Etapa 7: Tomar - Alvaiázere | Al Loro

Distancia: 
31,7 km
Duración: 
8 horas
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
2

Hoy toca de nuevo una etapa un tanto larga y rompepiernas, cuya dureza quedará compensada por la variedad de paisajes.

Uno de los tramos más bonitos de la jornada lo tenemos nada más comenzar, por un sendero estrecho junto al río Nabão, a la sombra de un frondoso bosque de ribera.

Si a la salida de Tomar lloviese mucho o el río estuviese desbordado, disponemos de un trazado alternativo que os explicamos en la pestaña Recorrido de esta etapa.

Aunque sean sólo 2 km, las bicicletas deberían seguir dicho trazado alternativo, pues el sendero junto a la orilla del río es uno de los pocos tramos no ciclables de todo el Camino Portugués.

Como en todo paseo por el margen de un canal o de un río, sería aconsejable aplicarnos una loción repelente de insectos, especialmente en época de calor.

En el km 3,2 de la etapa el camino atraviesa el pintoresco ponte de Peniche, de origen medieval y soportado por dos arcos ojivales.

Otra novedad de hoy serán los paisajes mediterráneos con encinas, olivos y pinos. Pero también comprobaremos la inexorable invasión de este mundo rural por cientos de casas y chalés, fruto de la vorágine constructiva de las últimas décadas.

Disponemos de dos posibilidades de alojamiento: un albergue privado y un hostal-restaurante, ambos acogedores y con precios similares.

El sello o carimbo del albergue Pinheiro’s es uno de los más originales de este Camino Portugués, pues combina lacre caliente con una estampación en relieve, cuya ejecución exige varios minutos de trabajo artesano. Incluso si no estáis alojados allí, si se solicita con educación seguro que Carlos –el dueño del albergue– no tendrá inconveniente en estamparos su sello en la credencial.

Justo detrás del Ayuntamiento, a pie de calle, hallaremos unos aseos públicos casi de lujo, gratuitos y con puertas automáticas de vidrio. Sorprende su limpieza, en contraste con el recuerdo escatológico de decenas de baños cutres e inmundos que a menudo sufrimos durante nuestras rutas.

Vale la pena fijarse en el curioso escudo de la localidad, en el que aparece una espada cruzada por un alfanje sarraceno, y sobre ambos una flor de lino.

Se la conoce como capital del chícharo, una legumbre que en español también se conoce como almorta, guijas o gachas manchegas. Cada año a mediados de junio se celebra aquí una feria gastronómica en honor a dicho cultivo.

Pero el producto más extendido en las huertas de la región es el feijão –la alubia en español–, ya sea verde, frade, vermelho o preto. Con ellos se cocinan platos tan suculentos como el feijão tropeiro, feijão con cogumelos, arroz de feijão, migas de feijão con col lombarda, feijoada á portuguesa...