Etapa 6: Montarnaud - Saint-Guilhem-le-Désert | Recorrido

Distancia: 
21,6 km
Duración: 
5 horas 30 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
3
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0,0

5,5 km

Desde la iglesia y la torre del Reloj descendemos por un estrecho paso escalonado, junto a una cruz de hierro, al río Moson. Pronto quedan atrás las urbanizaciones La Source, alusiva al nacimiento del río en esta zona, y La Roque et Pétrou, para iniciar una dura subida por una tortuosa senda.

Un fuerte repecho nos hace superar 100 m de desnivel en 700 m de recorrido, concluyendo en la cruz de Pélisse o de Saint-Félix, vinculada a una piadosa leyenda.

2,1 Croix de Saint-Félix. Tras cruzar la D111 el itinerario prosigue en línea recta, a través de un túnel vegetal, por el bosque de Bringou. Pronto cruzamos al margen opuesto de la carretera, ahora por el borde del bosque de Rouviére, dominado por masas de roble albar que conviven con otras especies mediterráneas.

A 1 km de La Boissière, visible en lo alto, desde el lugar de Cantalèbre el Camino sigue una senda pedregosa en tan mal estado y cerrada de espinos que por momentos casi resulta imposible abrirse paso, sobre todo al cruzar el torrente de Couzalou.

3,4 La Boissière.

5,5

7,7 km

Después de descansar en el parque inmediato al Monumento de la Gran Guerra, enseguida dejamos la D27 para proseguir al lado de un alto poyo de piedra, por un camino “rompe-botas” que pasa junto a una cruz de hierro y cruza la carretera de Aniane (D27).

Principia aquí un largo trayecto rectilíneo por la antigua explotación minera de bauxita, tierras rojas en las que aprovechamos una vía verde. En una cantera se ha formado un lago: la naturaleza vuelve a recuperar terreno. A lo lejos divisamos el Mont Saint-Baudille, que nos va a acompañar varias jornadas.

3,4 Tras circular bajo un arco nos separamos de la vía para regresar a la D27, entre viñas, en Mas de Ranón (granja en ruinas). En vez de pisar el asfalto tomamos un camino entre pinos que va paralelo a la torrentera de Gassac por la ladera del monte.

2,5 Cruzamos la D27 y nos dirigimos entre prados y campos de cultivo a Aniane.

1,8 Aniane, Place des Pénitents (iglesia).

13,2

8,4 km

Bajo un arco, la comercial Rue Porte Saint-Guilhem nos encamina al monasterio de Gellone por la D32, que dejamos a mano derecha para recorrer una planicie, salpicada con viñas y olivos, hacia la ya visible garganta del Hérault. Hemos de cruzar el canal de Gignac, el arroyo La Rieu y la D27E1 para subir a los Balcons de l’Hérault, que dan nombre a un PR.

3,1 Brousses Haltes. Muy cerca de los últimos contrafuertes calizos meridionales del Macizo Central y de sus bosques, por Brousses Basses descendemos suavemente al soberbio Pont du Diable.

1,7 Pont du Diable. Atravesando la fábrica románica, a menudo frecuentada por turistas, o el puente nuevo, dejamos el acceso a Saint-Jean-de-Fos al sur para seguir, totalmente encajados en el desfiladero del Hérault, la carretera de Saint-Guilhem (D4). Bajo el puente de piedra de un canal llegamos a la cascada de la Résurgence, formada por un regato que discurre por la vecina cueva de Clamouse.

0,5 Grotte de Clamouse. Por suerte, al lado de una torre de piedra arruinada, parte una senda que nos separa de la incómoda vía. Por ella proseguimos tranquilos, otros 2,6 km, hasta Saint-Guilhem. La estructura lineal del pueblo, emplazado junto al río Verdús, nos conduce sin pérdida a la abadía de Gellone.

3,1 Saint-Guilhem-le-Désert, abadía de Gellone. Primeramente descubrimos la armónica cabecera de su iglesia, y poco después la sobria fachada en la Place de La Liberté, llena de terrazas a la sombra de un plátano de 1855.

21,6