La Mina de Touro, un grave atentado contra el Camino Francés

Una vieja concesión minera de cobre pretende ser reactivada en los concellos de O Pino y Touro

A las puertas de Compostela se repite la historia, siempre lo mismo. Hace años fue el polígono industrial de O Pino, que a lo largo de 1,5 km se cargaba el Camino Francés. Manifestaciones, denuncias, recursos, veredictos y, por el momento, todo parado. Ahora, en el mismo escenario (los concellos de O Pino y Touro), una vieja concesión minera de cobre pretende ser reactivada, como resultado de la alta cotización del mineral, a través de una explotación a cielo abierto en las inmediaciones del itinerario declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.

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Mapa en el que figuran el Camino, con su ámbito protegido, y parte de la concesión minera (FICS)
Mapa en el que figuran el Camino, con su ámbito protegido, y parte de la concesión minera (FICS)

Como Bien de Interés Cultural el Camino Francés, primero en haber sido delimitado en Galicia, goza de dos ámbitos de protección: el inmediato, con muchas restricciones sobre las actividades que sobre él se pueden desarrollar, siempre bajo la supervisión de la Dirección Xeral de Patrimonio; y el de amortiguamiento, que ha pretendido incluir una porción del territorio circundante para proteger las cuencas visuales. En este caso el permiso de explotación minera, concedido antes de la declaración del Camino como BIC, no toca ninguno de los espacios demarcados (se queda a 450 metros del segundo), pero es evidente que una actividad de este tipo va a generar otras afecciones que sí perjudicarán a la ruta de los peregrinos.

En primer lugar, el transporte por carretera del mineral extraído, que se realizará por medio de camiones que, sin remedio, tendrán que salir del recinto utilizando la N-547, junto a la que discurre en paralelo el Camino Francés, o la más septentrional A-54 (autovía de Santiago-Lugo). Es cierto que a toda prisa, con la colaboración del Ministerio de Fomento, se están apresurando a construir varios pasos subterráneos del Camino para evitar los cruces de la carretera nacional, dando así también respuesta a las reiteradas quejas de los amigos del Camino, ya que en este tramo ha habido varios atropellos, entre ellos el de una peregrina lucense fallecida en 2015. Pero la solución puntual no evita el continuo movimiento de tráfico pesado en las inmediaciones o junto al itinerario, sobre todo en la zona de Salceda-Empalme.

El segundo inconveniente, no menor, es el del impacto acústico provocado por las voladuras –más de 2.000 previstas al año, de 6 a 7 diarias-, ya que la extracción se realizará al aire libre, al estilo de la archiconocida mina onubense de Riotinto. Este género de contaminación no entiende de delimitaciones, y sus efectos los podemos reconocer en canteras como las de caliza de Tiebas (Navarra), situadas sobre el ramal aragonés del Camino Francés.

Por si lo anterior fuera poco, hay otros inconvenientes como pueden ser la presencia de polvo y otros componente volátiles en suspensión, circunstancia inevitable al albur del viento, o el riesgo de un accidente, como ocurrió en Aznalcóllar con la empresa Bolidén, en el caso de que se rompiera la balsa de decantación de lodos que va a ocupar 126 hectáreas, lo que supondría un vertido letal, arrastrado por el río Ulla (el de la Traslación del Apóstol Santiago hasta Padrón), para la ría de Arousa y sus cultivos marisqueros. En tal sentido y a propósito del proyecto de impacto medioambiental elaborado por la empresa, la Sociedade Galega de Historia Natural y la Federación Ecoloxista Galega han emitido sendos informes demoledores.

No tanto el daño sobre el Camino como la destrucción de terrenos agrarios y forestales en los concellos de Touro y O Pino, y el peligro que puede llegar a suponer la mina sobre la Ría de Arousa, o sea, el impacto severo sobre un estilo de vida y unos recursos económicos, han propiciado una gran asistencia a la manifestación que fue convocada, por diversos colectivos ciudadanos, en Santiago de Compostela el pasado domingo 10 de junio, y a la que se sumó la oposición en bloque del Parlamento Gallego.

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Manifestación en Santiago contra la reapertura de la mina de Touro (Foto: La Voz de Galicia)
Manifestación en Santiago contra la reapertura de la mina de Touro (Foto: La Voz de Galicia)

Por su parte, el Gobierno autonómico ha reiterado que la mina precisa de hasta 17 informes sectoriales, y que el proyecto ha de ser riguroso, sostenible y obligado a una regeneración ambiental al final de los trabajos de extracción, que se estima se prolonguen durante tres lustros. En cualquier caso, la teoría y los buenos propósitos ecológicos, presentes en todos los proyectos de este tipo, acaban siendo papel mojado cuando a través de todo tipo de argucias las empresas abandonan la actividad por haber bajado el precio del mineral, que es lo que ocurrió con la antigua mina de Touro, o se declaran en quiebra para evitar este tipo de inversiones.

En cuanto a la empresa Atalaya Mining-Explotaciones Gallegas S.L., está actuando al modo clásico de las multinacionales: vendiendo la excelencia de su plan, prometiendo la Jauja del pleno empleo –hasta 400 puestos de trabajo directos- y el subsiguiente aumento de renta en los municipios afectados, y jurando y perjurando que posee todos los certificados de calidad y que respetará las exigentes normativas nacionales y europeas, con la coletilla de que la moderna minería ha evolucionado mucho para evitar daños colaterales. Para ello ha sufragado una campaña de prensa destinada a difundir las bondades del proyecto y sumado, como suele ser habitual, voluntades, entre ellas las de algún alcalde con su equipo. Asimismo sorprende su certidumbre, ¿qué sabrán ellos que los demás desconocemos?, de que la mina será aprobada por la Xunta.

Su informe medioambiental, sin embargo y pese a ser parco en todo lo referido al Camino, reconoce que "una de las particularidades de la explotación minera de Touro es la proximidad que presenta con el Camino de Santiago francés. Las dos últimas etapas del camino discurren por los umbrales de nitidez delimitados para el estudio de paisaje de Touro. Se trata de la Etapa 31 Arzúa-O Pedrouzo y la Etapa 32 O Pedrouzo-Santiago de Compostela (...) Por tanto, la incidencia visual del Camino de Santiago sobre la mina de Touro se conforma como un elemento a tener en consideración en el estudio de paisaje presente". Y tanto es así que la explotación será visible a lo largo de nada menos que 18 km, desde Ferreiros hasta Amenal y el aeropuerto de Lavacolla, con una distancia al Camino que varía entre los 6,5 km de Ferreiros, los 3,5 km de Amenal y los 2 km desde Santa Irene o Pedrouzo.

Más allá de la compleja problemática asociada a la mina, a nosotros nos preocupa enormemente que una vez más, en la última etapa antes de llegar a Compostela, y en vísperas del año santo de 2021, tengamos que lidiar de nuevo con la bestia, esto es, con lo que puede ser una gran afectación del Camino Francés, principal itinerario jacobeo, cuando éste ya es hoy un recurso turístico consolidado y estratégico para Galicia. En tal sentido sorprende la pasividad de las asociaciones de Amigos del Camino, pues hasta el presente tan solo la Fraternidad Internacional de Amigos del Camino de Santiago se ha interesado con Patrimonio y la Plataforma por las consecuencias de este asunto.

Permitidme para concluir, porque uno es perro viejo, que desconfíe profundamente de un proyecto extractivo que, en suma, poco beneficio dejará sobre el terreno en comparación con los prejuicios, de todo tipo, que puede generar. El perfil de este tipo de empresas es conocido, y a veces resulta muy difícil, cuando no imposible, que ciertas actividades de gran impacto puedan ser compatibles con las preexistentes. Otro tanto ocurre ahora mismo con el proyecto minero para extraer potasa junto al Camino Francés en Aragón, entre Undués de Lerda y Sangüesa, aunque allí con mayor oscurantismo. Por lo tanto piénsenlo bien, señores políticos, antes de meter la pata, no vaya a ser que acaben dando la puntilla al Camino Francés en Galicia y les nazca, en un momento tan delicado para ustedes, otro “Nunca Máis”.

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Regato en Touro, contaminado por metales pesados y lodos tras 34 años de actividad minera (Foto: J.A. de la Riera)
Regato en Touro, contaminado por metales pesados y lodos tras 34 años de actividad minera (Foto: J.A. de la Riera)