Etapa 24: L'Isle-Arné - Auch | Al Loro

Distancia: 
23,0 km
Duración: 
6 horas
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Con alguna que otra dificultad por lo quebrado del terreno, hay un par de tramos que se deben obviar: el primero de Roquetaillade a Montégut, donde es mejor continuar por la C3 pese a perder la visión del pueblo y su castillo desde lo alto; la segunda de Montégut a Auch, donde aun con más convicción debe tomarse la variante asfaltada, y entrar en la ciudad por la D924.

Levantado en el s. XIII, el château fue completamente modificado en los s. XVI y XVIII, mostrando una elegante terraza sostenida por contrafuertes. En la iglesia se conserva una pila bautismal románica.

De los s. XVIII y XIX, el château de Roquetaillade cuenta con grandes chimeneas de ladrillo, y consta de amplias caballerizas y capilla. El templo acoge una estatua en barro de Saint-Jacques.

Pintoresco núcleo, enclavado en un promontorio rocoso, cuyo castillo es un libro abierto de historia: desde la fortaleza feudal del s. XIII, con las reformas para transformarlo en un palacio en el s. XVI, fue reedificado en el s. XVIII, y de nuevo modificado, con criterios historicistas (almenas, chapiteles, elementos neo-medievales), en el ámbito romántico del s. XIX. Conserva dos torres cuadradas, varios torreones circulares, terrazas abalaustradas y miradores.

Dado que el Camino, para evitar el asfalto, desde Montégut da un considerable rodeo al norte de la N124 para llegar a Auch, muchos peregrinos se sentirán tentados a tomar un atajo, ahorrando nada menos que 4,3 km. No está señalizado, pero es fácil de seguir (ver Recorrido).

El château de Saint-Cricq mantiene algunos elementos de los s. XVI y XVII, entre ellos la torre pentagonal.

Una segunda variante, más curiosa, tiene que ver con el ascenso hasta la catedral. El Camino recorre el Bv. Sadi Carnot hasta el siguiente puente, pero luego se introduce en las estrechas calles del casco medieval. No obstante, muchos no podrán resistir la tentación de proseguir al borde del río hasta encontrar la escalinata monumental, pues constituye un rito superar sus 374 escalones hasta la Place Salinis y saludar, de paso, a D’Artagnan.

El albergue de peregrinos de Auch, al igual que el de Montpellier instalado en el Presbytère o casa parroquial (el párroco vive en la primera planta), es uno de los mejores ejemplos del compromiso de la Iglesia con el Camino. Conviene colaborar en su mantenimiento y conservación para que pueda seguir prestando su servicio en las mismas condiciones.

Si por casualidad comenzamos en Auch el Camino, es factible obtener la credencial de la Iglesia francesa en la Maison Diocésaine (13 Rue du Dr. Samatens); también expiden la credencial en la Office de Tourisme.

Los mercados al aire libre de Auch tienen lugar el jueves por la mañana, de 8:00 a 12:30, en la Villa Baja a la orilla del Gers, y el sábado por la mañana en la Alta, junto a la catedral. Además, los lunes se celebra uno menor de productos bio, de 16:00 a 20:00, en la Av. Hoche, junto al Jardín Ortholan.

Merece una detallada visita la catedral de Auch (a diario de 9:30 a 19:00), donde los peregrinos con credencial, debidamente sellada aquí mismo, podemos acceder gratis al coro.

La Villa Alta aún conserva un perfil medieval, y se encuentra dominada por la mole de la catedral de Sainte-Marie, última de las grandes basílicas góticas francesas, concluida en estilo flamígero en pleno siglo XVII. Lo más moderno es su fachada clasicista, enmarcada por dos torres cuadradas gemelas. Los arcos arbotantes, sin embargo, ya nos hablan de un edificio gótico, algo que se percibe con mayor rotundidad en el interior, de tres naves (la mayor alcanza 100 m de longitud). Sus principales tesoros son: la sillería de coro, tallada en roble en 1522, de transición del Gótico al Renacimiento; las vidrieras de Arnaud de Moles (s. XVI), con especial atención al Santiago Peregrino situado en una de las capillas absidales; y el órgano barroco de Jean de Joyeuse (1694), el mayor de Francia de su época.

Además de la catedral hay otros monumentos dignos de atención: en la Place de la République, la Oficina de Turismo ocupa un edificio del s. XV, la Maison Fédel, con sus muros de entramado de madera relleno de ladrillos y voladizos; hacia la cabecera, la Prefectura ocupa el antiguo palacio episcopal, diseñado en estilo corintio por el arquitecto Le Blond (1770), que había trabajado en San Petesburgo; sobre la arbolada Place Salinis, al sur de la basílica, se eleva 40 m la torre de Armagnac, del s. XIV, que funcionó como prisión; y entre dicha plaza y el río fue concluida, en 1863, la monumental escalinata que salva un desnivel de 35 m, y en cuya plataforma intermedia fue colocada una gran estatua de D’Artagnan (1931), emblema urbano por antonomasia, mientras que en la inferior contemplamos la intervención del catalán Jaume Plensa (1992), titulada L’Observatoire du temps, con textos bíblicos sobre el diluvio puestos en relación con la gran inundación que padeció la ciudad en 1977.

Aún en la Haute Ville podemos pasear hasta el Ayuntamiento (1777), que incorpora un teatro a la italiana, y por la vecina alameda d’Étigny, con la estatua del ilustrado intendente y, en el extremo opuesto, el Palacio de Justicia (s. XIX). En esta zona también se sitúa el antiguo convento des Cordeliers o franciscano, en el que se pueden visitar un ala del claustro y la sala capitular, estando la iglesia ocupada por un restaurante. Por la salida del Camino desde la catedral, en la Rue Espagne se localiza la casa de Henri IV (escalera y patio del s. XVI), y poco después, en una plaza, el antiguo Hospital Saint-Jacques (1765).

El principal museo de la ciudad es el des Jacobins, instalado en el que fue convento dominico (s. XIV-XV), con colecciones de arqueología (galo-romana, cerámica precolombina, medieval) y etnografía gascona (trajes, utensilios, muebles, artesanía). La Maison de Gascogne, instalada en el mercado del grano decimonónico, alberga manifestaciones culturales y ferias. En 2016 ha sido inaugurado Memento, espacio para la creación contemporánea que ocupa un convento carmelita al lado de la Mairie. El convento mayor de la orden (s. XVII), vecino del anterior, es sede de la Biblioteca.

En cuanto a jardines y parques, el Camino entra por el de Couloumé, de cinco hectáreas y ribereño del Gers. Más clásico y florido, el Jardín Ortholan, a la francesa, data de principios del s. XX. Al otro lado de la vía férrea, el parque del Consejo Departamental es el que acoge más variedades botánicas.

Además del Armagnac, el foie gras o las aves, sobre todo el pato, el Gers ofrece otras carnes de calidad de sus razas autóctonas vacuna (boeuf gascon, veau rosé) y porcina (porc noir gascon).