Etapa 26: Soto de Luiña - Cadavedo | Al Loro

Distancia: 
18,5 km
Duración: 
5 horas
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
4

A 1,4 km del inicio de la etapa encontramos un mojón con la siguiente leyenda: "Ballota" recto, "Camino" izquierda. Recto para tomar el camino próximo al mar, el seguido por la inmensa mayoría de peregrinos, y por la izquierda para tomar el camino por montaña.

El camino por la Sierra de Las Palancas, montañoso y con paisajes fabulosos, es de longitud similar a su alternativa costera, no cuenta con servicios intermedios y tiene un desnivel en subida acumulado de 735 metros, alcanzando una altitud máxima de 633 metros. A fecha de febrero de 2020, nos dicen: "es perfectamente realizable por cualquier peregrino con una cierta preparación física, solo hay que tener cuidado con el tiempo y evitarlo en caso de niebla. Está bien señalizado en su totalidad, con mojones con la típica concha de vieira (aunque con las flechas amarillas estaría mejor). Casi todo el trayecto discurre por pistas de tierra, bastante limpio y abierto. En algunos tramos, el suelo es de tierra con piedras y matojos, algo irregular.". Ojo, como vemos en el mapa no termina en Cadavedo, sino en Villademoros, 1,4 km más allá.

El Camí Real de las Ballotas, cercano a la costa, cruza siete minivalles ("ballotas"). El cuento, como diría Mario Benedetti, es muy sencillo: salimos de un pueblo, bajamos hacia la costa por la ladera este (por senda o camino de tierra), cruzamos un arroyo (ojo en épocas de lluvia), subimos por la ladera oeste, y arriba llegamos a otro pueblo… y vuelta a empezar. Antes, el itinerario seguía el sinuoso trazado de la nacional N-632 (ahora casi sin tráfico desde la apertura de la A-8), más largo y con menos desniveles, una opción que por supuesto no recomendamos.

En pleno invierno, o en época de mucha lluvia, el barro o mal estado de los caminos, o los arroyos crecidos, nos podría obligar a caminar algunos tramos o toda la etapa por la nacional N-632: como siempre, precaución.

Merece la pena acercarnos a la playa del Silencio (700 m fuera del camino, bien señalizado desde el pueblo), aún sin necesidad de bajar hasta la arena, pues disfrutaremos de unas espectaculares panorámicas.

Entre Ballota y Tablizo bajamos hasta el río Cabo, donde antes de cruzarlo vemos la playa de Ballota (o Río Cabo) a 120 metros, un lugar bellísimo; aunque algo incómoda para el baño, sería imperdonable no acercarnos a ella a descansar sobre alguna de sus piedras contemplando el mar, y para, quién así lo desee, meditar y/o divagar sobre el sentido de la existencia…

Por el itinerario de montaña no hay servicios intermedios. Por la costa, los encontramos en Novellana, Castañeras, Santa Marina y Ballota. Cadavedo cuenta con todos los servicios.

El albergue municipal es pequeño y modesto, de solo 12 plazas; aprovechando alguna colchoneta en la cocina y, en época seca, en el cobertizo exterior, puede acoger a algún peregrino más.

Entre Ballota y Tablizo cruzamos el río Cabo por un puente de piedra; antiguamente, en el medievo, había que cruzarlo por un frágil puente construido de troncos y cuerdas, temido por los peregrinos, conocido como Le pont qui tremble (El puente que tiembla).

Si aún nos quedan ánimos para caminar un poco más, podemos visitar la ermita de La Regalina, a 1,5 km del pueblo, emplazada sobre los acantilados y con buenas vistas.

Como platos destacados de la jornada sobresalen las calderetas de pesado, o la sopa de pixín.

A pocas jornadas de entrar a Galicia, aparece alguna elaboración compartida con su gastronomía: la empanada, en este caso de angulas.