Etapa 20: Ponte de Lima - Rubiães | Al Loro

Distancia: 
17,4 km
Duración: 
4 horas 45 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
4

Estamos ante una de las etapas más interesantes del Camino Portugués, pues transcurre en plena naturaleza. Buena señalización.

Hoy afrontamos el Alto da Portela Grande de Labruja, tan temido por los peregrinos medievales (y por algunos del siglo XXI): es el ascenso más importante de todo el Camino Portugués, el que ganamos 315 metros de altitud en 4,2 kilómetros. Se trata de una subida agradable y sin la menor dificultad (para los caminantes), que despachamos en una hora y media a paso tranquilo desde Codeçal.

Algunos peregrinos alargan la etapa hasta Valença do Minho: son 34,1 km, mucho para el común de los mortales.

Los ciclistas deberán cargar al hombro la bicicleta en algún tramo de la subida al Alto da Portela Grande de Labruja (ver fotos de la etapa), pues el firme rocoso forma "peldaños". O bien, alternativamente, enlazar con la nacional N201 (ver descripción de recorrido).

Hasta Codeçal pasamos junto a varios bares; luego, en los 9,2 km entre Codeçal (hay un bar-tienda, delante de una ermita) y Rubiães no hay servicios.

Es una aldea rural dispersa; los servicios están a pie de nacional, con 2 bares-restaurante y un bar. En el primer bar-restaurante, bajando desde el albergue público, sirven un aceptable menú del peregrino en horario continuo.

Con 34 plazas (y algunas más con colchones en el suelo) el buen albergue de peregrinos es claramente insuficiente en temporada alta; en 2014 se abrió un albergue privado. A pie de camino, 1,5 km antes de Rubiães, también hay un alojamiento para peregrinos a buen precio (Repouso do Peregrino), y, cerca, hay varias casas rurales a precios elevados.

La bella iglesia románica de São Pedro de Rubiães cae a 100 metros del camino, poco antes de llegar al albergue (ver descripción del recorrido).

Esta es una etapa con pocos servicios y poblaciones muy dispersas, aunque en los restaurantes que encontraremos podremos disfrutar de la comida tradicional de esta zona del norte de Portugal y del Miño.

Hay un restaurante, el Bom Retiro, que cuenta con buena reputación entre los peregrinos por su comida tradicional.