Etapa 27: Cadavedo - Luarca | Al Loro

Distancia: 
15,3 km
Duración: 
3 horas 45 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Etapa de escaso kilometraje, con un único repecho a destacar: la corta, pero fuerte, subida a la salida del hotel Canero, en la que ganamos 140 metros de desnivel en 1,6 km.

Podemos alargar la etapa hasta Piñera (29,8 km) o hasta Navia (33,9 km), ambos son albergue; de todas formas, Luarca es una preciosa villa marinera que bien merece la estancia de una noche.

A la altura de Queruás encontramos una señalización confusa: Algunas indicaciones invitan a desviarnos a la derecha hacia el centro del pueblo, mientras que otras nos invitan a continuar en paralelo (pero separados) de la nacional. Nosotros no le vemos mucho sentido al rodeo, que alarga en 500 metros el recorrido, pero… el peregrino es libre de elegir.

Hasta 2017 el itinerario oficial llegaba hasta la ermita de la Virgen de la Blanca, emplazada en La Atalaya (con vistas extraordinarias), y al lado del singular cementerio de la localidad; ahora la bajada es por la calle de la Carril, más directa, también con buenas vistas, pero nos gustaba más el anterior.

En Queruás hay algún bar-restaurante, aunque no siempre abierto; más adelante pasamos por el hotel y bar-restaurante Canero, que ofrece buen menú y amable trato a los peregrinos (ojo a la salida, no hay que seguir la carretera, ver Recorrido). Barcia también dispone de servicios.

Localidad perteneciente al municipio de Valdés; su albergue público de peregrinos se encuentra en Almuña, a 1,2 km del camino y a 2,2 km de Luarca. En el centro hay ahora un albergue privado y varios alojamientos de precios ajustados.

Si hemos bajado por el camino oficial, merece la pena, después del descanso, pasear hasta el final del puerto, subir al cementerio (donde reposa el científico Severo Ochoa, hijo de la localidad), considerado como uno de los más bonitos de España, y a la ermita de la Virgen de la Blanca o hasta el faro, en La Atalaya, un extraordinario mirador sobre los acantilados.

De esta bella localidad marinera cabe también destacar su pequeño y precioso puerto pesquero, donde podemos visitar la lonja donde se subasta cada día el pescado. Y también reseñar, en el centro, la iglesia parroquial de Santa Eulalia, de finales del siglo XIX.

Destaca por la sopa de pixín, el congrio o las calderetas. Aunque como en toda Asturias no se puede olvidar el potaje o la fabada.

Otras elaboraciones típicas de toda la región asturiana son el solomillo al cabrales o los ya mencionados cachopos.