Etapa 5: Aumont-Aubrac - Nasbinals | Al Loro

Distancia: 
25,8 km
Duración: 
6 horas 30 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
4

La etapa transcurre por el Aubrac, meseta de altitud en el sudeste del Macizo Central, con bosques y grandes pastizales; las llanuras, rocas y lomas le confieren un paisaje de atmósfera singular.

Podemos alargar la etapa hasta el peculiar pueblo de Aubrac, a 1.314 metros de altitud, que además cuenta con una torre-albergue medieval (ver etapa siguiente): en este caso, son 34,6 km.

En invierno e inicios de primavera el frío suele ser intenso y la presencia de nieve habitual; incluso en pleno verano, si no brilla el sol, la temperatura máxima puede situarse por debajo de los 10 grados positivos.

A la salida de Aumont-Aubrac algunos peregrinos toman el sendero GRP (Tours des Monts d'Aubrac), cuyas marcas son rojas y amarillas, convencidos de que siguen el GR 65: Gravísimo error. Seguro que es un camino precioso, pero no es el nuestro. Como referencia: al cruzar bajo la línea del ferrocarril debemos torcer a la izquierda.

Durante la etapa debemos prestar especial atención a la marcas de nuestro GR 65, puesto que la existencia de numerosas señalizaciones referidas a senderos del Aubrac podría inducirnos a error; de todas formas, el único punto realmente crítico es el referido en el párrafo anterior.

Por esta zona es habitual la práctica del senderismo; el Aubrac es un espacio muy apreciado por los franceses para ejercer esta noble y respetuosa actividad.

El Aubrac cuenta con una raza de vaca autóctona, de color pardo, gran tamaño y magnífico porte, para la producción de carnes de gran calidad. Son vacas tranquilas, pero evidentemente hemos de evitar molestarlas y en ningún caso acercarnos a las crías.

Prácticamente todos los pueblos por los que pasamos hoy cuentan con alojamientos, y en algunos de ellos hay servicios de restauración abiertos a los caminantes y turistas.

La iglesia data de inicios del siglo XVIII, y sustituyó a la anterior románica; destaca el estilizado campanario de granito. En la misma plaza encontramos dos cruceros, uno del siglo XVIII y otro, más grande, del siglo XIX.

La iglesia románica de Sainte-Marie (siglos XI-XII; reformada en el siglo XIV) es un bello templo construido con granito de la zona, que contiene basalto y toba volcánica, lo que le confiere un color marrón. Destaca la portada que da a la plaza, con cuatro columnas con capiteles tallados en la piedra, y la torre octogonal.