Etapa 10: Santa Marta de Penaguião - Vila Real | Recorrido

Distancia: 
17,8 km
Duración: 
4 horas 30 mins
Dificultad: 
4
Paisaje/Naturaleza: 
4
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0,0

2,8 km

Ante la Praça do Município, con el monumento al Cavador de la viña, junto al hotel Oásis dejamos la N2 por la Travessa da Democrácia, que baja hasta las Caves Santa Marta y la escuela básica. Proseguimos por la Rúa 1º de Maio y la Av. 25 de Abril ante los Bombeiros Voluntários.

Al final del pueblo hay un supermercado grande y se ofrecen tres vías, siendo la correcta la de la izquierda, que asciende hasta la Quinta do Lamego, situada en Santa Comba y con estatua de la patrona.

1,1 Santa Comba. Al lado de una segunda quinta con su atrio arbolado, subimos por un camino a la izquierda, pronto calzada y senda, que llanea entre los viñedos, descendiendo luego hasta la aldea de Sarnadelos. Antes de llegar a ella, sin embargo, giramos 90º a la derecha por el Caminho dos Torneiros, y de nuevo a la izquierda (no hacia un cementerio de coches) para bajar por una senda estrecha, entre las vides y el bosque, hasta el fondo del barranco del río Aguilhão con su bosque de ribera.

Por un puentecillo de cemento cruzamos el tributario del Corgo, al lado de la ETAR de Sever-Fontes, e iniciamos la subida entre las casas de Banduge, aldea lineal que cuenta con moderna capilla de Santo António.

1,7 Banduge.

2,8

2,1 km

Desde la capilla distan 200 m hasta la confluencia con la N2, donde en vez de ir hacia Vila Real, es necesario retroceder medio km para cruzar de nuevo el río Aguilhão, tomando poco después la carreterilla de Concieiro y Veiga.

Primero discurre plácidamente entre huertas, pero pronto se empina en un sofocante ascenso hasta la destartalada aldea de Concieiro, con la Quinta do Licor.

4,9

4,2 km

Junto a la fuente de piedra nos desviamos a la derecha por el Caminho da Fonte de Baixo, pronto estrecha senda entre muros de piedra que es utilizada, lamentablemente, como vertedero. Compensamos el enojo al arribar al paradisíaco valle, donde viejos eucaliptos y frondosas rodean un viñedo digno de figurar en una campaña de promoción sobre el turismo enológico del Douro. Tras cruzar el río nos acercamos al portón de la Quinta da Portela, elegante alojamiento de agroturismo.

0,9 Quinta da Portela. Otra fuerte cuesta, con unas alminhas de Fátima en las que alguna alma caritativa colocó una figurita de Santiago Peregrino, nos hará resoplar. En el segundo cruce tomamos el Caminho da Quinta da Ribeira, por momentos enlosado o en tierra, hasta la susodicha, con más cuesta sobre empedrado rústico.

Para comprobar lo mucho que hemos subido no hay más que mirar hacia atrás y contemplar, allá en lo bajo, la aldea de Concieiro, a donde ya nos había costado un riñón llegar. Por la rúa do Carvalhal, no lejos del albergue, rodeamos la localidad de Bertelo.

1,1 Bertelo. Cruzamos la N2 para, ¡no es posible!, seguir trepando por este interminable escalón. Lo hacemos de nuevo entre viñas, sobre un camino de tierra en fuerte pendiente que se dirige hacia la capilla de Santa Bárbara y, más adelante, hasta la localidad de Cumieira.

El camino muere en una pista asfaltada por la que continuamos a la izquierda llaneando hasta el núcleo de Assento, de la parroquia de Cumieira. En vez de dirigirse al centro como sería lógico [ved Al Loro], las señales nos conducen por el Bairro Novo, haciéndonos bajar entre huertas a una vaguada (Rúa do Vale), para dar un buen rodeo y regresar al oeste por las rúas Fundo do Lugar y da Igreja, que nos deja ante el templo de Santa Eulália.

2,2 Assento (Cumieira).

9,1

4,2 km

Sea el recorrido que se haya elegido, desde la parroquial se parte rápidamente del pueblo por caminos y sendas que se abren paso entre las viñas, bajando primero para volver a subir por los bancales hasta las inmediaciones de la Quinta do Valado y una gran bodega. Aquí se toma a la derecha la Rúa da Vargela, con capilla, y se divisa con nitidez a lo lejos, tras un gran viaducto de la autovía, Vila Real en lo alto, a 2 h de camino.

Girando al norte por la Rúa do Valado, bajamos entre las casas de Rebolar por la Rampa das Eiras, y luego por las rúas do Toco y do Atalho, en el lugar de Silhão. El alto que acabamos de superar se corresponde con el monte da Gaivosa, que marcaba la antigua divisoria entre el Alto Douro y la Terra de Panóias.

Un fuerte descenso por el Caminho da Ribeira nos introduce en el valle del Sordo; la viña retrocede en provecho del arbolado, con bastantes castaños y nogales. Este camino tenía un empedrado rústico, pero acaba de ser asfaltado sin piedad, ya que el Camino Norte no cuenta con ningún tipo de delimitación o protección oficial, así están las cosas. Por fortuna, el tramo final hasta el fondo de la vaguada es aún de tierra, y acoge pequeñas huertas protegidas del viento y las heladas.

El cruce del río Sordo lo realizamos sobre un puente que pudo servir a la calzada romana, siendo reparado en el Medievo y a posteriori; cerca de él vemos una central hidroeléctrica.

Pese a la ausencia de marcas, en la otra orilla no se sigue al frente, sino que se asciende por una antigua calzada enlosada que dibuja, al modo romano, sucesivos codos. Por ella, y más tarde por una pista que rodea un barranco, entramos en Relvas, donde se suceden unas alminhas, el Café-tienda Austrália (grifo de agua) y poco después la capilla de Nossa Senhora da Ajuda.

13,3

1,9 km

Cuesta arriba por la rúa que toma nombre de la capilla, de rústico empedrado, alcanzamos una carretera por la que vamos a la derecha, entre olivos y pinos, hasta el monumental viaducto de la A24. Hacia atrás divisamos el trayecto que hemos completado desde Cumieira.

Bajo el viaducto, y ante un nuevo oratorio dedicado a la Virgen de Fátima, en un santiamén enlazamos con la N2, provista de aceras que prestan servicio a una sucesión de casas con jardín. De este modo llegamos al enlace de nuestra nacional con la N15 y el IP4 (de Porto a Bragança y la frontera de Quintanilha), un lugar que en el pasado debió de ser mucho más tranquilo, únicamente presidido por la capilla do Senhor dos Aflitos (los afligidos somos, ahora, los peregrinos) y unas alminhas. Estamos en Parada de Cunhos.

15,2

2,6 km

Ya no hay mucho bueno que contar hasta que alcancemos el centro de Vila Real. En todo momento se sigue la N2, ahora cuesta abajo y por momentos bastante peligrosa por el denso tráfico, ante la gran Fonte da Rainha, de 1870. Después de cruzar el río Cabril por un puente de piedra decorado con piñas, bajo el viaducto del IP4 subimos por el barrio de Almodena, con atajo momentáneo por la Rúa Nova das Botelhas, divisando la profunda hoz del río Corgo.

Lo rural, humildes casas y huertas, se entremezcla en una imagen caótica con los altos y antiestéticos bloques de viviendas, pero por fin, aleluya, coronamos la última cuesta y accedemos al centro urbano por la Rúa Miguel Torga, donde se localizan un supermercado Pingo Doce y el Hospital da Luz. Así entramos en el acogedor salón formado por la Av. Carvalho Araújo, donde tiene asiento la catedral.

17,8