Etapa 16: Grijó - Porto | Recorrido

Distancia: 
15,1 km
Duración: 
3 horas 45 mins
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
3
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0,0

5,0 km

Arrancaremos por la Rua Cardoso Pinto, donde está la cruz del Padrão Velho, en paralelo al muro del monasterio. Recomendamos entrar en el cementerio y caminar por su interior en lugar de ir por la la calle, que es muy transitada y carece de acera, para salir por la  puerta de la parte alta.

Seguimos a la izquierda, pasamos junto a las naves de una gran fábrica textil y llegamos a una pequeña rotonda del centro de la población, donde hay una iglesia. Las flechas nos llevan a la derecha por la Rua da Guarda, siempre en paralelo al interminable muro del monasterio.

Pasaremos una gasolinera y al cabo de 600 metros giraremos a la izquierda por una calle de adoquines. Viene una fuerte bajada a la que sigue la inevitable subida, tras la cual tomaremos la Rua das Alminhas a la derecha; superaremos un campo de fútbol y después, por la Rua das Silvinhas, dejaremos a nuestra derecha varias naves industriales. Pasaremos el barrio de Asparela y al cabo de 1 km llegaremos al centro de Perosinho.

5,0

6,8 km

Siempre por calles adoquinadas, pasamos ante una escultura de acero con las letras del nombre del pueblo troqueladas y una vieira jacobea; cruzamos una carreterita (por una vez hay semáforo) y seguimos recto en subida dejando atrás la iglesia y el cementerio; continuamos la cuesta; en una curva, por encima del muro de una finca, veremos una palmera y un interesante hórreo de madera.

Ya en las afueras, siguiendo el repecho de la Rua Bela Vista, el pavimento de adoquines se transforma en losas y aparece súbitamente bajo nuestros pies una calzada romana, con muros de piedra a ambos lados y envuelta por un bonito bosque. Disfrutemos del lugar, pues estamos en un punto mágico.

Al finalizar la calzada ésta se convierte en camino de tierra. Acto seguido llegamos a una calle con casas de una urbanización (Rua do Alto da Serra): aquí hay que estar atentos a una curva donde tomaremos de frente por un pequeño sendero, inicio de otro agradable tramo de tierra entre helechos por el interior del bosque.

Tras 700 metros volvemos al asfalto, estamos en un alto y ahora toca bajada; si el tiempo lo permite tendremos desde aquí una vista del litoral de Vila Nova de Gaia con el fondo azul del océano Atlántico. Será sin duda motivo de alegría para aquellos que arrancaron en Lisboa –en la desembocadura del Tajo–, y ahora vuelven a ver el mar después de dos semanas de camino por el interior. En el siguiente cruce seguimos una carreterilla hacia la derecha, que nos lleva en bajada ante la Quinta do Mirante y continúa por la Rua Prazeres hacia el casco urbano. Cruzamos un puente sobre la autopista y seguimos recto por el denso barrio de Rechousa.

4,2 Rechousa – Alto das Torres. Siempre de frente dejamos la localidad por la Rua del Alto das Torres; estamos de nuevo a pie de la antigua carretera nacional, la EN-1 que nos ha acompañado en muchos tramos desde Lisboa. Prueba de ello es que en un momento de la bajada encontraremos en la acera el antiguo mojón del kilómetro 300 de la nacional; en el mismo también se indica que sólo faltan 2 km hasta el centro de Vila Nova de Gaia, y 5 para entrar en Porto.  

Pasamos bajo la autopista e iniciamos un duro repecho por la Rua da Fonte dos Arrependidos. Sin pérdida posible atravesamos el barrio de Laborim, hasta llegar una rotonda con la estación de metro de Santo Ovídio, final de la línea D (la de color amarillo).

2,6 Vila Nova de Gaia, estación de metro de Santo Ovídio.

11,8

3,3 km

El metro de Porto es más bien un tranvía moderno y largo, que va casi siempre por superficie. En este tramo la línea discurre por el eje de una gran avenida en dirección hacia el río y el centro de Porto. Ahora sólo toca seguir durante 2,6 km las aceras de la Avenida da República, bulevar que coincide con el trazado de nuestro camino.

Aquellos tramposillos que decidan tomar el metro deberán apearse en la parada Jardim do Morro, pues sería inexcusable perderse el mirador y no atravesar a pie el puente, que con sus 392 metros de longitud une las ciudades de Vila Nova de Gaia y Porto.

2,6 Puente de D. Luís I. Tanto el mirador como todo el puente sobre el río son lugares con vistas privilegiadas: a este lado tenemos la ribera de Vila Nova de Gaia, con sus bodegas de vino de Oporto; a nuestra derecha el monasterio da Serra do Pilar (con otro espectacular mirador), y al otro lado del río las fachadas y tejados del casco antiguo de Porto, entre los que destacan los edificios alrededor de la Sé-catedral.

Cruzaremos el puente por su tablero superior, reservado exclusivamente a peatones –la mayoría turistas–, ciclistas y metro. Mucho cuidado aquí al hacernos fotos, pues después de tantos kilómetros evitando ser atropellados por los coches, sería lamentable que nos arrolle ahora un convoy de metro mientras nos hacemos una selfie.

[Nota: Tal vez veamos alguna flecha que invita a bajar hasta el tablero inferior del puente, para cruzarlo caminando por una estrecha acera, a pocos centímetros de coches y autobuses que pasan continuamente y a cierta velocidad. Ello obedece a que durante siglos los peregrinos se veían obligados a descender a la orilla del río, para cruzar el Duero en barca y volver a ascender penosamente hasta la catedral por cientos de escalones. La verdad, salvo algún purista o quien desee fotografiar el puente desde otra perspectiva, no acabamos de ver sentido hoy en día a dicha opción, máxime cuando ya no hay barcas para cruzar. Los ciclistas deben descartar esta ruta inferior, por ser incómoda para ellos y muy peligrosa por el tránsito.]

A 100 metros tras cruzar el puente tomamos una calzada a la izquierda, pasando junto a un tramo de la muralla medieval y ante la estatua ecuestre de Vímara Peres, caudillo gallego del siglo IX que reconquistó la ciudad, siendo nombrado tras ello primer conde del condado Portucalense por Alfonso III de Asturias. Esta última subidita nos deja ya en el Terreiro da Sé, plaza que se extiende ante la catedral de Porto; es otro buen mirador sobre la ciudad, y en ella destaca un enorme pelourinho que cabe decir que es más falso que un duro sevillano, pues fue construido en 1945 durante la dictadura de Salazar al simple objeto de ornamentar la plaza.

0,7 Porto, Sé-catedral. La distancia de la etapa puede parecer corta, pero deberemos añadir ahora el recorrido a pie –o con el metro– hasta el albergue u hotel donde tengamos previsto pernoctar.

15,1