Etapa 35B: Baamonde - Sobrado dos Monxes (por As Cruces) | Al Loro

Esta nueva ruta, bien señalizada por la Xunta, presenta unos desniveles similares a los del camino tradicional por Miraz, pero reduce la distancia hasta Sobrado en 7,8 km menos. La desventaja es que por ahora carece de alojamientos intermedios (a excepción de una casa rural en O Covelo), y sólo encontraremos un par de bares durante todo el trayecto.

La salida habitual es por la antigua N-VI, avanzando durante 3 km en paralelo al río Parga y a la vía del tren. Habría una ruta alternativa –más larga– de salida de Baamonde por el bosque al otro lado del río, pero a finales de 2018 su señalización era deficiente.

En el km 5,1 de la etapa tenemos la bifurcación entre este nuevo trazado, que pasa por As Cruces, y el camino tradicional que va por Miraz (que podéis ver en la etapa 35A).

Los que escojan esta ruta atravesarán un territorio muy poco poblado, con casas labriegas y aldeas minúsculas; los únicos servicios intermedios son, por ahora, un bar en O Campo da Vila (km 14,6 de la etapa) y un restaurante en As Cruces (km 27,3). Por tanto, hoy resultará muy conveniente llevar agua y alguna vitualla en la mochila.

Para acabar de complicarlo, desde As Cruces sale otro nuevo camino señalizado que lleva directamente hacia Boimil y A Gándara-Boimorto, sin pasar por Sobrado dos Monxes: serían 16 km por asfalto y pistas forestales, con un restaurante como único servicio intermedio. Pensadlo bien, pues en el caso de tomar dicha sub-variante, la distancia entre Baamonde y la primera localidad con alojamientos (Boimorto) sería de 43,3 km, una maratón excesiva para la mayoría de peregrinos.

Durante todo el año, los monjes del monasterio de Sobrado habilitan varias salas del claustro de los Peregrinos como albergue: una acogida austera en un lugar excepcional, bajo cuyo techo han pernoctado desde el siglo XII miles y miles de peregrinos.

La joya cultural de la jornada es el monasterio cisterciense de Santa María de Sobrado, un hito en el Camino que no podemos dejar de visitar. En su recepción, durante las horas de visita, nos sellarán la credencial.

Estamos en la región donde se elabora el queso de Arzúa-Ulloa. Aunque lo podremos encontrar en toda Galicia, merece la pena degustarlo aquí en su km 0.

Un plato característico de la localidad es la trucha a la montañesa, que se cocina frita, adobada con pimentón y rellena con lonchitas de jamón.

Los monjes del monasterio producen un delicioso dulce de leche, elaborado con la leche de sus propias vacas de raza frisona, que han bautizado como Mano de Santo Cisterciense; en la etiqueta de los frascos reza: “Envasado al silencio”. Está visto que estos monjes, además de buenos reposteros, dominan el marketing.