Murales y grafiti en el Camino

El grafiti, tal y como hoy lo entendemos, es una forma de expresión artística de origen urbano relativamente nueva, pues surgió en el Nueva York y la Filadelfia de los años 60 del siglos XX como manifestación del movimiento Hip-Hop, o sea, anteayer si lo comparamos con la historia del Camino de Santiago. Desde allí se extendió al resto del mundo en los años 80, sobre todo en los ámbitos urbanos, y a un tiempo se fueron diversificando sus géneros: de las firmas y los eslóganes que reflejaban el afán de notoriedad hacia proyecciones más artísticas, llegando a surgir artistas-mito como el misterioso y célebre Bansky. Y dado que en los itinerarios jacobeos hay ciudades, y que la globalización ha trasladado el fenómeno antes urbano y contestatario de las pintadas con aerosol a todos los rincones, podríamos concluir la retahíla de obviedades señalando que, lógicamente, en el Camino de Santiago también hay grafiti. Otra cosa, sin embargo, sería entender que existe un grafiti o muralismo del Camino de Santiago, o sea, cuyos mensajes o temática aluden directamente a diferentes aspectos de la ruta jacobea o la peregrinación. La respuesta es sí, pues dado que la peregrinación a Compostela ya ha devenido en un fenómeno mundial, también en este campo del grafiti podemos encontrar numerosos ejemplos, y por lo tanto hablar de un gratifi jacobeo.

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Sello Tatoo, el mural más famos del Camino Francés (Logroño)
Sello Tatoo, el mural más famos del Camino Francés (Logroño)

Hasta ahora hemos visto tres formas de grafiti del Camino: el espontáneo, realizado por los propios peregrinos en determinados lugares a lo largo del Camino (firmas, dibujos temáticos y, sobre todo cientos de escritos dirigidos a otros peregrinos, sin olvidar el gran cementerio del micro-grafitismo de la Cruz de Ferro), que en gran medida se pueden englobar en el ámbito de los testimoniales, con ramalazos de egolatría y vocación didáctica o dirigista; el propio de los ámbitos urbanos, pero en cierto modo planificado y que toma conciencia de la realidad del Camino al tiempo que lo utiliza como escaparate (individuos, asociaciones y hasta colegios han realizado murales, no siempre grafiti propiamente dichos por técnica y concepción, junto al Camino y buscando la complicidad del peregrino); y en una tercera fase de madurez, también estamos asistiendo en los últimos años a la aparición de grandes murales, realizados con la técnica del aerosol, que suelen contar con apoyo público dentro de programas de rehabilitación y ornato urbano, por ejemplo para erradicar el feísmo de las medianeras.

Por supuesto, los impactantes grafiti del último género son los que más nos llaman la atención, con casos tan relevantes como el de Logroño, donde el ayuntamiento ha desarrollado el proyecto “Ruta Mural Jacobea”, que a través de un concurso de propuestas, en 2013 dio comienzo con la decoración del paso subterráneo en la salida de la ciudad hacia el paseo de La Grajera, y con la instalación en la calle Barriocepo, junto a la iglesia de Santiago y a la vera de la ruta, de la representación de un anciano con el torso tatuado con los sellos del Camino. Esta obra, concebida por Globartia Visual Art Company (de los artistas Carlos López Garrido y Carlos Corres), ha sido titulada “Sello Tatoo”, y ha pasado a convertirse en el principal referente del grafiti artístico del Camino Francés. Por supuesto, se trata de propuestas nada underground, perfectamente integradas en el sistema de patrocinio público y con temáticas que pueden provocar visualmente, caso del viejo peregrino tatuado no sólo con sellos de la ruta, sino también con algún detalle de la Guerra de las Galaxias, pero que carecen de mensajes críticos que el promotor no aceptaría.

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Murales a la salida de Logroño
Murales a la salida de Logroño

En la misma línea, pero dando un paso más en la utilización del grafiti como un mero sistema de comunicación, se engloba la iniciativa del ayuntamiento de Ponferrada, donde el artista gráfico Asier Vera está desarrollando, este mismo año, el programa “Enjoy el Camino”. El germen de la iniciativa se encuentra en el mural espontáneo que Asier realizó, por su cuenta y riesgo, en la avenida de La Puebla y, aún más visible, el gran mural, de 20 m de altura, dispuesto en una medianera en las inmediaciones del albergue público: un alegato contra la violencia de género a partir de la figura de una peregrina, en la que se rinde homenaje a Denise Thiem. A partir de estos ejemplos ha ofrecido a las empresas que financien, actuando como mecenas a cambio de una inserción publicitaria más o menos explícita en función de la aportación (Street marketing, lo cual podemos traducir sin ambages como venta de espacios para publicidad), otros murales.

La vía que se propone en Ponferrada, si bien puede resolver el problema de las medianeras y generar una respuesta en el peregrino que lo contempla, de ningún modo encaja en la tradición contestataria y crítica del grafiti, y ni siquiera en las concepciones más suaves y descafeinadas del reformulado movimiento, renacido bajo la tutela pública, ya que aquí estamos hablando de marketing puro y duro, confitado con una evidente dosis de oportunismo. En cualquier caso, antes de precipitarnos en el juicio, vamos a esperar el resultado, porque de ningún modo podemos concebir que una administración pública con competencias, que debe velar por la preservación patrimonial y la buena imagen del Camino de Santiago, autorice un proyecto en el que la publicidad sustituya, más o menos sibilinamente, al arte.

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El famoso grafiti naif de Cardeñuela Riopico (Burgos)
El famoso grafiti naif de Cardeñuela Riopico (Burgos)
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