Etapa 20A: Baziège - Toulouse (por GR-653) | Al Loro

Distancia: 
33,6 km
Duración: 
8 horas 30 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
2

La etapa marcada por el GR-653 es un continuo sube-baja, sin puertos pero con mucho ascenso acumulado, pues tendremos que superar hasta nueve dientes de sierra. Advertimos que es dura, con calor se hace larga, y a partir de Montgiscard, y hasta Toulouse, los servicios prácticamente se limitan a las fuentes.

Entrar en Toulouse por el GR es un plato poco agradable. Si bien a priori, y superado algún barrio inicial, se ha intentado buscar la compañía del Garona, por los paseos ribereños a distinto nivel de los rodados, muchas de estas zonas están degradadas, y son lugares de acampada para las personas sin techo. Meterse por la ciudad es aún peor, porque las rondas y el tráfico nos volverán locos.

Quien haya dormido en el albergue de peregrinos de Ayguevives no tendrá que regresar a Baziège, sino que podrá dirigirse directamente a Montgiscard siguiendo, desde la Mairie, el Chemin de Toulouse, y luego los de Nostre Seigne y Fontblazy hasta el casco antiguo, donde empalmará con el GR-653. En total son 3,7 km, uno menos que desde Baziège.

Si vais en bicicleta ni os lo penséis: el GR es un rompe piernas de subidas y bajadas, incluso con tramos enlodados cuando llueve, y el Canal du Midi el auténtico paraíso de los bicigrinos.

Entre Baziège y Toulouse por el GR no hay servicios, salvo al inicio, a 450 m del Camino al otro lado del Canal du Midi (se necesita cruzar el puente hasta el área comercial con un Intermarché, y luego ya se puede continuar por la otra orilla); y una tienda en Pouvourville. Por la variante encontraremos cafés, restaurantes y alguna tienda sin necesidad de desviarnos a las poblaciones próximas.

Repleta de casas antiguas erigidas en ladrillo, la Grand Rue conduce cuesta arriba a la iglesia de Saint-André. Gótica del s. XIV, aparece provista de la habitual torre-muro tolosana, con dos pisos de tres arcos cada uno, levantada por Dominique Bachelier en el s. XVI. El château de Rocqueville acoge una capilla convertida en lugar de peregrinación (s. XV-XIX).

En este lugar hubo un convento templario, y la leyenda cuenta que sus caballeros, para evitar ser capturados por las tropas de Felipe el Hermoso, excavaron un túnel hasta el castillo de Urtaut, distante 1 km. En el mismo emplazamiento sería levantada la actual iglesia de la Nativité-de-la-Viérge, del s. XIV. Su torre-muro fue sustituida en 1883 por un campanario que reproduce el cimborrio de Saint-Sernin.

El templo de Saint-Lizier, construido en canto de río y ladrillo, en 1746 recibió una reliquia de su patrón, procedente de Saint-Lizier-en- Couserans.

Su iglesia de Saint-Jacques, del s. XVI y reedificada en el s. XIX, posee una sencilla torre-muro; en el interior custodia una Piedad del s. XVI.

Es una ciudad muy extensa, y dependiendo de dónde decidamos pernoctar podremos alargar o acortar la distancia, así como modificar el recorrido final fuera del camino señalizado.

No hay albergues de peregrinos, y tampoco muchos hostel como en otras ciudades. Los precios de los hoteles suelen bajar a medida que nos alejamos del centro, y también los fines de semana. Una zona con mucha oferta, y tarifas relativamente económicas, es la de la gare. La mayoría de los hoteles disponen de habitaciones de tres y cuatro plazas, que salen mucho más baratas que las individuales o dobles si vamos en grupo.

Mercados de alimentación en el centro de Toulouse. Cubiertos: los de Víctor Hugo, des Carmes y, al otro lado del Garona, de Saint-Cyprien. Al aire libre: Boulevard Strasbourg, de fruta y verdura, a diario por la mañana salvo el lunes; Square Charles De Gaulle (tras el Capitolio), biológico, martes y sábado por la mañana; Place Arnaud Bernard (300 m al N de Saint-Sernin), de pequeños productores, mañana del sábado; Place Dupuy (entre la catedral y el Canal du Midi), de alimentación, mañana del jueves; Place de Belfort (cerca de la gare Matabiau), de alimentación, la tarde del jueves; Place Saint-Georges (junto al centro comercial homónimo), de alimentación, martes, miércoles, viernes y sábado mañanas, y jueves tarde; Place du Salin (al sur des Carmes), alimentación, mañana de martes, viernes y sábado.

Para moverse por la ciudad funciona muy bien el transporte público (www.tisseo.fr), donde con un billete único se pueden utilizar durante una hora en bus, tranvía y metro. Para nosotros es muy útil el billete de una jornada, con el que nos podremos mover 24h en todos los transportes urbanos. Por el centro también circula un microbús o navette que es gratuito (de lunes a sábado).

Otra opción muy recomendable y económica es la de utilizar una bicicleta de Vélô Toulouse (www.velo.toulouse.fr). La primera media hora es gratis, y las siguientes a 50 cts, pero es más conveniente sacar el tique de un día, que sólo cuesta 1,20 €, y el pago se efectúa en cada parking con la tarjeta bancaria. Se pueden recoger y dejar en cualquiera de los numerosos aparcamientos que existen por toda la ciudad.

En la basílica de Saint-Sernin funciona un servicio de información y acogida al peregrino gestionada por voluntarios de los Amigos del Camino de Occitania. Expiden la credencial de la iglesia francesa (5 €) y ponen el sello. Están de abril a octubre, a diario de 15:00 a 18:00.

Al otro lado del Garona, pasaremos ante el monumental Hôtel Dieu Saint-Jacques, gran hospital y albergue jacobeo que mantiene su función médica, y en el que además de visitar un museo podemos estampar, en nuestra credencial, un hermoso sello (sólo jueves y viernes de 11:00 a 17:00).

En su extenso casco antiguo, con sus edificios construidos en ladrillo vista, sobresalen tres iglesias: la catedral de Saint-Étienne, de extraña planta en la que se han ensamblado dos templos; la soberbia fábrica gótica de Les Jacobins; y, desde luego, la monumental y enorme basílica de Saint-Sernin, románica, que fue el templo de peregrinación más grande de su tiempo.

- Toulouse: Cultura y Monumentos

Posee un gran complejo industrial tecnológico que destaca en los sectores de la electrónica, biotecnología y aeroespacial; en el barrio de Blagnac, cerca del aeropuerto, se encuentran las fábricas en las que se montan los aviones Airbus.

Aparte del cassoulet, del que ya hemos hablado, uno de cuyos ingredientes es la salchicha tolosana, en la ciudad se pueden degustar y/o adquirir todos los productos de la región occitana, por ejemplo los embutidos de Lacaune o los quesos de Roquefort, así como las aves del Gers o el melón de Quercy. Y entre los vinos con denominación citar los de Gaillac, Fronton, Madiran o Cahors. De los dulces cabe reseñar las galletas a la violeta y, sobre todo, la famosa fénétra, tarta de almendra con fruta escarchada (limón y albaricoque) con merengue.