Etapa 11: Portugalete - Castro Urdiales | Al Loro

En La Arena, centro turístico de playa al que llegamos después de un largo bidegorri para caminantes y ciclistas, nos reencontramos con el mar Cantábrico.

A la salida de Pobeña recorremos un bonito tramo de vía verde, un balcón de cara al mar.

Antes de llegar a Ontón abandonamos el País Vasco para entrar en la Comunidad Autónoma de Cantabria.

De Ontón a Castro Urdiales tenemos dos itinerarios posibles. El primero es por el camino oficial, por Otañes, lejos de la N-634, y que alarga 7,2 km la etapa. Este camino tenía su sentido cuando la nacional N-634 cargaba un denso tráfico de coches y camiones, pero hoy en día la autovía A-8 ha capturado la mayor parte de dicho tráfico. El segundo itinerario posible es por el arcén de la N-634, con algún atajo, que es el camino más directo y el que sigue la mayoría de los peregrinos; debemos caminar con precaución y lo más alejado posible de la calzada.

La bifurcación entre los dos itinerarios mencionados en el párrafo anterior la encontramos justo a la salida de Ontón, al tomar contacto con la N-634: ahí podemos seguir la nacional (variante directa) o seguir el camino oficial.

Hoy en todas la localidades hay servicios de restauración.

En julio y agosto el albergue municipal se amplía en otras 20 plazas con la instalación de carpas.

El albergue de peregrinos, casi a la salida de la ciudad (al lado de la plaza de toros), cuenta con tan sólo 16 plazas; ello obliga a muchos peregrinos, sobre todo en temporada alta, a continuar 7,2 km hasta el albergue de Islares.

El interés cultural de la etapa se centra hoy en el conjunto monumental de la villa marinera de Castro Urdiales.

En estos primeros días cántabros la gastronomía comparte muchos elementos con la del País Vasco. Los pescados y mariscos siguen siendo los protagonistas principales, y destacan las conservas, especialmente las de anchoas, de gran calidad.

El bonito, los calamares y las sardinas son típicos en los meses de verano, y los platos con besugo o verdel los encontraremos en temporada de invierno.

En los postres sí que podemos encontrar más diferencias: aquí los sobaos y las quesadas, propias de Cantabria, ya hacen acto de presencia.