¿Cuánto dinero cuesta hacer el Camino de Santiago?

¿Cuánto dinero cuesta hacer el Camino de Santiago? Se trata de una pregunta recurrente, que ronda con frecuencia a quienes se disponen por vez primera a recorrer alguna de las rutas jacobeas, y la única respuesta válida, por cierto aplicable a cualquier otro tipo de viaje, es depende. En efecto, muchos son los factores a considerar antes de ponernos a hacer cuentas: si ya disponemos del equipo apropiado, la duración de la experiencia, la época del año en la que vamos a peregrinar, el itinerario por el que nos desplazaremos y, por supuesto, cuál va a ser nuestra forma de hacer el Camino. Ante tan complejo panorama, convendría no meterse en camisa de once varas, eludiendo ofrecer cualquier tipo de respuesta, pues cada uno sabrá lo que se pone, dónde se aloja, cómo se alimenta o los vinos que ingiere al día.

Pero pensándolo mejor, y teniendo en cuenta que el Camino es una ruta en la que suele –o solía- primar cierto espíritu de austeridad, y donde la mayoría de los peregrinos no se alojan en paradores u hoteles de lujo, ni van a comer a restaurantes con estrella Michelin, vamos a arriesgarnos a aportar algunos datos, a buen seguro imprecisos, que puedan servir de referencia. Lo haremos sin considerar los gastos de equipación, dando por supuesto que cada uno ya ha realizado el desembolso de calzado, mochila, saco de dormir, ropa deportiva y demás. Tampoco vamos a considerar aquí el desplazamiento hasta el inicio del Camino ni el regreso a casa, sería absurdo, pues resulta evidente que no va a gastar lo mismo el coreano que viene de Seúl, y comienza en St-Jean-Pied-de-Port, que el zamorano, por poner un ejemplo cualquiera, que sale de la puerta de su casa por el Camino Sanabrés.

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Pizarra de un menú del Camino en Galicia, ¡de postre “Credenciales”!
Pizarra de un menú del Camino en Galicia, ¡de postre “Credenciales”!

Pues bien, no se nos ocurre mejor modo para calcular los gastos que fijando una jornada tipo, esto es, una etapa en la que, desde que nos levantamos hasta que volvemos al lecho, tenemos que cubrir unas necesidades que suelen ser comunes a la mayoría de los peregrinos. Por supuesto, luego cada uno sabe de sus economías, y hay peregrinos con pocos recursos que son unos verdaderos artistas, y que saben aprovechar al máximo lo que ofrece cada estación –desde los frutos del campo hasta la posibilidad de dormir al aire libre-, los cada vez más escasos albergues de donativo y otras opciones en un principio destinadas a las personas sin medios –por ejemplo los comedores sociales-, cuando no, como herederos de la picaresca tradicional, sabiendo engatusar a los compañeros para que los vayan invitando. Por otra parte, si nos preparamos las comidas en los albergues ahorraremos una pasta gansa, aunque perjudicados, si no nos ponemos de acuerdo con otras personas, por los empaquetados estándar de muchos productos perecederos e imperecederos.

Pero regresemos a las medias, en las que descubrimos unos gastos tipo diarios que podrían ser los siguientes:

1. El desayuno, que conviene que sea fuerte y energético, más completo que los comúnmente ofrecidos en España a base de café y tostadas o bollería, como mucho con el consabido zumo de naranja. Cada uno lo puede completar con fruta, yogur, cereales, embutido o lo que considere oportuno. El precio diario, considerando jornadas de vacas flacas y gordas, puede rondar los 4-6 €.

2. Un tentempié mañanero, sea la consabida cerveza con tapa de tortilla, sea un aporte de frutos secos, barras energéticas, fruta, algún zumo o refresco… Este concepto es muy variable, por lo que vamos a ampliar la horquilla a los 5-7 €.

3. La comida, que posiblemente es el momento que más controversia genere, ya que cada uno la va a considerar según sus ancestrales costumbres gastronómicas. Entre los extranjeros se suele aludir, en sus guías y consejos, a poco más que un leve refrigerio, mientras que entre los ibéricos, más habituados al concepto de manduca opípara, a veces se cita aquí el menú. Tampoco será igual la visión entre los que ya han llegado a la meta y entre los que siguen caminando. En cualquier caso, lo más normal es que no se ingiera un almuerzo excesivo, estando más generalizado el recurso al bocadillo, de tienda o bar, con su bebida, acompañado por fruta o algo dulce. Si aceptamos esta última opción podemos prever otros 7-8 €.

4. Por la tarde suele ser frecuente, en el lugar de destino y mientras se departe con los amigos peregrinos, tomarse alguna que otra cerveza, vino, agua, té, café o refresco con su tapilla. Pongamos otros 3-4 €.

5. En cuanto a la cena, para algunos la comida más completa del día, vamos a recurrir a un menú tipo, sea o no del peregrino, que suele costar una media, según la comunidad por la que transitemos, de 14 a 16 €.

6. Ahora nos falta el alojamiento, que en el caso de que optemos por los albergues de peregrinos, y no por pensiones, casas rurales, apartamentos u hoteles, nos va a salir por unos 10-12 €. Para la media tenemos en cuenta que algún día nos alojaremos en albergues de donativo, donde nunca se debe dejar menos de 5 € por la dormida; otros en albergues públicos, que rondan los 7-10 €; y también en privados, que van de los 15 a los 20 €, e incluso más en ciertas ciudades.

7. Para enriquecer culturalmente nuestra experiencia siempre hay que pensar en algún gasto extra para entrar a visitar monumentos o museos, calculemos por lo bajo que unos 3 € al día.

8. En el capítulo de imprevistos podríamos elaborar una lista interminable, pero siendo sensatos nos limitaremos a la reposición de productos de aseo o ropa, algún extra sanitario y cosas así, porque tampoco es cuestión de plantear que tendremos que cambiar de botas o saco de dormir. Por decir algo, ¿otros 3 € al día en el fondo de reserva?

Pues bien, como el peregrino que carga su mochila no necesita grandes cosas ya hemos acabado, y la cifra que nos sale por día es, dado como están los precios de la hostelería en el presente, bastante razonable: entre 46 y 62 €, desde luego hasta cuatro veces menos del gasto per cápita diario de un turista convencional, fijado en torno a 175 €. O sea, que para un Camino de dos semanas estaríamos hablando de 640-870 € sólo en el trayecto, y para el de largo recorrido, de al menos un mes, alrededor de 1.300-1.750 €. Es evidente que se puede gastar bastante menos, y sobre todo mucho, muchísimo más, pero eso ya depende del planteamiento de cada uno. De lo que no cabe duda es de que la inflación ha encarecido bastante el Camino en estos últimos años, ¿os han subido los salarios en la misma proporción? (Nos tememos que no).

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
luisqs
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Muy interesante, como dice el propio autor, el precio depende de lo que queramos nosotros, pero solo el hecho y las vivencias que se dan habitualmente en el Camino merecen la pena con creces.
Isa L.M.
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Creo que los gastos son bastante acertados; puntualizar que salvo excepciones, lo de buen desayuno es casi una utopía, la relación calidad-precio en los albergues es de vergüenza. A pesar de ello seguiremos disfrutando del Camino mientras tengamos fuerzas. ¡Ultreia!
andreiball
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Buenas tardes, ¿habría alguna posibilidad de actualizar este artículo? Me temo que han cambiado mucho las cosas desde que se escribió este fenomenal artículo. Muchas gracias y buen camino!!
Indi
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Entiendo que este artículo es una actualización porque los comentarios anteriores van del 2017 al 2023. En cualquier caso es un asunto capital para todo aquel que se plantee hacer un Camino, y la actualización parece muy acertada, aunque por algunas regiones los menús a 10€ solo se encuentran en las excavaciones arqueológicas. Donde se ofrece menú del peregrino y en el Camino Francés sí: macarrones o ensalada y pollo a la plancha, si tienes suerte incluye vino.
Fernando Poyo
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EL dinero es lo que menos deberia importarnos del camino, la austeridad es la esencia del mismo, no es cuestión de dinero, sino de aprender a sobrevivir con lo mínimo porque no necesitamos tanto como se nos hace creer. Una contradicción con las propias instituciones y restauración que lo promocionan. Si vas de supermercado puedes pasar con 10€ diarios sin escatimar en nada y mucho más sano que algunos menús. Los albergues se han convertido en los nuevos hostales, se está perdiendo la hospitalidad por el interés ganancial disfrazado de donativo. Entiendo que lo hacen para cubrirse de los jetas, pero si juzgamos a todos por igual desde la negatividad mal camino llevamos, el mes pasado 10/15 albergues nosi ecigieron donativo antes de entrar, un donativo NO se puede exigir porque pierde todo valor de donativo. entonces. Lo bueno de hacer el camino francés en verano es que puedes vivaquear para ver las estrellas, es un lujo inmaterial que no está suficientemente valorado con la sofisticación actual.