Etapa 8M: Doña Mencía - Baena | Al Loro

Edición prevista para 2021.

El bonito albergue (municipal de gestión privada) está en lo más alto del pueblo, detrás del castillo. Cuenta con dos edificios, uno frente al otro: el «albergue turístico», donde está la recepción y las habitaciones privadas, y el sencillo «refugio de peregrinos», de 10 plazas en literas.

En la temporada de recogida de la aceituna –entre noviembre y enero– el aire de la localidad huele a aceite fresco, debido a la molienda que se realiza en sus almazaras. Recomendamos la visita al Museo del Olivar y del Aceite, instalado en un antiguo molino, que incluye varias prensas, sala de catas y un oleo-taller. Más info: Museo del Olivar y del Aceite

La Bayyana califal fue erigida junto a la antigua hacienda romana de Baius, una explotación agraria que pervivió en época visigoda. En lo alto del casco antiguo podemos visitar el castillo (siglos IX-XI), que ha sido objeto de una interesante rehabilitación, la Almedina –antiguo barrio árabe–, la colegiata de Santa María la Mayor y la iglesia Madre de Dios, convento de monjas dominicas.

La ciudad fue conquistada por las tropas de Fernando III en 1241, y en los siglos posteriores coexistieron tres comunidades, cada una en barrios diferenciados: los repobladores castellanos, los mudéjares –musulmanes adaptados, si bien se les permitía mantener su religión, lengua y costumbres– y los judíos, en la aljama.

Los amantes de la historia no deberían perderse el yacimiento  arqueológico de Torreparedones, gran ciudad íbera y romana a 22 km de Baena, que quedó olvidada en un paraje alejado de la civilización y que fue descubierta recientemente. Hay visitas por las mañanas, si bien no todos los días; podemos informarnos en la oficina de turismo (+34 957 671 757) o en el Museo Arqueológico situado en la Casa de la Tercia, a un paso del ayuntamiento.

Aquí la Semana Santa es la fiesta por excelencia, y está declarada de interés turístico nacional. Destacan las procesiones de las cofradías de judíos coliblancos y colinegros, con vistosos uniformes: casaca roja, tamboril, casco de coracero y largos plumeros blancos o negros, a modo de crin de caballo. Son atuendos distintivos de cada hermandad, constituidas a su vez en centurias, cuadrillas o turbas.

En el restaurante Casa del Monte, bajo los soportales de la plaza del ayuntamiento, ofrecen un buen menú. Recomendamos el tradicional mojete de papas –guiso sencillo y contundente que comían los jornaleros a la vuelta del trabajo, durante la campaña de recogida de la aceituna–, las deliciosas berenjenas con salmorejo y diferentes platos con bacalao.

El revoltillo de Baena es un plato tradicional a base de espárragos, habas, ajetes y huevos, todo revuelto, pasado por la paella y adornado con virutas de jamón. También se produce aquí una riquísima morcilla casera, que incorpora cebolla en su elaboración. El recetario de Semana Santa y Cuaresma incluye los crispines (que son como flamenquines, pero de pescado).