Reportaje: El hormigonado del Camino de Santiago en Galicia

Las agresivas intervenciones de la Xunta de Galicia sobre el Camino de Santiago, urbanizando sendas y caminos, causan perplejidad e indignación entre los peregrinos

Una noticia reciente ha alarmado a los amigos del Camino, a nivel internacional, tras haberse publicado en los medios, y difundido por las redes sociales, las crudas imágenes del Camino de Santiago cementado a la brava en dos tramos diferentes: por una parte en el sacrosanto Camino Francés, municipio de Paradela, nada menos que en la primera etapa, Sarria-Portomarín, para la mayoría de senderistas que ahora frecuentan la ruta; por otra en el Camino Primitivo, municipio de A Fonsagrada, en plena montaña lucense, un espacio declarado Reserva de la Biosfera.

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Un tramo del Camino Primitivo, en el concello de A Fonsagrada, antes y después de la intervención (Foto: Foro del Camino Primitivo)
Un tramo del Camino Primitivo, en el concello de A Fonsagrada, antes y después de la intervención (Foto: Foro del Camino Primitivo)

En ambos casos se actúa, directa o indirectamente por parte de la Axencia de Turismo de Galicia, para supuestamente adecuar los caminos, o sea, repararlos para que no se encharquen, y para que los peregrinos puedan transitar cómodamente por ellos sin mayores contratiempos. Loable deseo que, sin embargo, no parece cuadrar con las obras que hemos podido ver.

Pasamos a analizar los dos casos y las reacciones que ha suscitado esta intervención:

Camino Primitivo

A principios de octubre el Foro del Camino Primitivo, que agrupa a una treintena de entidades y asociaciones culturales, ecológicas o de defensa del Camino de Santiago, denuncia a la prensa, y traslada su informe a Icomos (Comité Internacional de los Monumentos y los Sitios, encargado de velar por la protección de los bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco), el grave atentado que, en su opinión, se ha ejecutado en varios tramos del Camino Primitivo, entre Vilardongo y Pedrafitelas, a su paso por el concello de A Fonsagrada (primera etapa en Galicia).

Se alude a la “destrucción de la identidad”, y a la grave alteración de su valor patrimonial por el uso de maquinaria pesada y cemento en las obras de reparación. Argumentan que la intervención ha sido sumamente agresiva, pues en realidad lo que se ha hecho es urbanizar y sepultar la antigua vía con cemento, grava y zahorra, nivelar su rasante, uniformizar toda la traza, cimentar los sumideros e instalar perfilados. En resumen, crear un camino nuevo con las técnicas habituales de construcción de las pistas forestales o agrarias, lo que implica perder el hilo conductor con el pasado y generar una artificialidad frente a la autenticidad.

La denuncia se suma a la de 2016, presentada por las obras que afectaron a otros tramos del Camino Primitivo en el concello de Castroverde. En su memoria también aluden a la indignación de los propietarios de fincas colindantes con el Camino, que se han visto perjudicados por la actuación, y hacen un llamamiento a los municipios para que sean más prudentes a la hora de otorgar licencias de obra a la Axencia de Turismo.

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Plataforma urbanizada en el Camino Primitivo (Foto: Foro del Camino Primitivo)
Plataforma urbanizada en el Camino Primitivo (Foto: Foro del Camino Primitivo)

Camino Francés

Dos semanas después y por el mismo motivo, la Fraternidad Internacional de Amigos del Camino de Santiago (FICS), que viene destacando por su lucha en defensa del patrimonio jacobeo, recientemente también con motivo del proyecto de gran explotación minera a cielo abierto en Touro, denuncia a los medios los excesos en la obra de “adecuación del Camino” ejecutada entre As Rozas y Ferreiros. En este caso el proyecto fue elaborado por la Axencia de Turismo para la Mancomunidade de Municipios Galegos do Camiño Francés, y licitado por el concello de Paradela.

Las imágenes resultan demoledoras al contemplar el Camino prácticamente hormigonado por el exceso de cemento utilizado en la mezcla, a todas luces superior al que figuraba en la memoria del proyecto, que al llover formó grumos y dejó el suelo duro, como una plataforma de hormigón lavado. En su nota la FICS considera que estamos ante una grave infracción contra la Ley 5/2016 del Patrimonio Cultural de Galicia, y por lo tanto “incompatible con la legislación vigente”. Por otra parte, la guía de buenas prácticas para la rehabilitación edificatoria en el Camino de Santiago señala con nitidez que las actuaciones “deberán ser compatibles con la conservación y protección de sus valores propios, y garantizar las características principales del territorio afectado”.

Desde su archivo fotográfico establecen una comparativa histórica, cotejando la situación de los mismos tramos en los años 90 y la actualidad. De este modo se entiende perfectamente que la transformación del Camino ha sido radical, y que la estructura de las vías tradicionales, sean calzadas, veredas o corredoiras, ha sido destruida o enmascarada. Ahí están la calzada de Biville, completamente aterrada, o los escairos o poldras de Peruscallo que sorteaban el agua, prácticamente desaparecidos bajo la nueva capa.

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Alteración en el Camino Francés, concello de Paradela
Alteración en el Camino Francés, concello de Paradela

Reacciones

A raíz del debate suscitado en las redes sociales, donde la mayoría de los opinantes condena la actuación, sintiendo dolor e indignación por el daño causado a un patrimonio común, no ha faltado quien crea que este tipo de intervención es similar a la que hacían los romanos para mantener sus vías, aunque aquellas, no lo olvidemos, estaban concebidas para el paso de carros y cabalgaduras con carga, no solo de peatones. En efecto, la visión y puesta en valor de las calzadas descarnadas, caso de que existieran los enlosados, es algo más propio del Romanticismo en adelante, y la capa de rodadura sobre las piedras estaba formada por lo que más tarde se ha denominado macadán. Pero este sistema constructivo no incluía cemento Portland, ni áridos artificiales, sino naturales de diferente grosor.

Hemos contactado con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Lugo y su presidente, Ángel Trabada, aun reconociendo que puede haber habido algún exceso, y cuestiones opinables en las soluciones adoptadas, considera “que lo prioritario es la seguridad del peregrino, sacarlo de la carretera, aunque sea por caminos alquitranados”. Además, recuerda que el Camino de Santiago también es una vía de servicio para los vecinos, que tienen en él casas y propiedades, y que “aunque a algunos les guste el barro, los caminos hay que repararlos”.

También recabamos la opinión de Manuel Barán, presidente de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago, y además sarriano, por lo que vive en proximidad lo que ha ocurrido en el Camino Francés.

A propósito del caso de A Fonsagrada, dado que la AGACS forma parte del Foro del Camino Primitivo, condena totalmente lo que se ha realizado. Al trasladarnos al Camino Francés, nos desvía hacia la denuncia judicial que han interpuesto a raíz del corte del Camino en Sarria, por el desmontado de la Ponte Ribeira, un asunto que ya trae cola. Al regresar al foco que nos ocupa, reconoce que aunque acaban de hacer junto con la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA), que tampoco ha dicho ni mu sobre esta cuestión, una marcha entre Sarria y Portomarín para conmemorar el XXV Aniversario del Xacobeo, discutible celebración por cierto, por el momento no han presentado ninguna protesta en firme. No obstante, al entrar en el Facebook de la asociación, algunos socios sí que han criticado el uso de cemento para “reparar” el Camino Portugués; ¡otro frente abierto!

La respuesta de la Axencia de Turismo, muy en la línea política, ha consistido en echar balones fuera, indicando que ellos respetan escrupulosamente lo que les ordena la Dirección Xeral de Patrimonio, que es quien autoriza y supervisa la obra, añadiendo que los peregrinos demandan estas mejoras, y están encantados de que el Camino no esté hecho un barrizal (o blanco, o negro, al parecer no hay término medio).

Icomos, que precisamente acaba de emitir un informe demoledor sobre el impacto de la mina de Touro sobre el Camino Francés, llegando a indicar que el Camino podría perder su condición de Patrimonio Mundial si la Unesco considera esta valoración, ahora tiene aún más argumentos para reafirmar esta postura, aunque tendremos que esperar su resolución ante la denuncia trasladada por el Foro del Camino Primitivo.

Intentamos también, sin éxito, contactar con el Xerente del Xacobeo.

En cuanto a la Dirección Xeral de Patrimonio, a través del Subdirector Xeral de Conservación e Restauración de Bens Culturais, Manuel Chain Pérez, nos transmite que por el momento “no tienen una visión oficial”, ya que ni se ha abierto un expediente informativo, ni han recibido denuncia alguna en tiempo y forma, ni existen, por lo tanto, actas de inspección. Las obras efectivamente están autorizadas por la DXP, con el aval del Consello Asesor dos Camiños de Santiago, y se entiende que se han realizado conforme al proyecto técnico en su día autorizado. Y en virtud de este permiso “no debería haberse utilizado hormigón en la pavimentación, como parecen dar a entender las redes sociales, ni debería haberse dañado valor cultural alguno presente en el Camino”. Además, han recibido de la Axencia de Turismo un informe de ejecución en el que las obras parecen ajustarse al proyecto autorizado.

Nuestra conclusión

Aquí lo que subyace, ya desde hace unos años, exactamente desde que la Axencia de Turismo de Galicia arrebató al Xacobeo, ahora además integrado en su área, la batuta en lo que se refiere al mantenimiento de los caminos jacobeos de Galicia, es un cambio de modelo. Con anterioridad se intentaba, en consonancia con lo que se venía haciendo desde los años 90, aplicar técnicas tradicionales para la recuperación del Camino, cuya traza coincide con diversas tipologías viarias, y con tramos que mantienen características históricas (calzadas) o etnográficas peculiares (anchos, firme, disposición de muretes laterales, marcas de rodada, tramos empedrados, sistemas de poldras para superar tramos anegados, pasos de invierno, etc).

Sin embargo, desde que la Axencia aplica su propia metodología (ya resulta chocante que una agencia de turismo se encargue de obras que afectan directamente al patrimonio cultural), se ha optado por convertir el Camino, para evitar gastos de mantenimiento, en una homogénea pista forestal, con mezcla de cemento y mucha zahorra artificial, utilizando también en ocasiones tuberías y otras piezas de hormigón prefabricado para canalizar las aguas. En ciertos tramos en pendiente, y en todos los pasos próximos a viviendas, la solución adoptada ha sido el hormigón lavado, ya presente en muchos lugares. Antes se intentaba mantener un firme terroso, con lechos de grava para favorecer el drenaje, y se intervenía poco cuando el Camino discurría sobre un fondo de roca, con sus marcas de rodada, y respetando las calzadas. Para las canalizaciones, y en ciertos pasos con problemas de agua, se utilizaban lajas de piedra pizarrosa o adoquín granítico, en función de las tipologías de cada comarca. Si bien el adoquín no es un elemento tradicional, y tiene una impronta urbana, al menos se integraba sin grandes estridencias.

En todo este proceder subyace una realidad, que no es otra que la creación de un neocamino, alejado de su realidad y concepción tradicional, en el que se busca satisfacer una necesidad imperiosa a la que se tienen que supeditar todas las actuaciones: dar respuesta al turismo de masas. Esta nueva filosofía de la Xunta, en ocasiones envuelta en el ropaje de favorecer la accesibilidad, es la que está propiciando una absoluta transformación en la facies histórica de los caminos jacobeos de Galicia, que ya no responden al concepto de itinerarios para peregrinos, ni siquiera para senderistas, sino para turistas que caminan con botines de paseo o sandalias en vez de botas. Si realmente esto es lo que deseamos, podríamos tirar por la calle de en medio y, directamente, convertir el Camino de Santiago en una pista de tartán (mejor no damos ideas). Lo peor es que a este paso, los peregrinos que pretendan pisar vías tradicionales, buscando la “autenticidad”, acabarán marchándose a Asturias, a la Vía de la Plata, a los caminos mozárabes o a Francia, país en el que, desde luego, a nadie se le ocurriría echar cemento sobre un GR.

Al final el culpable de los excesos, como ocurrió con el célebre maquinista del accidente ferroviario de Angrois, va a acabar siendo el palista, al que sin duda se le fue la mano con el cemento. Será un buen modo de sacudirse responsabilidades, porque las evidencias son mayúsculas, al estilo de Arabia Saudí.

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Intervención semejante a las anteriores en el Camino Portugués (Foto: AGACS)
Intervención semejante a las anteriores en el Camino Portugués (Foto: AGACS)