Etapa 3: Vila Franca de Xira - Azambuja | Al Loro

Distancia: 
20,0 km
Duración: 
5 horas
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
1

Debemos salir del pueblo cruzando la pasarela peatonal que se halla sobre los andenes de la estación de tren. Esta operación de cruzar las vías, subiendo y bajando escaleras o mediante ascensores, se repetirá otras dos veces durante la jornada, en Carregado y Vila Nova da Rainha.

El motivo de construir pasarelas elevadas en estas estaciones de tren ribereñas –en lugar de pasos subterráneos– resulta evidente: evitar que se inunden durante las ocasionales crecidas del río.

Buena parte del trazado de la etapa discurre en paralelo a la línea de tren, ya sea por tramos de asfalto o por pistas de tierra.

Tras cruzar la estación de Carregado, el camino pasa frente a las chimeneas de la central térmica, cuya imagen recuerda a una central nuclear. Además han tenido la brillante idea de colocar bancos encarados hacia las chimeneas, para que podamos disfrutar del paisaje.

Aquí el antiguo trazado ha sido modificado para evitar un tramo muy peligroso de carretera. Una vez en el pueblo deberemos seguir las nuevas flechas hacia la estación de tren, que cruzaremos. Desde allí una pista de tierra, aburrida pero segura, nos llevará sin pérdida posible hasta Azambuja.

El camino Portugués en general está bien señalizado. Pese a ello deberemos estar siempre atentos a los continuos cambios de dirección, especialmente en las zonas urbanas.

Aunque seguir el rastro de las flechas resulta un ejercicio ameno y gratificante, sería deseable que las repintasen más a menudo, pues muchas de ellas son todavía las originales del primer marcaje realizado en el año 2006 desde Lisboa.

El albergue de peregrinos de Azambuja es pequeño y espartano. Se halla en una casita situada en una calle típica del casco viejo de la población, con casas encaladas que recuerdan rincones de Andalucía. Quien lo prefiera dispone también de un hotel a la entrada del pueblo y varias pensiones.

En la plaza que hay frente a la iglesia se levanta un antiguo pelourinho (picota), columna donde los malhechores eran castigados y expuestos en público.

Si tras la etapa, que es cortita, deseamos desplazarnos a Lisboa para pasar allí la tarde, hoy va a ser nuestra última oportunidad. Desde la estación de Azambuja hay trenes cada 30 minutos hacia la capital, y viceversa.

En el centro del pueblo, a pocos metros del albergue, tenemos el agradable café-restaurante Totila, con menús de cocina tradicional. Veamos los pratos del día durante una semana: lunes ensopado de borrego, martes leitão assado, miércoles cocido á portuguesa, jueves manta saloia, viernes feijoada á trasmontana, sábado cabidela de galinha, domingo chanfana… Recetas contundentes propias de la región.