Etapa 2: Negreira - Olveiroa | Al Loro

Distancia: 
33,6 km
Duración: 
8 horas 30 mins
Dificultad: 
4
Paisaje/Naturaleza: 
3

Bonita etapa en un entorno plenamente rural. Presenta sucesivos repechos, la mayoría moderados, excepto la subida por la ladera norte del monte Aro y su posterior bajada, donde las rampas son más pronunciadas.

La jornada puede resultar excesivamente larga para algunos; aquellos que deseen dividirla disponen de alojamientos privados en varios puntos intermedios. El final clásico es el pueblo de Olveiroa, donde hay albergue de la Xunta, así como varios albergues privados y restaurantes.

A la salida de Negreira, justo tras cruzar el puente, disponemos de un recorrido alternativo (señalizado) que va junto al cauce del río Barcala, con paisajes preciosos y evitando la carretera; es una variante muy recomendable que supone tan solo 500 metros más de distancia. Tras 3,2 km por el bosque se retoma el camino oficial en el siguiente pueblo, Zas.

Poco después de A Pena tenemos otra variante recomendable y bien señalizada, que lleva hasta Vilaserío sin aumentar la distancia; va siempre por caminos de tierra y evita un tramo peligroso de carretera.

El primer bar de la etapa está en el km 8,4, antes de llegar al pueblo de A Pena y a 50 metros del camino. Los siguientes los encontramos en Vilaserío, Santa Mariña, LagoPonte Olveira y, por supuesto, en Olveiroa. En O Cornado hay una fuente.

Junto a esta aldea se han descubierto los restos del que probablemente sea el mayor campamento militar romano en toda Galicia, cuya extensión equivale a 17 campos de fútbol, y desde el que se consumó la sangrienta conquista de la región en el siglo I a.C.

Tras superar A Gueima iniciamos la subida por la ladera norte del monte Aro, en cuya cima quedan vestigios de los muros de defensa de un castro celta del siglo V a.C. (si bien el camino tuerce 500 metros antes de llegar a la cumbre). En la posterior bajada disfrutaremos de bonitas vistas sobre el valle del Xallas y el gran embalse de Fervenza.

En A Picota, localidad al sur del camino oficial, hay un albergue privado y otros alojamientos; quienes deseen pernoctar allí disponen de flechas en color verde a partir de Vilar de Castro. Dicha opción supone 1,3 km más respecto al trazado oficial marcado con mojones por la Xunta.

El pueblo conserva el aspecto tradicional de las aldeas rurales gallegas, con edificios de piedra y un buen número de hórreos. En su entorno se han hallado numerosos dólmenes, mámoas y petroglifos de la Edad del Bronce.

Para comer o cenar tenemos los restaurantes Casa Loncho, Casa Manola y As Pías; en sus menús nunca faltan platos de cuchara tales como caldo gallego, cocido, callos con garbanzos o estofado de carne, así como un insuperable flan casero.