Etapa 6: Monforte de Lemos - Chantada | Al Loro

Distancia: 
30,4 km
Duración: 
7 horas 30 mins
Dificultad: 
4
Paisaje/Naturaleza: 
3

Etapa exigente, con paisajes interesantes en un entorno plenamente rural, y en la que destaca la fuerte bajada y posterior subida para salvar el cañón que forma el río Miño.

Hoy cruzaremos el Miño, el río más largo y caudaloso de Galicia, hacia el que descenderemos por un tramo sinuoso de la antigua calzada romana: son los Codos de Belesar, un enclave sin duda extraordinario.

Nada más cruzar el río se inicia una dura subida de 300 metros de desnivel por la ladera contraria, con algunas rampas que superan las del mítico Cebreiro. Casi al final de la ascensión pasamos junto a una fuente de agua fresquísima, donde parar a recobrar el aliento.

Durante la jornada predominará el asfalto y pasaremos por un sinfín de pequeñas aldeas; para una mayor claridad, hemos optado por no incluirlas todas en el mapa.

La iglesia románica de San Paio de Diomondi (s. XII), declarada Monumento Nacional, cae a sólo 80 metros del camino (ver Recorrido); son muy interesantes las figuras zoomorfas en los capiteles de su portada y las mochetas con cabezas de bueyes en su puerta lateral.

La bajada por el camino a Belesar no es apta para las bicis, salvo que seas todo un experto… y aún así con gran riesgo de caídas; será mejor que los ciclistas sigan por la carreterita que pasa ante Diomondi, y en todo caso deberán utilizar el asfalto durante el ascenso hacia Chantada.

Resulta impresionante el aprovechamiento de ambas laderas mediante bancales o muras, con los viñedos suspendidos en terrazas; es una muestra de viticultura heroica, practicada en lugares cuya orografía no permite la mecanización, casi igual que en tiempo de los romanos.

Disponemos de un pequeño y agradable restaurante en el Club Fluvial de Belesar. Desde su embarcadero pueden realizarse, según la temporada y día de la semana, recorridos en catamarán por los cañones del río Miño.

Este concello, en el centro geográfico de Galicia, cuenta con un excepcional patrimonio románico; su monumento más relevante es el monasterio de San Salvador de Asma, fundado en el siglo IX y situado a sólo 50 metros del camino, en la entrada a la localidad. No os perdáis su pila bautismal y los irreverentes canecillos alrededor del ábside.

En marzo se celebra aquí la Feria del Vino, y en agosto –al final de las fiestas patronales– la popular Fiesta del Martes da Empanada: todo empieza con una comida campestre amenizada por gaiteros donde el manjar protagonista es, como podéis imaginar, la empanada… Por supuesto, la verbena y el baile se prolongan hasta altas horas de la noche.