Etapa 21: Arudy - Oloron-Sainte-Marie | Al Loro

Distancia: 
23,2 km
Duración: 
5 horas 45 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Después de la cuesta entre Arudy y Buzy, el resto de la jornada no presenta mayores dificultades, siempre llaneando o en suave descenso. Destacan por su belleza varios tramos por caminos umbríos y solitarios a la orilla del río Gave d’Ossau.

Los que hayan pernoctado en Arudy no tienen porqué volver atrás, pues existe un recorrido señalizado y muy bonito que lleva por bosque hasta Buzy, donde se enlaza con el trazado oficial del GR-78.

Se sale de Arudy por la rue du Pont Germé. Nada más cruzar el puente sobre el río hay que girar a la izquierda, donde comienza el recorrido señalizado. No debéis seguir la carretera D920 en dirección a Buzy, pues es peligrosa, con curvas y bastante tránsito; dicha ruta por asfalto sólo sería una opción para los ciclistas, y siempre con precaución.

El tramo final de la etapa coincide, en sentido contrario, con el segundo camino jacobeo más importante de Francia, el Camino de Arles o Via Tolosana (GR-653) que viene de Toulouse, pasa por Oloron y cruza el Pirineo por el valle de Aspe y el puerto de Somport.

Algunos tramos por bosque junto al río pueden estar embarrados en épocas de lluvia. Unas buenas polainas que cubran las botas serán muy útiles en estos casos.

A pie del camino sólo encontraremos un bar-restaurante en Ogeu-les-Bains; pocos metros después, en la plaza junto a la iglesia y el ayuntamiento, hay unos aseos públicos impolutos. Después, durante los 14,1 km que separan Ogeu-les-Bains y Oloron, no encontraremos bares ni ningún servicio.

Pasamos ante una placa que recuerda una triste efeméride: aquí fueron asesinados 14 guerrilleros republicanos españoles, que luchaban junto a la resistencia francesa contra las tropas de ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial; fue el 17 de julio de 1944, cuando los SS rodearon el lugar y sitiaron la casa donde se atrincheraban; tras más de cuatro horas de combate asesinaron sin piedad a los maquis españoles, saquearon el pueblo casa por casa y fusilaron a varios vecinos de Buziet y de la villa cercana de Buzy. Cada año se celebra un acto que reúne familiares, asociaciones y autoridades para honrar a las víctimas.

Los mercados se celebran alrededor del Hôtel de Ville la mañana del viernes. Asimismo, existe un pequeño halle, junto al ayuntamiento, que de martes a sábado, en horario de mañana y tarde, acoge puestos de alimentación. Un supermercado muy céntrico: el Carrefour Market inmediato a la alameda. Otro más pequeño: el Petit Casino de la place de la Cathedrale.

La ciudad, que ya era un importante cruce de caminos desde la antigüedad, está situada en la confluencia de la Gave d’Ossau y la Gave d’Aspe. El trazado de estos ríos define tres barrios históricos: el quartier Notre-Dame, el quartier Sainte-Croix y el quartier Sainte-Marie.

El barrio de Nôtre-Dame —por el cual entra el Camino de Arles— está organizado alrededor de una plaza presidida por el templo homónimo, neorrománico del s. XIX, de esbelta torre y amplia cripta.

Agrupado en una colina, el barrio de Sainte-Croix cuenta con la iglesia románica del mismo patronazgo (s. XI-XII), en cuyo crucero es de admirar una singular bóveda estrellada de ocho puntas inspirada en las califales de la mezquita de Córdoba. De la muralla se conserva la torre de Grède, del s. XIV. La Promenade Bellevue es un mirador panorámico sobre la ciudad, el valle de Aspe y los Pirineos. En cuanto a la Maison du Patrimoine, dieciochesca, acoge colecciones de arqueología y etnografía, así como un jardín medieval.

El barrio de Sainte-Marie está dominado por la catedral románica, declarada por la Unesco Patrimonio Mundial. Con evidentes paralelismos con Sainte-Foy de Morlaàs, su portada contiene un gran tímpano de mármol, con un Descendimiento de la Cruz sobre un crismón y bajo él dos tímpanos menores donde figuran el Pantocrátor y un hombre entre dos grifos. Las arquivoltas acogen escenas de la vida cotidiana y la gastronomía del pasado, en la exterior los 24 Ancianos del Apocalipsis, y en el arranque aparecen una figura ecuestre identificada con el emperador Constantino, y un hombre devorado por un león. Sostienen el parteluz, como en Morlaàs, sendos atlantes o esclavos encadenados. De tres naves y con girola, la cabecera ya pertenece al Gótico, contando con cinco capillas poligonales. Adosado a la basílica queda el palacio episcopal (1751), que integró una torre del s. XIV.

Al margen de los tres barrios fue creada la alameda, con sus jardines, fuentes y plátanos, como espacio de tránsito hasta la estación del tren. Ambos son aportaciones del s. XIX.

El dulce más típico de Oloron es el gâteau russe, que pese a las leyendas inspiradas en su nombre fue creado en el s. XIX, y acaso fue así llamado por la procedencia de las almendras, que en aquel entonces venían de Crimea. Se trata de una tarta parecida a la de Santiago, y también decorada con azúcar glas, pero con su relleno de praliné, a base de merengue, avellana y almendra. Tienen fama los de la pastelería Artigarrède (1 Place de la Cathédrale), su inventora, a 2 euros la porción.