Etapa 6V: Allariz - Ourense | Al Loro

No hay servicios en la primera parte de la etapa, pero abundan a partir de Pereiras.

Nueva chapuza, y doble señalización vertical y horizontal: la de la Xunta, ignoramos a santo de qué, rodeando la colina del castillo (ruinas) para dirigirse al puente de Vilanova. La más lógica, con conchas en el suelo colocadas por el Concello, siguiendo por el casco antiguo la Rúa de Vilanova, bajo un bello emparrado de glicinias, hasta el mismo puente.

A primera hora del día toca realizar un cruce muy peligroso: el de la N-525, vieja amiga, a la altura del parque empresarial de Allariz.

La etapa no es cómoda para ir en bicicleta de Roiriz a Santa Mariña, ya que transita sobre caminos antiguos por el bosque. Perdérselos sería un pecado, pero si mandan las prisas, no hay más que tomar la carretera directa a Augas Santas (OU-0101).

Existe un lavadero cubierto, con fuente, que resulta perfecto para descansar.

Inconcebible, rayano en el sacrilegio devocional y artístico, resulta que el Camino Sanabrés, se supone que de peregrinos, no pase por Santa Mariña de Augas Santas y, lo que aún es peor, que ni siquiera aparezca señalizado el desvío. A la altura del cruceiro do Barreiro proponemos, por lo tanto, seguir la carretera para visitar tan interesante enclave, distante tan solo 1 km. Para regresar al itinerario oficial, desde la iglesia se toma un atajo que se dirige directamente a Armeá.

El agua de la fuente de Santa Mariña, más allá de la leyenda y la fe, tiene propiedades, por lo que no estará de más probarla. A algunos les ha proporcionado un inusitado e inexplicable vigor, similar al de las bebidas energéticas pero sin coste, por lo que llenar la cantimplora es más que recomendable. No solo Santiago ayuda; también la virgen y mártir Mariña.

El templo románico, que fue colegiata, se alza sobre otros edificios anteriores, y en él está sepultada la santa. En su construcción participaron agustinos y templarios; consta de tres naves con tres ábsides semicirculares falso triforio, capiteles decorados, y muestra tres rosetones en su fachada y otros tantos en la cabecera. La pequeña torre data del siglo XVIII.

Siguiendo la vieja calzada de Santa Mariña a Armeá, atajo para quienes opten por esta variante, a 700 metros de la basílica se encuentra el Forno da Santa. El enigmático edificio prerromano, semisubterráneo, podría haber sido una sauna u horno asociado a prácticas rituales, y aparece separado por una pedra formosa de dos salas ampliadas en los siglos VI-VII y XII. Sobre esta estructura, integrada como cripta, en el siglo XIII comenzó a levantarse la iglesia de la Ascensión, pero solo se concluyeron sus muros hasta media altura.

Aquí encontramos, parcialmente excavado a 50 metros del camino, un notable castro que tuvo una larga ocupación: desde el siglo IV o III a.C. hasta el siglo IV d.C. De planta ovalada, muestra doble recinto defensivo y viviendas de planta circular o angulares, que son las romanizadas, con vías enlosadas y canalizaciones. También se ha identificado una villa romana. En las excavaciones aparecieron dos estatuas de guerreros galaicos y una cabeza cortada.

No lejos del castro y al borde del camino, en el monte do Señoriño, en 2011 fue hallado lo que parecía un santuario o altar de sacrificios rupestre, con escaleras y canales excavados en la roca, similar al de Panóias (Vila Real, Portugal), aunque algunos opinan que no era más que una zona de lagares y almacenes.

Tras pasar bajo la vía de alta velocidad (a la salida de Abeledo), al llegar a la OU-0515 se ofrecen dos variantes a la altura del marco 118,288: a la derecha, de 540 metros, por la carretera, que carece de arcén pero tiene escaso tráfico; a la izquierda, un rodeo alternativo de 750 metros por una pista de tierra paralela a ella. Cada cual que decida.

Aquí confluyen las dos grandes variantes, por Laza y por Verín, que se iniciaron en A Gudiña.

En el supermercado Maite-Suso podemos adquirir alimentos o bebidas frías, y el bar Ruta da Prata ofrecen comidas al mediodía.

Bonita localidad en la que destacan la plaza Mayor, las casas blasonadas, dos cruceiros de estilo plateresco y la iglesia de San Breixo, junto a la cual pasamos a la salida.

El albergue de peregrinos de la Xunta de Galicia, inaugurado en 2018, tiene 42 plazas y está en pleno casco antiguo.

Algunos peregrinos aprovechan la sugestiva oferta de baños termales a la vera del río Miño, abiertas todo el año y, algunas, de acceso gratuito.

Los dos monumentos más relevantes de la ciudad son la catedral de San Martiño (siglos XII-XIII), en pleno casco antiguo, un enorme templo de estilo románico, y el Ponte Vella, puente de origen romano (aunque apenas quedan vestigios del puente original) por el cual cruzamos el río Miño a la salida de la capital.