Etapa 9: Alvorge - Cernache | Al Loro

Distancia: 
26,1 km
Duración: 
6 horas 30 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Algunos paisajes que atravesaremos durante la jornada serán de los más bellos desde que salimos de Lisboa. El camino discurre por pistas onduladas entre viñedos, y también por senderos estrechos con muretes de piedra cubiertos de musgo, que recuerdan las corredoiras gallegas.

Por un día pisaremos bastante más tierra que asfalto, lo cual resulta un consuelo para nuestros pies. Pero no nos hagamos ilusiones, pues lo de hoy será una excepción.

Olivos y viñas, los cultivos que dominan el paisaje, son una evidencia del pasado romano de la región; ésta fue colonizada a partir del siglo II aC mediante explotaciones agrarias dirigidas desde villas, residencias campestres de los grandes terratenientes.

Quien decida pernoctar en Rabaçal dispone de dos posibilidades de alojamiento: un agradable albergue privado a la entrada del pueblo, con patio y una pequeña piscina, y una pousada turística que comparte edificio con el museo de la Villa Romana.

Aquí es obligatorio degustar el queso de Rabaçal, especialidad local que se produce en pequeñas queserías familiares. Se obtiene de la mezcla de leche de oveja y de cabra, y su sabor resulta ligeramente picante. Suele acompañarse con vinos blancos o tintos suaves y afrutados.

En el lugar de Fonte Coberta hay un mural de azulejos que reproduce un dibujo de Pier Maria Baldi, pintor y arquitecto florentino que acompañó la comitiva de Cosme III de Médici, heredero del Gran Ducado de Toscana, en su peregrinación hacia Santiago en el año 1669.

El camino pasa junto a las ruinas de la ciudad romana y su museo anexo, donde podemos sellar la credencial. Os recomendamos dejar la mochila en recepción y dedicar un rato a visitar las excavaciones; los peregrinos tenemos un 50% de descuento (2,25 euros en 2018) en el precio de la entrada. En el mismo edificio del museo tenemos un bar-restaurante y unos aseos públicos muy limpios, ambos de acceso libre.

La ciudad amurallada contaba con foro, anfiteatro, varias termas públicas y un acueducto. Perduró durante seis siglos, hasta ser destruida durante la conquista de los suevos en el año 468; sus sobrevivientes la abandonaron y se trasladaron a la vecina Aeminium, a apenas 17 km, que corresponde a la actual Coimbra.

Un kilómetro después de las ruinas de Conímbriga tenemos un pequeño albergue privado en la urbanización de Valada, en un chalé a apenas 200 metros del camino.

Ésta no es una localidad turística, pero cuenta con albergue de peregrinos y tiene la ventaja de que queda a tiro de piedra de Coimbra: nuestra sugerencia sería dejar para mañana una etapa muy corta –sólo 11,3 km– para llegar temprano a Coimbra y poder dedicar el resto de la jornada a visitar la ciudad, que es bellísima.