Profanación en la Catedral de Burgos

La tragedia del año santo es que hay dinero público y privado, más allá de la crítica situación por la que estamos padeciendo, para las intervenciones en el patrimonio del Camino. Un alcaldillo sin muchas luces, con el patrocinio de un mecenas anónimo agradecido, pretende poner patas arriba la Cruz de Ferro, y al mismo tiempo en Burgos, nueva entrega en el insondable pozo de Castilla y León, donde por cierto el estado del Camino es lamentable en muchos tramos, se plantea una nueva acción mediática. Nos tememos que en esta ocasión ha pesado el efecto Miquel Barceló desde la capilla del Santísimo de la catedral de Mallorca: pon a un reputado artista en tu templo, actuando como los príncipes del Renacimiento o el Barroco (entonces tenían cuantiosas rentas, no lo olvidemos), y no a mayor gloria de la catedral, que ya es un monumento consagrado, sino de sí mismos y del artista, ahí queda la huella para la posteridad y se consigue, con o sin escándalo de por medio, la difusión deseada.

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Las futuras nuevas puertas de bronce para la Catedral de Burgos
Las futuras nuevas puertas de bronce para la Catedral de Burgos

El resorte no ha sido el año jubilar, sino el VIII aniversario de la colocación de la primera piedra de la catedral de Burgos, que tendrá lugar el 20 de julio de 2021. Para ello ha sido creada una Fundación presidida por el entonces arzobispo Fidel Herráez (ahora es Mario Iceta), y que tiene como vicepresidente al constructor Antonio Méndez Pozo, entre otras muchas cosas propietario del Diario de Burgos. Entre sus objetivos está la promoción turística, cómo no, y acabamos de enterarnos que la Vuelta Ciclista a España de este año partirá de la catedral, aunque por fortuna no desde su interior, como se pretendía en primera instancia. También, aunque ya viene de atrás, y dado que no es posible encargar un nuevo cimborrio a Santiago Calatrava, se ha elegido a Antonio López (valor seguro, aunque el tiro les puede salir por la culata), para que diseñe las nuevas puertas de bronce de la fachada occidental, la de las dos agujas de Juan de Colonia, para entendernos.

En la presentación del proyecto, realizada en julio del año pasado con la participación de un comité asesor de «expertos» presidido por René Jesús Payo, se dijo, textual, «que recuperarán en gran medida lo que fue la iconografía de la portada principal», obra gótica desaparecida, con un tríptico que enriquecerá la iconografía (Dios Padre, la Virgen y el Niño Dios), la basílica y, en palabras de Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de patrimonio, se convertirá «en un hito, un emblema». Para costear la obra incluso se ha promovida una cuestación pública, ahora llamada crowdfunding.

¿En qué consiste esta intervención? Pues bien, básicamente que Dios Padre es un autorretrato a gran escala de António López, la Virgen María su mujer, y el Niño Dios su hijo, y por si alguien no lo sabe, este pintor es el máximo exponente de la corriente hiperrealista.

La desfachatez egolátrica del pintor, y lo improcedente de su propuesta (en la estación de Atocha, que no es una catedral, ya había colocado los retratos de sus nietos), ha provocado la justificada indignación de muchos ciudadanos, amantes del patrimonio histórico y peregrinos, pero como la crítica de arte parece estar restringida al círculo de los elegidos en el Parnaso, pocas voces han osado elevarse, y la mayoría ha callado conforme a la parábola del rey desnudo, relatada en El Conde Lucanor y más tarde popularizada en un cuento por Hans Christian Andersen. En los últimos días, sin embargo, la queja ha cobrado energía cuando el pintor burgalés Juan Vallejo de Lope, que no es precisamente un artista menor (www.juanvallejo.com), publicó un manifiesto en la plataforma change.org para recoger firmas en contra de la intervención.

Hablamos con Juan Vallejo, y recalca el «agravio comparativo de este gasto suntuario mientras el albergue de peregrinos sigue cerrado y en precario». El quid del asunto, en su opinión, es la sustitución de las puertas, «por lo que no podemos caer en la trampa saducea que han tendido para que nos entretengamos en dilucidar si encaja o no la intervención, un tema artístico: la cuestión fundamental es que se van a cambiar las puertas neoclásicas, recién restauradas».

Nos recuerda que en 1993, cuando la degradación de la fachada era manifiesta, envió un informe de 300 páginas a la Unesco, y medió ante la entonces ministra de Cultura, Carmen Alborch, pero hasta que no se cayó la estatua de San Lorenzo, poco después de que saliese una boda, nadie movió un dedo; solo se apresuraron cuando Icomos advirtió sobre el riesgo real de que le fuera retirada la inclusión como Patrimonio Mundial. Del mismo modo, por el tema de la sustitución de las puertas ha enviado cartas a Icomos, la Junta de Castilla y León y la Unesco, que no han ocultado su «preocupación».

En su texto de change.org no solo se alude a la iconografía, que califica de «esperpéntica», sino también «a la aberración de gastar 1,2 millones de euros» en la obra, de los cuales 800.000 son de dinero público del ayuntamiento, ¡con la que está cayendo! Por fin, califica la intervención, en un calambur, como «egoticolátrica» y de auténtico maltrato al patrimonio.

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Boceto de la obra, con la imagen del autor, su mujer y su hijo (imagen de burgosconecta.es)
Boceto de la obra, con la imagen del autor, su mujer y su hijo (imagen de burgosconecta.es)

En el título hemos hablado de profanación. Parece evidente que a Antonio López, más que el ego fuera del sistema solar, se le ha ido la olla, y que los mecenas del moderno despotismo sin ilustración, acogotados ante su aureola, han consentido, por querer aparentar de doctos, esta acción irrespetuosa sobre un objeto sagrado, que es lo que significa profanar. No se trata de una mera cuestión estética o de gustos.

Estamos en el extremo opuesto al del artista de los tiempos pasados, en que no se reconocía su rol, genio e individualidad, para permitir que los contemporáneos pontifiquen en la cátedra del endiosamiento. Un encumbramiento que ya no consta en pintar hermosas Vírgenes, como hacía Luis de Morales por ello apodado «el Divino», sino por un exceso más propio de cantantes de rock pasados de rosca o futbolistas galácticos caprichosos.

Por supuesto hoy nadie puede atreverse a juzgar al genio que se coloca no solo en la Gloria, como pretendía la leyenda mateana del Pórtico compostelano, sino en el lugar del Salvador, lo que en otro tiempo constituiría una blasfemia. Pero hay más…

…y es que también los grandes artistas parasitan, si se nos permite la expresión, los grandes monumentos naturales o edificados. Intuimos aquí el síndrome de Chillida en la también sagrada montaña del Tindaya (Fuerteventura), que horadando su interior pretendió hacer aún más imperecedera su fama, o a menor escala, también aplaudida por los palmeros (no los jerosolimitanos ni los del martirio), el cementerio de César Portela en el Cabo Fisterra. En ambos casos la intervención se beneficia del espacio mítico para mayor gloria de su autor y con la complicidad de los papanatas diletantes de la modernidad, entre ellos ciertos políticos que caen rendidos ante el genio o piensan únicamente en los réditos económicos y, por ende, electorales.

Algunos creadores mediocres, émulos tardíos del Almuerzo sobre la hierba de Manet y de las rupturistas vanguardias (más bien pobres seguidores de Madonna o Lady Gaga), buscan con ahínco la provocación y el escándalo para hacerse un hueco en el competitivo panorama artístico; recordemos la reciente obra de Charo Corrales, titulada «Con flores a María», en la que una murillesca Inmaculada que es ella misma, se toca el sexo mientras asciende a los cielos sostenida por angelotes (en Córdoba fue rajada por un visitante, y se calificó como un atentado a la libertad de expresión, la misma que los bienpensantes en el poder no aplican, desde luego, a ciertos raperos, y siempre se cagan por la pata si el agravio afecta al Islam). Antonio López, sin embargo, protagoniza otro tipo de provocación, igualmente escandalosa, que se llama engreimiento o vanidad, máxima expresión del pecado capital de la Soberbia. Pero la vanidad, en palabras de la marquesa Isabelle de Merteuil (Las Amistades peligrosas), es incompatible con la felicidad.

Sorpresivas resultan las tragaderas de arzobispo y cabildo burgaleses, tantas que hasta el mismísimo Marcel Duchamp les podría colocar otra fuente como altar mayor, y se quedarían tan panchos si se lo acreditase con un alambicado discurso artístico-teológico (¿la fuente de la vida que a todos nos iguala?, muy democrático).

Eximio representante del hiperrealismo, premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1985, pintor cortesano (50 millones de pesetas por el retrato de la familia real, que es lo más parecido a una foto y algunos melifluos panegiristas pretenden comparar con las Meninas o el retrato de la familia de Carlos IV de Goya), loado por el parsimonioso Víctor Erice en un documental membrillero y profeta de la Gran Vía vacía por el Covid, Antonio López no es Miquel Barceló por mucho que se esfuerce, y sí un gran maestro de la comercialización, eso nadie lo duda.

Ahora solo falta saber si queda algo del espíritu de Gamonal, que movilizó a los ciudadanos burgaleses en 2014 contra lo que consideraban un despilfarro faraónico, en un momento, el presente, en que la crisis atenaza a muchos empresarios y trabajadores afectados por la pandemia. Pues eso.

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
Indi
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No tengo nada en contra de Antonio López ni del hiperrealismo más allá de que ya hace un tiempo parece que la edad hace mella en él, pero este es un despropósito más que me reafirma en la convicción de que este fallido sistema tiene sus días contados. Ni necesitamos políticos que dilapiden el dinero público sin sentido ni medida, esquilmándonos sin compasión, en pro de alimentar sus insaciables egos y bolsillos e implantar sus idioteces ideológicas dejándonos a merced de los lobbyes que les manejan, ni la iglesia católica sabe que más hacer para inmolarse, ni la sociedad infantilizada y sumisa que han creado tiene el carácter, madurez y personalidad suficiente para darse cuenta del peligroso abismo al que nos han conducido. Por suerte, es un hecho que cada vez más personas despiertan del letargo y deciden gobernar sus propias vidas conscientemente en pro de la nueva humanidad que se impondrá sobre las cenizas. Como siempre, gracias por ser nuestra voz, Sr. Pombo.
Mauro Sala
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Gracias Señor Pombo, por la atención que pone a todo lo referente al Camino y al Sagrado que envuelve el Camino, así como a compartirlo con nosotros peregrinos. Nunca hay fin a lo peor y aparentemente, parece que el Covid 19 aumenta la audacia de algunos personajes, pero también la poca clarividencia y seriedad de quienes deberían ser los Guardianes de los lugares de culto cristiano inmersos en la realidad del Camino de Santiago.. Gracias a usted, firmé la petición a Change.org..
David Rod
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Indi177 lo has clavado.
AC
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.. el arte para los museos y las galerías de arte.. las iglesias.. las catedrales tienen otro propósito.. dos comentarios mas .. el tríptico llama por su atención ... un mensaje fuerte de la depresión .. y por segundo la suma es una exageración por el malestar económico y la plaga.. veo el listado de albergues cerrados en Burgos.. eso si es una tragedia .. buen articulo Sr. Pombo .. muchas gracias.. !