Etapa 14: Varaire - Cahors | Al Loro

Distancia: 
32,4 km
Duración: 
8 horas
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Si las condiciones de visibilidad no son buenas puede resultar peligroso el cruce de la D10, pues los coches van lanzados por su interminable recta. También está indicado en la propia traza como tal el cruce de la D6, poco antes de llegar a Cahors.

Ojo al dato, porque desde Bach hasta Cahors no hay tiendas ni bares, tan solo 2 o 3 puntos de agua, y hablamos de casi 27 km: ¡qué tragedia! El sábado también cierra el café de Bach, y suele ocurrir lo mismo con la gîte de Mas de Vers. Solo existe un antídoto: ser previsores a uno o dos días vista, y salir de Varaire debidamente avituallados; el premio nos espera en Cahors.

En Bach encontramos la primera área de descanso de diseño del Lot, una estructura en madera, pensada para los peregrinos, en la que además de agua, sanitarios y bancos hay libros, wifi y hasta un pilón para lavar comida o ropa. Otra similar se encuentra en el cruce de la D10. Bienvenidas sean, y además limpias.

Con menos tramos pedregosos que en la jornada precedente, el recorrido es ciclable a no ser el tramo de 1 km posterior a la A20, donde por fortuna tenemos la paralela D6. En la rampa posterior la que conduce al campo de fútbol, no habrá más remedio que poner pie a tierra.

El desvío a Vaylats, para acogerse en su convento o utilizar los servicios del pueblo (fuente, área de descanso, bar-tienda), no es largo: aparece señalizado a la izquierda, pasado Bach, y la distancia es de 1,4 km, todo el tiempo sobre una llanura. Para regresar al GR-65 hay un atajo, consistente en seguir la D19 hacia Lalbenque 400 m, y luego torcer a la derecha la primera pista que prosigue al norte (750 m). En total, respecto al Camino, habremos alargado la etapa solo 900 m.

Si nos hemos despistado con la compra o la tienda de Varaire estuviese cerrada a primera hora, en Vaylats está el Café-Epiceríe de l’Orme, que trabaja de lunes a domingo de 7,30-14 y 17-20 h.

Además del enorme convento de las Hijas de Jesús, del s. XIX, la localidad cuenta con la iglesia neo-románica de Saint-Pierre-aux-Liens.

A la entrada la antigua caseta de consumos ha sido convertida en un Punto de Acogida al Peregrino solícitamente atendido por voluntarios de la asociación l’Octroi (de abril a septiembre, a diario de 11:00 a 18:00). Nos invitan a una bebida, ponen el sello y ofrecen un plano de la ciudad. También expiden la credencial.

En la catedral hay una acogida a los peregrinos por voluntarios de una asociación jacobea, a diario de abril a septiembre de 16:00 a 19:00. Misa y bendición de peregrinos a las 18:15 (lunes a viernes).

Conviene elegir bien el albergue, si optamos por esta modalidad, ya que tanto por la ubicación y los servicios, como por el estilo o la calidad, hay grandes diferencias.

Los mercados, considerados entre los más atractivos de la región, congregan entre 60 y 100 puestos, la mayoría de comida, y tienen lugar en la plaza de la catedral dos veces por semana (miércoles y sábados por la mañana).

En la ciudad abundan las tiendas. Sin salir del centro el mercado o halle, renovado en 2019 e inmediato a la catedral (de martes a sábado, de 8:30 a 14:00 y de 15:30 a 19:00). En la misma Place Jacques Chapou hay un Petit Casino, otro Casino Shop mayor en el vecino y animado bv. Gambetta (nº 67) y un tercer Casino Supermarché en la también cercana Place Emilien Imbert (de 8:30 a 20:00, domingo hasta 12:45). Bulevar arriba, en la Place General de Gaulle hay un supermercado Spar (de 8:30 a 12:30 y de 15:00 a 19:30, domingo de 9:00 a 12:30).

La antigua capital del Quercy aparece completamente rodeada por un meandro del Lot, y posee un extenso y valioso casco histórico en el que sobresalen dos edificios: la catedral de Saint-Etienne, consagrada en 1119 por Calixto II, el papa que da nombre al Códice Calixtino, provista de dos vistosas cúpulas; y el puente Valentré, que pese a haber sido recreado en el siglo XIX por Viollet-le-Duc, es uno de los más famosos de los caminos jacobeos por disponer de tres torres.

La leyenda del Pont Valentré relata que su arquitecto, incapacitado de concluir la obra, hizo un pacto con el diablo a cambio de su alma. A punto de acabar el trabajo, el arquitecto burló hábilmente al demonio, que en venganza dañó la torre central, e incluso pretendió derribar el puente sin conseguirlo, tan bien lo había construido. Una figurita, colocada en lo alto, muestra al maligno intentando mover las piedras desde las juntas.

En la Edad Media Cahors tenía un gran atractivo para los peregrinos por contar con una preciada reliquia de Cristo, traída de Tierra Santa supuestamente por el obispo Gérard de Cardaillac, pero cuya presencia solo está documentada desde el s. XV: el Santo Sudario de la cabeza (Sainte Coiffe).

Hasta 24 espacios, a veces de pequeño tamaño, han sido identificados en la ruta de los Jardines Secretos. Visitar algunos de ellos puede ser una original alternativa para la tarde peregrina.

Recuperado el cultivo de la vid a mediados del siglo XX, aunque a menor escala que antes de la filoxera y las heladas, el vino de Cahors (AOC) es tinto, elaborado con las uva Malbec noir con al menos un 70%, y en el pasado muy apreciado en la corte de los zares rusos. De color púrpura oscuro, ofrece aroma de frutos rojos y especias, resultando un poco ácido.