nuestras cuitas por el Camino Norte, pues siempre resulta doloroso renunciar a un itinerario alternativo que puede estar, a buen seguro, lleno de encantos y sorpresas, plantemos hoy un segundo dilema: ¿por Ribadeo o por Vegadeo?

Si en la anterior entrega (Camino del Norte: ¿Por Oviedo o por Gijón?) éramos libres para decidir por cuenta propia, ya que la administración del Principado de Asturias, por razones evidentes, no se mojaba, ahora vamos a estar mediatizados por intereses diversos, y no sólo los de los municipios y pueblos afectados, sino los emanados de la contradicción existente entre las políticas promocionales de dos comunidades autónomas.

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Mapa esquemático del Camino del Norte por Ribadeo y por Vegadeo
Mapa esquemático del Camino del Norte por Ribadeo y por Vegadeo

Conviene comenzar el análisis por este paradigma del desentendimiento, ya que si Asturias considera como camino principal el de A Veiga –así denominan a Vegadeo los naturales en “a fala”-, que en Galicia prosigue por Trabada hasta Mondoñedo según la nueva traza –antes desembocaba en Vilanova de Lourenzá-, Galicia siempre ha apostado por la variante de Ribadeo, y aunque ha reconocido y señalizado la ruta por Trabada, no la ha dotado de albergues, un modo sutil de abandonarla a su suerte.

Si miramos hacia atrás, la historia nos dice que estamos ante un caso de libro, y máxime en el Camino Norte, pues cuando existía la oportunidad de ahorrar millas cruzando una ría o brazo de mar por la boca, los peregrinos solían poner sobre la mesa dos cuestiones: si compensaba tomar la barca, sopesando coste del pasaje y trayecto ahorrado, o si el temor al mar ya los disuadía de tal aventura, empujándolos a rodear la ría hasta encontrar un paso estable, o sea, un puente.

Es lógico que los asturianos, aún relegando a Tapia de Casariego y el posible uso de una embarcación desde Figueras, no gusten del paso por la Ponte dos Santos, prefiriendo mantener a los peregrinos más tiempo en su territorio y compensar, en cierto modo, a dos localidades que han quedado un tanto marginadas tras la construcción del puente: Castropol y Vegadeo. Incluimos Castropol porque dentro de la variante por el fondo de la ría existe otra que pasa por esta bella localidad medieval e indiana. Lo que no cuadra es que en Galicia, tanto la Xunta como el ayuntamiento de Ribadeo, hayan descuidado de tal manera su apuesta: la localidad tan sólo cuenta con un albergue público de 12 plazas, a todas luces insuficiente, y hasta ahora ninguno privado; por fortuna, varias pensiones económicas compensan este incomprensible vacío.

Comprobemos ahora las vicisitudes que afectan a la traza de ambas variantes, tomando como punto de partida La Caridad, capital del concejo de El Franco. En el sector comprendido entre la rías de Navia y Ribadeo, las alternativas se multiplican, pues pasada Porcía es preciso elegir entre la variante costera de Tapia o seguir la ruta principal hacia Tol. Al poco de pasar Tol nueva bifurcación: seguir por Barres y Figueras a Ribadeo, o bordear la ría por Vegadeo. Y el galimatías no concluye aquí, dado que en Las Campas surge una nueva propuesta, lo que ya se nos antoja un juego burlón: seguir de frente por Castropol o a la izquierda directamente a Vegadeo. De Tol a Vegadeo son casi 11,9 km, 3,6 más si vamos por Castropol, y de Vegadeo aún restan otros 39,1 km a Mondoñedo, por lo que estaríamos hablando de tres etapas desde La Caridad. Por su parte, de Tol a Ribadeo hay 8,3 km, y otros 36,6 km hasta Mondoñedo, o sea, bastante menos.

Por lo que respecta al perfil, aunque la variante de Ribadeo abandona la costa inmediatamente después de atravesar la villa y se dirige al monte, su recorrido no es equiparable al que nos espera por el fondo de la ría, ya que al dejar Vegadeo ya hay una notable cuesta, que se duplica al tener que subir el monte de Parga antes de llegar a Santiago de Abres y cruzar el Eo. Una vez en Galicia, tras el placentero paso por el valle de Sante, nueva cuesta doble para alcanzar Trabada, la capital del concello homónimo. Y la cosa no acaba aquí, puesto que entre A Trapa a San Tomé de Lourenzá hemos de superar la Serra da Cadeira, un puertecillo con duros repechos, y desde aquí a Mondoñedo el alto de Lindín, que tampoco es moco de pavo. O sea, seis cotas de diferente envergadura en poco más de 50 km, pero sobre todo mucho monte, con predominio del eucaliptal, y largas soledades sin presencia de casas, lugares o aldeas.

Si la distancia y el perfil no parecen decantarnos a favor de la variante de Trabada, ¿cuál es su encanto? Pues como anticipábamos, el principal valor radica en la soledad. De los casi 18.000 peregrinos registrados por el Camino Norte en 2017, y salvo los que han elegido Vilalba o Mondoñedo para cumplir a rajatabla la norma de los 100 km, la mayoría habrán pasado por Ribadeo, octavo punto de partida en Galicia. Según cálculos aproximados de Vegadeo y Trabada, de dicho contingente tan sólo unos 500-600 habrían elegido esta variante. Se trata de un número aún pequeño, pero grande si consideramos las limitaciones de la vía, por la que tanto lucharon desde Abres José Joaquín Miláns del Bosch y Cándido Sanjurjo, sus grandes promotores.

La principal fuente disuasoria de la ruta de Trabada ha sido, y sigue siendo, la pobre oferta de alojamiento. En la primera cita, Vegadeo, no había grandes problemas, pues a los alojamientos privados, variados y de diferente estilo y precio, se ha sumado el ayuntamiento, que hasta ahora había habilitado un digno espacio gratuito con 30 plazas en las piscinas municipales, pero que en 2018 va a inaugurar un albergue de peregrinos como dios manda.

El segundo fin de etapa, Trabada, sigue sin albergue, pero el agujero ha sido cubierto por la iniciativa privada de un peregrino, el murciano Jose, que ha adecuado un espacio en su casa de A Trapa (Casa Xica), 3 km después de Trabada. Dispone de ocho plazas y practica una cálida acogida de espíritu peregrino, con meritoria y heroica gestión a base de donativos.

Por último está la ciudad episcopal de Mondoñedo, el conjunto monumental más relevante del Camino Norte gallego, hasta ahora injustamente relegada como fin de etapa por concluir la de Ribadeo, cuestión de distancias, en Vilanova de Lourenzá. A su excelente albergue público ha sumado, desde 2016, uno privado de calidad (Montero), a los que añadir un hotel, varias pensiones -entre ellas la enorme hospedería del Seminario-, y un par de casas rurales.

En cierto modo, el dilema de Ribadeo/Vegadeo reproduce a pequeña escala el del Camino de la Costa/Camino Primitivo. Los peregrinos que escapáis del turismo encontraréis en la variante de Trabada una oportunidad de oro para recuperar la tranquilidad, el relax, un recorrido por interminables montes arbolados. En cuanto a Ribadeo, que indudablemente goza de un reconocido tirón, y ahora ha comenzado a proponer a los peregrinos la excursión a la Playa de las Catedrales, un dulce irresistible, tendría que ponerse las pilas y replantear su albergue, que a día de hoy constituye una ridícula carta de presentación para Galicia. A fuer de ser la niña bonita, algunos se duermen en los laureles: que se lo digan a Tui con la competencia del Camino Portugués de la Costa. ¡Pues aquí, justo al revés!

Comentarios
Merovingio
Imagen de Merovingio
yo lo hice por La Caridad...Tapia de Casariego...Ribadeo...Lourenzá...porque quería visitar la playa de Las Catedrales en Ribadeo (cosa que aconsejo a tod@s)...una de las mejores experiencias de mi vida... por Vegadeo no lo conozco... si vuelvo...repetiré por Ribadeo...
Xixonés
¡Muy buen trabajo, Antón! Dejé de ir por Ribadeo cuando, en 2012, me enteré de que -antes de existir el Puente de los Santos- la mayoría de peregrinos optaba por Vegadeo (A Veiga) y Santiago de Abres. A partir de abril de 2013 comencé a recorrer esa ruta, aunque no hasta Santiago, sino como "exploración": primero tuve que superar la pérdida del Camino en As Campas (¡me costó reconocer la continuidad del trazado! Cuando la descubrí, me puse a pintar flechas, hoy ya innecesarias, que ayudasen a "quienes vinieran detrás"). Luego, la falta de albergue entre Tol y (entonces) Lourenzá, era aliviada (y hay que agradecerlo) por la buena disposición del Ayuntamiento de Trabada que, previo aviso, ofrecía las instalaciones de su Polideportivo (lo que ahora, provisionalmente, ha estado haciendo Vegadeo)... aunque no dejo de añorar estos años pasados en que, quienes te veían pasar por allí, no se podían creer que alguien volviera a pisar aquella olvidada ruta. Definitivamente, para quienes no vayan de playa, recomiendo Vegadeo-Abres-Trabada. Más ampliado en: http://www.buscoenlaces.es/cosas_correos/historico.html

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