Etapa 6: Nasbinals - Saint-Côme-d'Olt | Al Loro

Distancia: 
32,2 km
Duración: 
8 horas
Dificultad: 
4
Paisaje/Naturaleza: 
5

Es importante saber que la ruta del pont de Pascalet a Aubrac por el GR, que discurre por el terreno vallado y privado de las granjas de Ginestouse, está exclusivamente reservado a los peregrinos que marchan a pie, y por haber ganado suelto prohibido a los ciclistas y a quienes van acompañados de animales, sean de tiro o mascotas. Del cumplimiento estricto de esta norma depende que la ruta a Compostela pueda seguir cruzando estas praderas de altura. La alternativa, por la D987, también puede ser útil para los peatones en épocas de lluvias torrenciales o nieve.

La bajada de Aubrac a Saint-Chély es uno de los tramos más complicados del Camino, y peligroso para los tobillos por discurrir sobre roca virgen, estar repleto de piedras sueltas y guijarros, y convertido en torrentera en época de lluvias.

Hay quien al salir de Saint-Chély cruzando el puente de los peregrinos, ve las marcas de un GR y se va a la izquierda: ¡cuidadín, esto es el GR-6 y regresa a Aubrac!

Más problemas de barro puede haber entre Lestrade y La Roziére, larga bajada, con una cuesta final hacia arriba totalmente inesperada.

Etapa imposible sobre las dos ruedas, tanto por la prohibición de paso hasta Aubrac como a causa de la peligrosa bajada llena de surcos y piedras sueltas entre Aubrac y Saint-Chély, con el riesgo, además, de arrollar a los peatones tras un recodo.

De Saint-Chély a Saint-Côme se podría intentar seguir el GR, pero con mal tiempo el descenso que principia en Lestrade se convierte en un barrizal. La alternativa más recomendable es tomar, desde el pont de Pascalet, la D987 hasta Aubrac, y de aquí la D533 hasta Saint-Chély, donde la D19 nos permitirá empalmar de nuevo con la D987, que se dirige a Saint-Côme. Cuesta abajo, en un santiamén se cubre el trayecto hasta el Lot.

Aubrac y Saint-Chély son los dos lugares más indicados para avituallarse y descansar: en el primero, muy turístico, disponemos de un buen lugar para ello en La Maison de l’Aubrac, con oficina de turismo, cafetería y tienda (cierra el lunes salvo en julio-agosto); tampoco es para echar cohetes Saint-Chély, donde la elección se reduce a su tienda-panadería Sympa, que cierra a las 13:00 para el descanso del almuerzo.

Antes de llegar a Aubrac en el Camino se sitúa un monumento, titulado Stéle Alsace (Jean-Claude Lanoix, 2006), que todo el mundo utiliza para enfocar la iglesia a través de su óculo.

La gîte communal está en la Tour des Anglais (1353), torre magníficamente restaurada como albergue de peregrinos.

La fundación de la dômerie respondía a una urgente necesidad, siendo este punto equiparable a otros peligrosos pasos de montaña como Santa Cristina de Somport o Roncesvalles, en el Pirineo, San Giraldo de Aurillac, en O Cebreiro, o Arbás, en el Camino del Salvador. La hospitalidad ofrecía seguridad a los peregrinos frente a los peligros que acechaban, y además lumbre, alimento y vino, y una campana, aún instalada y titulada «de los perdidos», que tañía para orientar a los caminantes en días de nieve, niebla o temporales. La mayoría de los edificios del hospital han desaparecido.

La iglesia gótica tiene algunas curiosidades en su interior, así los arcos en toba volcánica, un altar del s. XIV, la galería dieciochesca de madera similar a las vascas o un cuadro del Descenso de la Cruz, copia del famoso de Rubens.

Su monumento más jacobeo, Patrimonio Mundial de la Unesco, es el puente de los peregrinos que cruza La Boralde (s. XIV), de dos arcos, donde fue colocada una cruz labrada en basalto (s. XV) en la que se puede ver la figura de un peregrino con su capa, bordón y un rosario.

¡Merci! en Lestrade, por la presencia de un cobertizo, acondicionado con bancos y una gran mesa, en el que siempre dejan bebidas frías y calientes, algunos dulces y fruta, todo ello a cambio de un donativo anónimo.

El convento de Malet, de las Ursulinas, es una opción muy recomendable para alojarnos, y se localiza 500 m antes de Saint-Côme-d’Olt. La casa perpetúa una tradición secular, pues en el pasado dependió de la Dômerie d’Aubrac. Las monjas nos invitan a participar en sus oficios religiosos.

Celebra su mercado, cada domingo, en la Place de la Fontaine.

El remate de la torre de su iglesia, construida por el arquitecto Antoine Salvanh entre 1522 y 1532, está torcido o girado, lo que en Francia se denomina clocher tors o flammé, y de los que existe incluso una asociación a nivel europeo, donde se cuentan 79. El origen de esta forma de construir se desconoce, y más allá de las leyendas que atribuyen tal «defecto» a hadas o demonios, otros prefieren hablar de un defecto técnico o a un alarde con connotaciones esotéricas.