Etapa 11: Pinos Puente - Moclín | Al Loro

Distancia: 
14,0 km
Duración: 
4 horas 45 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
3

Estamos ante una etapa corta pero con una cuesta muy dura al final. La ascensión a Moclín supone un desnivel de 400 metros en sólo 3,3 km, con algunas rampas matadoras; por suerte el camino es muy bonito, pasando junto a una ermita y con un par de miradores.

El nuevo trazado del inicio de la etapa sigue la carretera local GR-3408, sin apenas tráfico, durante 3,5 km hasta el Cortijo de Búcor; es más directo que el trazado antiguo y evita el paso del vado de Barranco Hondo, un punto que era complicado e incluso peligroso en los meses en que el río Velillos bajaba crecido.

Pasaremos por el interesante Cortijo de Búcor, hoy casi deshabitado. Los cortijos eran la unidad de explotación agraria propia del campo andaluz en los siglos XVIII y XIX, con la casa del señorito, las viviendas para capataces y jornaleros, patios, almacenes y cuadras del ganado; muchos de ellos contaban con su propio molino, fragua, carpintería e incluso iglesia.

A partir del Cortijo de Búcor comienza un tramo muy agradable de camino de tierra por el olivar, que puede presentar bastante barro tras episodios de lluvias.

Es una localidad pequeña y sin alojamientos, pero dispone de una tienda y varios bares. Se come muy bien en el bar-restaurante Los Martínez, justo después de cruzar el puente peatonal sobre el río Velillos; además del menú, su especialidad es el choto y las carnes a la brasa.

El pueblo, pequeño y muy bonito, se halla en un enclave estratégico a 1.030 metros de altitud, por lo cual la temperatura suele bajar bastante por la noche, con heladas en invierno y nevadas ocasionales.

Hay una tienda (cierra los sábados por la tarde y los domingos), dos bares-restaurante y varios alojamientos. Los peregrinos suelen alojarse en La Fundación, casa rural situada a un paso del centro, con cocina y comedor grandes y chimenea de leña.

Desde el camino gozaremos de una vista espectacular del pueblo, con el castillo en lo alto y las casas arracimadas en la ladera sur de la montaña. La fortaleza, de los siglos XIII-XIV, es de origen nazarí y se compone de un doble recinto amurallado rematado por la alcazaba, con su torre de vigilancia y un gran aljibe debajo. Hay visitas guiadas los sábados y domingos a las 11:00 y 17:00.

Tras la toma de Alcalá la Real por Alfonso XI de Castilla en 1341, Moclín se convirtió en la primera línea defensiva del emirato nazarí, que mantuvo hasta su conquista en 1486; dos años antes se libró aquí la batalla del Campo de la Matanza, cuyo nombre ya lo dice todo.

Os recomendamos dar un paseo hasta las trincheras de la Guerra Civil, bien conservadas y a sólo 500 metros del pueblo; desde allí observaremos el mar de olivos que se extiende a nuestros pies, y que surcaremos durante la etapa de mañana.

En la semana del 17 de enero, festividad de San Antonio Abad, se prepara la tradicional olla de San Antón, un cocido sabroso y contundente que incorpora legumbres y la pringá, que se sirve aparte, con todas las viandas que resultan de la matanza del cerdo. Otros platos típicos son las migas, la sopa cachorreña y la alboronía, que aquí se hace con pollo, almendras y judías blancas.

Acompañando la merienda o el desayuno podemos degustar algunos dulces caseros que se producen en la comarca: pestiños, roscos de San Antonio, roscos de anís, roscos de vino… Todo un deleite para los más golosos.