Etapa 23: Gijón - Avilés | Al Loro

Distancia: 
25,4 km
Duración: 
6 horas 30 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
2

Etapa sencilla y relativamente corta: hoy enlazamos los dos grandes polos industriales de Asturias. Orográficamente, la única dificultad es el ascenso al Monte Aro, con 185 metros de desnivel: poquita cosa.

La salida de Gijón, señalizada con conchas metálicas en el suelo (sistema muy poco efectivo), es muy sencilla: desde la calle Mariano Pola, que se prolonga en las avenidas de Galicia y Argentina, avanzamos siempre en la misma dirección.

La llegada a Avilés, por Tabaza y Trasona, entre autovías, autopistas y gigantescas industrias siderúrgicas, es uno de los tramos menos agradecidos del Camino del Norte. Sin embargo, la entrada propiamente a la ciudad ha mejorado ostensiblemente gracias al desvío del camino junto a la ría de Avilés, y que en su tramo final cruza un agradable parque urbano.

Al final de la bajada del Monte Areo llegamos a la iglesia de Santa Eulalia, en Carreño: es un lugar agradable para un descanso, pues hay fuente, bancos y sombra.

Entre Gijón y Tabaza no hay, a pie de camino, servicios de restauración. A partir de Tabaza vamos encontrando bares y restaurantes con menús económicos, cuya clientela principal son los trabajadores de las industrias cercanas, aunque ya acostumbrados a la presencia de peregrinos.

A la salida de área urbana de Gijón ascendemos al Monte Areo: hay una necrópolis, con dólmenes y túmulos neolíticos, de entre 3000 y 5000 años aC. El dolmen de San Pedro, el más conocido, cae a 400 metros del camino, con el desvío indicado.

Hoy podemos disfrutar de la gastronomía asturiana típica, con sus pucheros y quesos o el cachopo, dos filetes de ternera rellenos de jamón y queso y rebozado con pan rallado.

Cuenta con un buen albergue de peregrinos municipal, de gran capacidad y llevado por hospitaleros voluntarios, a las puertas del casco antiguo.

Fue en el pasado una de las ciudades más contaminadas de Europa; sin embargo, y aunque persisten episodios de grave contaminación atmosférica, las numerosas medidas aplicadas en los últimos años están dando resultados positivos.

El agradable y populoso casco antiguo, magníficamente rehabilitado, sorprenderá positivamente al visitante. Cuenta con calles peatonales empedradas, con palacios, pórticos, iglesias… Sus lugares y edificios más destacados son: la plaza de España, con el Ayuntamiento y el palacio del Marqués de Ferrera, hoy hotel de lujo; la iglesia Vieja de Sabugo, románica; la iglesia de San Nicolás de Bari; el palacio de García Pumarino; el palacio de Valdecarza; la Fuente de los Caños, etc.

En la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery se expone un fragmento del Lignum Crucis (madera de la cruz) procedente del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

Junto al casco antiguo, pero al otro lado de la ría, se levanta el flamante Centro Cultural Niemeyer, inaugurado en 2011, única obra en España del arquitecto Oscar Niemeyer. Se hacen visitas guiadas: ver horarios y precios

Tiene el puerto pesquero principal de Asturias, así que podemos probar su pesca en elaboraciones con arroz o fabes.