Etapa 11: Vila Real - Vila Pouca de Aguiar | Recorrido

Distancia: 
29,9 km
Duración: 
7 horas
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
4
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0,0

4,0 km

Pese a su pequeño tamaño, la ciudad se extiende hacia el norte, por lo que tendremos que atravesarla durante un buen trecho.

De la catedral hemos de ascender la Av. Carvalho Araújo por su lateral derecho, y al lado de la Domus Iustitiae —¡bien que la titulen en latín!— tomar la Rúa Dona Margarida Chaves hasta el mercado municipal, donde concluye el casco antiguo.

En vez de mandarnos al frente por la Av. de D. Dinis, que sería lo más lógico, nos hacen dar un rodeo por la Rúa Gonçalo Cristovão, con el monumento Vida por Vida en el Largo do Pioledo, dejando a la derecha la iglesia do Senhor do Calvário para tomar la Rúa de Santo António ante el campo de fútbol do Calvario.

La vuelta concluye, hacia la izquierda, en la arbolada Praça Diogo Cão, presidida por una estatua del navegante. Recuperamos aquí la Av. de D. Dinis, agradable bulevar que se prolonga hasta la plaza e iglesia de Nossa Senhora da Conceição. La cruzamos en diagonal, hacia la izquierda, para seguir por el mismo lado la Av. Rainha Santa Isabel, la peregrina. En esta zona hay un buen surtido de cafés, tiendas y un Pingo Doce.

Torcemos ahora a la izquierda (Rúa Cruz das Almas), hacia la montaña do Alvão, para atravesar el barrio de Montezelos por la rúa que lleva su nombre. El casco urbano concluye al pasar bajo el IP4 y descender, ante la Quinta do Pinheiro, hasta una vaguada densa de arbolado; aquí se alza un oratorio mariano con su imagen pétrea.

Ya en la parroquia de Borbela, la misma carretera comienza a subir, y entonces la dejamos para seguir la indicada a Cravelas y Outeiro, que ante la casa de fados Adega Machado recorre el núcleo de Ferreiros.

4,0

3,4 km

La carretera se prolonga por Borbelinha, donde entre sus casas de piedra (fuente) vamos a la derecha por otro vial más estrecho que desciende a una vaguada en la que suele pacer ganado. Cruzamos un regato para subir junto a la capilla y la Quinta da Boa Sorte —esto es lo que siempre necesitamos—, en Minhava.

El ascenso se prolonga hasta una carretera mayor (cruz de piedra), por la que avanzamos a la derecha entre robles y pinos. Pronto la dejamos a la izquierda por un camino empedrado que se mete entre las pobres casas de Sainça, que forman parte de la freguesia de Adoufe.

Dejamos el valle cuesta arriba por un pinar, donde tomamos varios caminos de tierra, bien señalizados, que nos conducen hasta la antigua aldea de Coêdo, que nos recibe con su capilla. A dos horas de la partida, su atrio es una opción para el reposo (hay dos fuentes poco después).

7,4

1,2 km

Entre sus casas de piedra, alguna con hórreo, salimos por la Rúa da Pardinha, que siempre al frente y cruzando una carretera municipal, se prolonga hasta la N2, donde hay una cruz de piedra con templete. Por ella recorremos la aldea viaria de Escariz, con oratorio de la Sagrada Familia, capilla de Santa Bárbara, tienda y una fuente de 1861 con pozo.

8,6

1,7 km

Por si nos habíamos olvidado de la medicina, aquí tenemos nuestra primera ración de nacional, y sin arcén, de 1 km. Concluye tras una marquesina del bus y un oratorio de Fátima, donde una pista baja tras dos casas y pronto se convierte en el antiguo camino real, con restos de calzada y marcas de rodadura de carros, que cruza un afluente del Corgo y asciende a la sobria y pétrea aldea de Benagouro.

10,3

3,1 km

Regresamos a la N2, a 20 m del café Pinheiro con sus terrazas cubierta y exterior, buena oportunidad para «repostar». El segundo plato de nacional es servido en frío, o sea, de nuevo sin margen para el caminante y durante algo más de 2 km, con mayor riesgo que el anterior.

Hemos de superar el cruce a Ribeira da Borralheira y el enlace con la no lejana A24, cuyos viaductos se enseñorean del valle. Al fin dejamos la nacional por hoy para entrar en la poética aldea de Vilarinho de Samardã (restaurante y café), que además posee un enorme eucalipto centenario, capilla y parque de meriendas, más no se puede pedir.

13,4

7,2 km

Bajo emparrados bordeamos la aldea y bajamos por un camino enlosado, muy resbaladizo, que en el primer cruce va a la derecha por unos codos hasta la pasarela de metal que cruza el río Corgo.

Desde el denso bosque de ribera, y ante la imposibilidad de seguir la interrumpida traza histórica, subimos rápido hasta una pista forestal que avanza por la ladera del monte (gran parque de meriendas) hasta enlazar con la desaparecida vía férrea de Vila Real a Chaves, ahora convertida en la Ecopista do Corgo. La reconocemos al pasar junto al arruinado apeadero de Samardã.

Ya sin pérdida, y sin pendientes, sobre su firme de tierra atravesamos roquedales y tramos arbolados, divisando al oeste el monte Facho, de 1.245 m de altura, como último espolón de la sierra do Alvão.

Por desgracia hormigonada, la vía verde se adentra en el altiplano de Aguiar por la aldea de Tourencinho, amparada por un anfiteatro de crestas graníticas. A la izquierda queda su iglesia nueva, y en el lado opuesto la capilla de São Domingos y São Sebastião, acompañada del enorme fontanario do Carril. Presta buen servicio el café Central.

20,6

1,9 km

Avanzamos rápido por la llanura, terreno desconocido hasta ahora, dejando atrás la antigua estación del tren con su zona de descanso y, también lo agradecemos, la ecopista. Un camino de tierra entre muretes de piedra atraviesa una zona de pradería y aprovechamiento ganadero salpicada de castaños. Pronto llegamos a Gralheira, con alminhas de 1752 y disperso caserío.

22,5

7,4 km

El adoquinado da paso a otro camino de tierra, similar al anterior, que se aproxima a Zimão, aldea antigua dominada por unos eólicos. Junto al Camino aparece la capilla de São Gonçalo, culto frecuente en las rutas norteñas de peregrinación que conducen a su tumba de Amarante.

El camino se vuelve a fundir con la ecopista, por la que nos acercamos a Parada de Aguiar (fuente y zona de descanso en el antiguo apeadero), agrupación también desplazada al este y en posesión de un modélico albergue.

3,5 Estación Parada de Aguiar. Aproximándonos a la N2, en paralelo a ella discurrimos bajo un nuevo y largo viaducto de la A24. Al llegar a las afueras de Vila Pouca, desde una rotonda decorada con un neo-dólmen, la ruta está balizada a la derecha y no, extrañamente, de frente por la Rúa Comendador Silva.

Por la indicada, somos obedientes, pasamos ante el supermercado Intermarché, y ya en la villa entre chalés y ante un cruceiro con alminhas, hasta el Tribunal de Justicia y la moderna iglesia.

3,9 Vila Pouca de Aguiar.

29,9