Etapa 14: Güemes - Santander | Al Loro

Distancia: 
15,3 km
Duración: 
3 horas 45 mins
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
3

Etapa breve y muy llevadera, que nos permitirá dedicar la tarde a pasear por Santander, la capital de Cantabria, y visitar alguno de sus monumentos.

Aquellos que ya conozcan la ciudad de Santander seguramente prolongarán su caminata hasta Santa Cruz de Bezana o Boo de Piélagos, localidades que cuentan con albergues bien valorados. Así, de paso, reducirán el largo kilometraje de la etapa de mañana.

Tanto en las localidades de Galizano, Langre y Loredo, como en la turística Somo, todas ellas destino habitual de surfistas, encontraremos bares y restaurantes.

Con buen criterio, actualmente la ruta oficial entra en Galizano y va a buscar un recorrido costero que nos regala bellísimos paisajes. Aunque la señalización sea escasa, es imposible perderse: una vez ante el océano, el camino bordea los acantilados (no hay peligro) y pasa junto a las playas de Galizano, Langre, Loredo y Somo. Incluso en días de lluvia o viento, resulta la mejor opción.

Antes el camino iba por el arcén o la acera de la carretera CA-141, una recta donde los vehículos circulan a gran velocidad. A pesar de ahorrar 3,7 km, no recomendamos este recorrido, pues resulta monótono y molesto por el tráfico.

Bastantes bicigrinos optan por la dicha carretera, donde se ha habilitado un carril bici por el arcén (que comienza 1 km después de Galizano). También a ellos les recomendamos el recorrido por el litoral, mayormente ciclable.

Una vez en Somo nos dirigiremos al embarcadero para tomar una lancha-ferry de la línea regular Somo-Pedreña-Santander, conocidas popularmente como pedreñeras; funcionan durante todo el año, su frecuencia es cada 30 minutos (en invierno cada hora) y el precio por persona es de 2,95 euros (en 2020).

Para quien no desee tomar el barco, existe una variante a pie que rodea toda la bahía: son unos 27 kilómetros más entre Somo y Santander, pasando por El Astillero (con albergue) y Maliaño. A pesar de estar señalizada, hoy en día muy pocos peregrinos optan por dicha variante.

El albergue de peregrinos, que no es ninguna maravilla, está en el casco antiguo; es privado, aunque su gestión corre a cargo de una asociación de amigos del Camino. La ciudad, un gran foco cultural y turístico, cuenta con amplia oferta hotelera.

El monumento más antiguo de la ciudad es la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, edificio gótico con dos iglesias superpuestas de los siglos XII-XV y que fue reconstruido tras el gran incendio de 1941, que devastó todo el casco viejo. Podemos sellar la credencial en su templo inferior, la iglesia del Santísimo Cristo (abierta de 10:00 a 13:00 y de 16:30 a 19:30), donde también se entrega, a quien lo solicite, una credencial específica para el Camino Lebaniego.

En el centro podemos visitar el paseo de Pereda, la Plaza Porticada, el mercado de la Esperanza, el Centro Botín (diseñado por el arquitecto Renzo Piano), la Biblioteca y Casa-Museo Menéndez Pelayo… Algo más lejos quedan el Palacio de La Magdalena, la playa del Sardinero y el Casino.

En las tiendas y mercados podremos descubrir la gran variedad de quesos de la región, algunos tan sabrosos como los Quesucos de Liébana, el queso Nata de Cantabria o el Picón Bejes-Tresviso (de tono verde azulado y olor intenso, fruto de su maduración en cuevas de las montañas de Picos de Europa); las tres variedades cuentan con denominación de origen protegida (D.O.P.).