Etapa 1: Santiago de Compostela - Negreira | Al Loro

Distancia: 
20,6 km
Duración: 
5 horas 15 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

En el camino hacia Fisterra y Muxía podemos seguir utilizando la misma credencial con la que llegamos a Compostela, si bien disponemos de una credencial específica y gratuita que entregan en la Oficina de Acogida al Peregrino (Rúa Carretas 33, de 8:00 a 19:00, en verano hasta las 20:00). Debéis dirigiros al despacho situado entrando a la izquierda, sin necesidad de hacer cola.

Etapa agradable y sin apenas dificultades, salvo la subida al Alto do Mar de Ovellas donde deberemos ascender 210 metros en apenas 2 km; durante el resto del recorrido superaremos numerosos repechos, si bien son moderados, alternando tramos por pistas de asfalto con caminos de tierra.

Al ser una etapa relativamente corta algunos peregrinos deciden partir de Santiago al mediodía, después de asistir a la Misa del Peregrino, e incluso tras el almuerzo en la ciudad; por el contrario, los más madrugadores tal vez continúen la caminata hasta Vilaserío.

En el lugar de Sarela de Baixo, a 2,6 km del inicio, disfrutaremos de una bella panorámica de Santiago de Compostela, en cuyo skyline destacan las tres torres de la catedral.

Hasta el Alto do Vento, a 8,7 km de Santiago, no podemos confiar en encontrar ningún bar (en Quintáns hay uno, pero de horario incierto); luego los encontraremos en Ventosa, Lombao, Augapesada, Trasmonte y Ponte Maceira.

El punto más fotogénico de la jornada es el puente medieval de cinco arcos gracias al cual atravesaremos el caudaloso río Tambre. Este puente, escenario de una de las numerosas leyendas jacobeas, pervive como punto de paso obligado de peregrinos y viajeros desde hace más de ocho siglos.

El albergue de la Xunta se encuentra a la salida de Negreira, a 1 km del centro y a 150 metros del camino; su capacidad es reducida, pero en los últimos años se han abierto varios albergues privados en el centro de la villa.

El edificio más interesante es el pazo do Cotón, de origen medieval, con almenas y una galería de piedra con tres arcos, bajo los cuales pasan tanto el Camiño Real como los coches.

En fechas próximas al Carnaval (Entroido en gallego) podremos degustar las filloas, un postre típico parecido a las crêpes; las hay para todos los gustos, desde las más tradicionales, con relleno a base de sangre de cerdo, a otras con miel o mermelada de fruta.