Etapa 3: Betanzos - Hospital de Bruma | Al Loro

Hoy afrontamos la etapa tal vez más dura y solitaria del Camino Inglés, si bien resultará perfectamente asequible para cualquier senderista habituado. Avanzaremos a través de un entorno rural, lejos de la costa y de sus servicios.

Aquellos que ya realizaron este camino hace años descubrirán que el itinerario de la etapa ha cambiado tras las modificaciones introducidas por la Xunta en 2017, y no todas a mejor: ya no se pasa por San Paio de Vilacoba, evitando así la fuerte subida que había después; en general la etapa se ha dulcificado, pues han reducido el desnivel y la distancia;  el problema es que ahora –incomprensiblemente– nos meten en dos tramos muy peligrosos por el arcén de carreteras.

Entre Cos y Presedo el camino oficial va ahora por una carretera estrecha y sin apenas arcén, con algún punto muy peligroso. Ante este despropósito os recomendamos utilizar como recorrido alternativo el antiguo trazado de este tramo, mucho más bonito y seguro (ver Recorrido).

El albergue municipal de Presedo, abierto en 2014 y un tanto espartano, permite dividir la etapa; ideal para aquellos que se lo toman con calma. Muy cerca de allí está el mesón-museo Xente no Camiño, que abre todo el año y donde sirven menú en los días laborables.

En el lugar de As Travesas nuestra ruta confluye con el ramal procedente de A Coruña, que históricamente era el itinerario más transitado.

Hoy en día muchos peregrinos aprovechan para caminar los dos ramales del Camino Inglés: tanto en As Travesas como en Mesón do Vento tenemos paradas donde podemos tomar autobuses para A Coruña, y desde allí recorrer los 32,5 km del ramal coruñés (etapas 1AC y 2AC de nuestra guía), para reenganchar de nuevo en Hospital de Bruma.

Desde As Travesas el camino discurre durante 1,2 km por el arcén de la carretera AC-542, donde deberemos extremar la precaución. Es un tramo muy peligroso, con coches y camiones pasando a gran velocidad, al que los responsables de la Xunta de Galicia deberían buscar una alternativa urgentemente.

A apenas 50 metros del albergue disponemos de un bar con comidas donde atienden bien a los peregrinos. En caso de que estuviera cerrado, es posible encargar cenas que traen desde otro restaurante cercano.

El actual albergue se levanta en el lugar donde hubo un hospital de peregrinos desde el siglo XII hasta el XVIII, único refugio en una zona boscosa e inhóspita que era frecuentada por saqueadores. Al final de las casas tenemos la pintoresca ermita de San Lorenzo, con su cementerio alrededor.