Etapa 18: Colombres - Llanes | Recorrido

Distancia: 
22,9 km
Duración: 
6 horas
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3
Inicia sesión o regístrate para descargar el Track.

0,0

3,0 km

Arrancamos desde la plaza donde está el ayuntamiento; en la zona más alta, junto a la oficina de Correos, tomamos la calle Pío Noriega y tras apenas 100 metros doblamos a mano derecha, embocando una calle que conduce hasta una pequeña rotonda. Seguimos recto por la calle Badalán, entre muros de fincas, jardines con palmeras y casonas de indianos; al cabo de 300 metros llegaremos a una curva pronunciada a derechas, pero nosotros continuamos de frente por un camino de tierra por el cual abandonamos Colombres; 600 metros después, a la altura del barrio de El Peral (con alojamientos y servicios) giramos a la derecha, pasamos junto al hotel restaurante Casa Junco y atravesamos la nacional N-634.

1,4 El Peral. Superamos por encima la autovía A-8 e inmediatamente giramos a la izquierda, para avanzar por una pista en paralelo a ésta durante 1,0 km; finalmente nos incorporamos a la nacional N-634, caminando por su arcén —siempre con precaución— hasta La Franca, localidad que dispone de servicios.

1,6 La Franca.

3,0

4,3 km

Dejamos la nacional y continuamos a mano izquierda por la carretera local AS-346 (conocida como carretera de Tresgrandas), que desciende entre casitas. Al cabo de 700 metros tomamos un camino de tierra que sale a la derecha y por el que bajamos en dirección a un viaducto de la A-8; cruzamos un puente de piedra sobre el río Cabra y seguimos, ahora en ascenso, por pistas y senderos a la sombra del bosque hasta desembocar de nuevo en la N-634. Atención aquí, pues justo enfrente de este punto, al otro lado de la carretera, arranca una variante que discurre junto a los acantilados, sólo recomendable si el tiempo acompaña.

[Variante por los bufones de Santiuste: enfrente de la incorporación a la carretera —unos metros antes del PK 287, en plena curva—veremos un desvío mal señalizado (suele haber marcas pintadas en el asfalto, si bien alguien se dedica a borrarlas) que se interna por un sendero escondido entre la vegetación; quienes lo tomen deberán cruzar con cuidado la vía del tren y, tras pasar por encima de una valla, seguirán hacia los acantilados, cerca de los bufones de Santiuste (ver Al Loro). El recorrido, bellísimo, comienza con tramos agrestes —no aptos para las bicis— pero después se dulcifica, continuando hacia la playa de Buelna y de allí, ya por pista de tierra, hasta Pendueles.]

Los que no tomen esta variante, seguirán el camino oficial por el arcén izquierdo de la N-634, tramo en que se debe extremar la precaución; al cabo de 2,1 km llegamos al pueblo de Buelna, que cuenta con servicios.

7,3

1,8 km

Continuamos por el arcén de la N-634, pero al cabo de 500 metros tomamos a la derecha la carretera local LLN-3; pasamos bajo la vía del tren y acto seguido —junto a unas primeras casas— giramos a la derecha por una pista asfaltada, en bajada; continuamos a lo largo de un tramo muy agradable, entre prados y huertos, hacia el centro de Pendueles (localidad muy diseminada y que dispone de servicios).

9,1

8,5 km

A la salida del pueblo, justo después del bar-albergue Castiellu, superamos una parada de autobús junto a una verja y acto seguido un muro de piedra con almenas, donde giramos a la derecha por una calle en fuerte subida; aquí, además de algunas flechas pintadas, veremos indicaciones de la Senda Costera GR E-9 hacia Llanes [Nota: aquellos que decidan continuar de frente desembocarán en la carretera nacional, si bien no resulta la ruta más aconsejable]. Tras la cuesta, y siguiendo siempre las marcas rojas y blancas del GR, caminaremos durante 1,3 km por una pista que lleva a la playa de Vidiago, donde cruzamos un pequeño puente sobre la desembocadura del arroyo Novales.

1,7 Playa de Vidiago. Mucha atención aquí, pues al cabo de 40 metros se presentan dos opciones: a la derecha, por una rampa en subida, prosigue la Senda Costera, alejada del tráfico y con bellísimos paisajes, mientras que de frente desembocaríamos de nuevo en la carretera N-634, por la cual discurre —inexplicablemente— el trazado oficial (todo apunta a una razón histórica, dado que bajo su asfalto descansan los restos del antiguo Camino Real a Llanes). 

[Trazado oficial (no aconsejable): los que decidan continuar de frente llegarán a un trébol o rotonda de la autovía, donde toca incorporarse al arcén de la N-634, si bien después las flechas invitan a dar pequeños rodeos —a veces mal señalizados— al objeto de evitar los tramos más peligrosos. El recorrido, siempre lejos de la costa, pasa por las localidades de Vidiago, Riego, Puertas de Vidiago, Purón y San Roque del Acebal; después de cruzar bajo la autovía se accede a la ermita del Cristo del Camino, ya cerca de Llanes. Esta ruta oficial supone unos 12,4 km hasta Llanes, distancia casi idéntica a la Senda Costera].

Nosotros optamos por seguir la Senda Costera, bien señalizada gracias a las marcas rojas y blancas del GR E-9: así pues tomamos la rampa a la derecha, estrecha y con pasamanos de madera, que más adelante se convierte en un camino más ancho; al cabo de 1,4 km llegamos ante un pequeño cementerio donde giramos a la derecha por una pista que se acerca a la costa y que, tras varias bifurcaciones señalizadas, nos conducirá hasta los bufones de Arenillas, lugar declarado Monumento Natural (ver Al Loro).

3,4 Bufones de Arenillas. Continuamos de frente y al cabo de 800 metros tomamos un desvío a mano derecha que nos lleva, en bajada, a un puente de madera sobre el río Purón; lo atravesamos e iniciamos el ascenso; 450 metros después, en una nueva bifurcación, seguimos el camino de la derecha que conduce, tras 1,3 km, al pueblo de Andrín

3,4 Andrín, localidad pequeña pero que dispone de servicios, con algún restaurante de precios altos y exigua amabilidad.

17,6

2,8 km

Cruzamos el pueblo por la calle principal, siguiendo las marcas del GR. Casi a la salida, junto a una parada de autobús, giramos 180 grados a la derecha por una cuesta asfaltada que conduce, tras una dura subida, a la carretera LLN-2; nos incorporamos a ésta tomando el carril peatonal en ascenso, bajo la sombra de los eucaliptos; al cabo de 500 metros coronamos el alto, llegando a la explanada del mirador de la Boriza. Mucha atención, pues el verdadero mirador, que es espectacular, se halla a apenas 200 metros por un sendero a mano derecha: desde lo alto de su escalinata —los que sufran de vértigo mejor abstenerse— gozaremos de vistas inigualables sobre el océano y, en especial, sobre las playas de Andrín y de Ballota, con su característico islote; también podemos divisar al fondo, al oeste, la villa de Llanes.

De vuelta a la explanada, comenzamos el descenso junto al arcén de la carretera y al cabo de 150 metros deberemos escoger entre dos itinerarios posibles: a la izquierda, por una pista en ligero ascenso, tenemos la ruta señalizada (opción que supone unos 800 metros más, bordeando un campo de golf por la parte alta de la sierra, para descender finalmente a la ermita del Cristo del Camino, donde confluye con el trazado oficial que viene desde Pendueles por el interior), o bien seguir de frente con precaución por la carretera LLN-2 en dirección al pueblo de Cué, opción más directa y sin pérdida posible. 

La ruta directa —a lo largo de la cual no veremos señales— continúa en descenso por la carretera, estrecha y sinuosa; al cabo de 350 metros superaremos una pista de tierra que baja a la playa de Ballota (enclave idílico, especialmente durante la marea baja, y que en temporada cuenta con un chiringuito) pero nosotros seguiremos de frente, siempre por asfalto durante 900 metros hasta el pueblo de Cué, que cuenta con servicios.

20,4

2,5 km

Cruzamos el pueblo sin dejar la carretera LLN-2, convertida ahora en calle principal; durante el trayecto pasaremos junto a dos restaurantes-sidrerías con mesas en el exterior. A la salida comienza un andadero peatonal junto a la carretera, que seguiremos durante 1,0 km hasta las primeras casas de Llanes. Continuamos de frente por la acera y al cabo de 300 metros viramos a mano derecha por el Rinconín, un agradable parquecillo con césped; tras bordear una rotonda —donde confluye el trazado oficial, que viene de la ermita del Cristo— enfilamos la avenida de la Concepción, con verjas y jardines a ambos lados, y más adelante la calle Pidal que se prolonga hasta el centro de la villa. Superamos el puente sobre la ría y, siguiendo las calles Mercaderes y Castillo, llegamos ante el ayuntamiento.

22,9