Etapa 1: Le Puy-en-Velay - Saint-Privat-d'Allier | Al Loro

Distancia: 
23,3 km
Duración: 
5 horas 45 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
3

La misa de peregrinos de la partida, tan conmovedora o más que la de llegada a Compostela, se celebra a diario en la catedral de Le Puy: de abril a octubre a las 7:00 (a diario), y el resto del año a las 7:30 (de lunes a viernes); concluye con la bendición, que suele realizar el propio obispo, o en su lugar un canónigo, que luego nos entrega un obsequio (rosario, evangelio, medalla) y nos despide personalmente. La catedral permanece abierta de 6:30 a 19:30, de 15 de julio al 22 de agosto hasta las 22:00. En Saint-Michel-d’Aiguilhe hay misa los jueves, a las 18:30, de julio a septiembre.

Aunque puedes ir provisto de tu credencial desde casa, siendo válidas tanto la de la catedral de Santiago como la emitida por la Federación Española de Asociaciones Jacobeas, es más bonito hacerte con la que expiden en la sacristía de la catedral (5 euros), mejor el día anterior para que no tengas que retrasar la partida: ver horarios

También la expiden, al mismo precio, la de los amigos del Camino en el Espace Europa Compostela (23 Rue des Tables), a diario mañana y tarde salvo lunes, solo mañana; y en Le Camino (2 Rue de la Manecanterie), de abril a junio y de septiembre al 15 de octubre, de 14:00 a 18:00, y en julio y agosto, de 11:00 a 19:30.

A diario, en el Café des Pèlerins (2 Rue de la Manecanterie), provisto de jardín, se hace de 17:30 a 19:30 una acogida que sirve como primer espacio de convivencia entre los futuros caminantes. En el mismo edificio se puede visitar Le Camino, montaje audiovisual sobre la historia de la ruta jacobea.

Para comprar en el centro de Le Puy, además de las pequeñas tiendas, existe un super Casino junto a la Oficina de Turismo (Place du Clauzel) y un Carrefour Exprés en el mercado (Place du Marché Couvert), también con una quesería en la plaza; hacia la gare existe un Carrefour más surtido (Rue P. Farigoule esquina Av. Maréchal Foch). El mercado al aire libre tiene lugar los sábados por la mañana por las plazas del casco antiguo.

Si te has olvidado de algo para el Camino lo puedes encontrar en una tienda especializada del casco antiguo: La Croisée des Chemins (21 Rue du Collège).

El principal monumento es la catedral románica, Patrimonio Mundial de la Unesco, que salva el desnivel del terreno de una forma aún más complicada que la catedral de Santiago, y en cuya construcción se utilizó piedra volcánica de dos colores. A reparar en las siete cúpulas que cubren la nave central, en la alta torre y en su imagen de la Virgen Negra, tallada para sustituir la que quemaron los revolucionarios en 1794.

Tras la catedral, una imagen monumental de Notre-Dame-de-France, fundida con los cañones prendidos a los rusos en la batalla de Sebastopol, se remata el puy Corneille, uno de los varios promontorio basáltico de la ciudad; es posible ascender hasta su corona.

El resto del casco antiguo está formado por una compacta agrupación de casas de piedra oscura, el basalto de la volcánica Auvernia, algunas con sus fachadas revocadas y pintadas de colores, en un laberinto de callejas, escalinatas, pasadizos abovedados y plazas tan bellas como la du Plot, con su fuente, o la du Martouret, muy animada.

El Hôtel Dieu, originario del s. XII y también incluido por la Unesco como Patrimonio Mundial, testimonia la acogida dispensada a los peregrinos, y ahora funciona como museo interactivo del patrimonio del Haute-Loire.

Saint-Michel-d’Aiguilhe es, sin duda, el templo más sorprendente y misterioso de la ciudad, pues en su origen data del s. X y se encuentra literalmente encaramado en lo alto de un esbelto y vertiginoso puy basáltico. A él se asciende, en espiral, por una empinada escalera labrada en la roca con 268 escalones. No queremos ni imaginar cómo subieron hasta allí las piedras, y en qué condiciones trabajaron los operarios.

En la zona baja de la ciudad, con sus bulevares, sobresalen la Place du Breuil y el Jardín Henri Vinay, ideal para comer al aire libre. A este segundo se asoma el Museo Crozatier, reinaugurado en 2018 tras una moderna ampliación, muy entretenido para conocer la historia del Velay, contando con colecciones temáticas como la Egipcia, o la dedicada al encaje (dentelle). Otro jardín acogedor, el Michel Pomarat, está situado junto a la iglesia gótica de Saint-Laurent.

A 2 km del centro se sitúa Saint-Joseph-de-Bon-Espoir, nueva afloración basáltica coronada por un santuario neo-medieval, las capillas-gruta y otra estatua monumental del santo por la que también se puede ascender (1918). El paseo nos sirve de entrenamiento, aunque es mejor hacerlo junto al río Borne, y no por el Bv. Gambetta y la D 590.

Si eres afortunado y te coincide podrás disfrutar de un sensacional espectáculo de iluminación artística de monumentos (catedral, roca de St-Michel-d’Aiguilhe, Museo Crozatier, Teatro, Ayuntamiento y capilla de Saint-Alexis), titulado Puy de Lumières, que comenzó en 2017. Tiene lugar las noches de los viernes y sábados de mayo y junio, y a diario de julio a principios de octubre. Más info: www.puydelumieres.fr

Los bordados típicos de la ciudad, conocidos como dentelle y elaborados con palillos (como en Almagro o Camariñas), poseen su centro de enseñanza, en el nº 44 de la rue Raphaël, y un Atelier National en el 32 de la rue du 86ème Régiment d’Infanterie. Más info: www.ladentelledupuy.com

La gran fiesta histórica, que nos traslada no al Medievo, sino al Renacimiento, es la del Roi de l’Oiseau (en alusión al vencedor del concurso de tiro al arco al papagayo). Se celebra desde 1986 durante cuatro días en la tercera semana de septiembre, y en ella no faltan un gran mercado, representaciones y actuaciones musicales. Más info: www.roideloiseau.com

Hemos de probar un plato muy peregrino, las lentejas, pero no las pardas, sino las verdes del Velay, que tienen su AOP. Como digestivo nada más apropiado que la verveine du Velay, licor elaborado desde el s. XIX con esta planta medicinal procedente de Perú. Si lleva el calificativo «artesanal» tendrá menos alcohol, e incluso podemos limitarnos a tomar una infusión de verbena, no vaya a ser que el primer día acabemos perdiendo la ruta. Se puede visitar, en la ciudad, la destilería Pagès, activa desde 1859 (29 Place du Breuil).

Cuidado con el empedrado de las calles de Le Puy, compuesto de piedras irregulares de basalto, pues no seríais los primeros que os quedáis sin bordón o bastón, por haberse enganchado entre los resquicios que las separan y quebrado, o, peor aún, cuesta abajo deis un traspiés de imprevisibles consecuencias.

Pese a que la traza urbana está bien señalizada, hemos constatado que muchos peregrinos se despistan al final de la Rue Saint-Jacques, donde se debe cruzar el Bv. Saint-Louis por un semáforo y seguir de frente por la Rue des Capucins. Ya se sabe: menos móvil y más atención a las marcas, s'il vous plait.

Aunque el primer día no es, ni mucho menos, el peor para las bicis, si hemos optado por este medio de transporte comprobaremos que vamos a estar muy solos, casi como un bicho raro. El único tramo complicado es a partir del Lac de l’Oeuf, con rampas resbaladizas si llueve, y la bajada final por el bosque a Saint-Privat-d’Allier, que se puede evitar dando un rápido rodeo por la D 589.

La mayoría de peregrinos pernocta en Saint-Privat, pueblo que le saca verdadero partido al Camino con un buen número de albergues, circunstancia que será la tónica en la vía de Le Puy.

El templo románico, cuya fachada da la espalda al Camino con su recia torre, destaca por utilizar como aparejo la piedra volcánica, pero de color rojo. Muestra nave abovedada y ábside semicircular, pentagonal al exterior.

La variante de Bains —era la ruta documentada en el Medievo—, bien señalizada, no la hace prácticamente nadie, salvo que sea un francés repetidor o un senderista curioso. Alarga en casi 4 km el recorrido.

3,2 km antes de Montbonnet, al norte ha sido señalizado un camino para el caso extraordinario de que la ruta estuviera inundada. Da un rodeo y desemboca en Ramousroucle.

Muy buena la boucherie Chabanon, donde también preparan ensaladas, lasaña o patés. También hay una boulangerie-patisserie.