Etapa 4: Azambuja - Santarém | Al Loro

Distancia: 
33,0 km
Duración: 
8 horas 15 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
1

Como la etapa es larga, lo mejor será salir bien temprano y aprovechar las horas en que el sol no calienta demasiado. Hoy van a ser imprescindibles el gorro y una buena reserva de agua.

La salida de Azambuja se realiza cruzando al otro lado del paso elevado sobre la estación de tren. Desde allí seguiremos por una carretera junto a un canal.

Entre Valada y Porto de Muge el camino va en paralelo a un gran dique construido para contener el desbordamiento de las aguas del río Tejo. Incluso es posible caminar largos trechos por encima de dicho malecón.

Estamos en el ecuador de la etapa; hasta Santarém todavía faltan 16 km interminables, sin ningún servicio, ni fuentes, ni sombra. Quien llegue a Porto de Muge muy tarde o excesivamente cansado deberá decidir si le conviene quedarse aquí o seguir.

La Quinta da Burra, a la salida del pueblo siguiendo el camino, es una agradable casa rural ribatejana que funciona como albergue privado.

Durante la etapa pasaremos frente a diversas quintas, casas de campo de estilo colonial y con palmeras.

Durante estas primeras jornadas las flechas amarillas del Camino de Santiago coinciden con las flechas azules que llevan hacia el santuario de Fátima, que se halla a 150 km al norte de Lisboa. Pero mañana esas flechas azules desaparecerán, pues los caminos se bifurcan.

El santuario de Nossa Senhora de Fátima fue construido en el lugar donde en 1917 se produjeron unas apariciones marianas. El suntuoso complejo recibe anualmente la visita de más de 7 millones de personas, entre ellos creyentes portugueses que peregrinan caminando hasta allí.

En los dos últimos kilómetros de la etapa nos espera una cuesta que se atraganta. No llega ni a 100 metros de desnivel, pero después de varios días por territorio totalmente llano nuestras piernas han olvidado lo que es una subida.

Conocida como la capital del gótico portugués, fue construida en lo alto de una colina y tiene un bonito centro histórico por el que resulta agradable pasear.

Una visita obligada para los peregrinos brasileiros: en la iglesia gótica de Nossa Senhora da Graça se halla la tumba del militar y explorador Pedro Álvares Cabral, quien en el año 1500 fue el primer europeo que desembarcó en Brasil, mientras comandaba una flota que se dirigía hacia el sur de África y la India.

En el siglo XIV Santarém fue la capital del país bajo el reinado de Afonso IV, que era hijo de Isabel de Aragón, conocida en Portugal como la Reina Santa. En esa época la ciudad llegó a tener 16 monasterios y más de 30 albergues u hospitales.

Resulta muy recomendable ir a ver la puesta de sol desde el mirador de los jardines de Portas do Sol, al final de la avenida 5 de Outubro. Así aprovecharemos para localizar el punto por donde mañana sale el camino: deberemos buscar la puerta medieval de São Tiago, que queda un tanto escondida, a la izquierda poco antes de llegar a la entrada de los jardines, frente a la iglesia de Santa María de Alcáçova.

Costillas con arroz y feijoca –alubias–, carne de toro bravo al vino, mão de vaca con garbanzos, anguilas del Tejo… Deliciosas sugerencias de la cocina más tradicional.