Etapa 5: Aumont-Aubrac - Nasbinals | Al Loro

Distancia: 
25,8 km
Duración: 
6 horas 30 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
4

El Aubrac no se puede tomar a bromas, pues en invierno el frío es intenso y suele estar nevado, y también en las estaciones intermedias las temperaturas son bajas y hay riesgos de heladas. ¿Y en verano? Pues en muchos días no se superan los 10º.

De la capilla de Bastide a Lasbros seguimos la D987, con cierto peligro por circular los automóviles en bajada.

La bajada de la Roc des Loups a Rieutort suele estar resbaladiza y embarrada; prudencia.

Hasta cinco localidades de paso, sin contar otras fuera del GR, poseen gîtes entre Aumont-Aubrac y Nasbinals. En estas pequeñas aldeas es donde se siente próximo el espíritu del Aubrac.

El recorrido es ciclable hasta Les Quatre-Chemins, pero no tanto de aquí a Les Gentianes, donde cuando llueve el Camino se embarra o inunda, sucediéndose las pasarelas de madera. Solución: seguir la D987 hasta Malbouzon (5 km) y de aquí la D73 hasta Les Gentianes (2 km). Tampoco es cómodo el tramo desde que se acaba la pista de Finieyrols a Rieutort, pero por ser uno de los más bellos nadie debería perdérselo; si lo veis muy crudo, de Malbouzon se puede continuar a Rieutort o directamente a Nasbinals (D987).

Hoy estamos de suerte, la boulangerie Soulignac, situada a la salida del Camino, tiene buen género y ¡abre a las 6:30!

El bar Le Graniti’x, moderno, amplio y con una caseta para dejar mochilas, bordones y capas, es una parada casi obligada; también ofrecen hamburguesas, raciones y platos.

Otra de las paradas clásicas es en La Rose d’Aubrac, casa rural con albergue, bar y área de pique nique en su jardín.

Un antiguo horno comunal de pan funciona como refugio ocasional para los caminantes.

El GR-65A es una variante que une Rieutort-d’Aubrac con Aubrac (ver etapa siguiente) por el lago de Saint-Andéol, sin pasar por Nasbinals. Casi nadie la sigue, excepto algún repetidor.

1,7 km al sur de Montgros, para quien vaya sobrado de tiempo o fuerza, resulta muy interesante visitar la cascada de Déroc. Tras cruzar la D900 en Montgrousset se toma la D52 hacia Saint-Germain-du-Teil, y poco después está indicado el acceso. Tiene 33 m de altura y se precipita por un órgano basáltico en el que existe una gruta. Desde aquí se puede seguir el GR-670 a Nasbinals (3 km).

En la llegada a Nasbinals pasa desapercibido el camino oficial, que cruza la carretera y sigue a la izquierda rodeando una colina. Con la meta a la vista, la mayoría de peregrinos opta por las aceras de la D900, con la iglesia como referencia.

Prolongar la marcha más allá de Nasbinals solo es recomendable si estás en buenas condiciones, has partido temprano y el día está despejado.

La iglesia de Nasbinals, románica, destaca por sus armónicas proporciones, contando con una nave cubierta por bóvedas de crucería, transepto con dos absidiolos, gran ábside y un cimborrio octogonal sobre el crucero.

Como ejemplo de adaptación al rigor del medio y de producción ecológica, la vaca d’Aubrac es una raza robusta, de color trigueño, con cuernos en forma de lira y grandes ojos, que pasta de mayo a octubre en estas praderas. Su carne tiene gran predicamento y alcanza altos precios. Evocando la subida a las brañas, la fiesta de la trashumancia tiene lugar el fin de semana más próximo al 25 de mayo, día de San Urbano; pero recordad que aquí no vale aquel refrán de “hasta que no pase San Urbano, no te vistas de verano”.

Las flores primaverales más típicas del Aubrac son: la gentiana lutea o amarilla, propia de las praderas de altura y muy común en el Centro y Sur de Europa, cuya raíz se utiliza para aportar amargor a bebidas como el vermú o el bitter, y en la medicina natural como antiinflamatorio y antiséptico (en la Edad Media también como antídoto frente a algunos venenos); y el narcissus assoanus, planta bulbosa que prefiere los suelos con materia orgánica, y cuyas flores se usaban para regular la temperatura corporal, y el bulbo, tóxico, para provocar el vómito.

Dos son las especialidades típicas del Aubrac: las carnes de vacuno (boeuf) y el aligot. El segundo, como acompañamiento o plato en sí mismo, es un puré de patata, ligado con queso fresco Cantal, al que también se le pueden añadir mantequilla y crema fresca o nata, aderezándolo con ajo. Se sabe que ya era servido, por su potencial calórico, en los hospitales de peregrinos del Medievo, y que antes de la llegada de la patata era elaborado con miga de pan.