Etapa 14: Chaves - Verín | Recorrido

Distancia: 
28,1 km
Duración: 
6 horas 30 mins
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
2
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0,0

4,7 km

Aunque hay algunas señales metálicas, el callejeo siempre puede ser problemático. De la Praça Luís de Camões dejamos el casco medieval por las rúas do Sal y da Tulha, que nos conduce al Largo 8 de Julho. Seguimos por la Rúa 1º de Dezembro ante la capilla de Santa Catarina, de 1681, y luego por el Largo do Terreiro da Cavalaria y su Jardim do Bacalhau. Siempre al frente, la Av. dos Aliados concluye en una rotonda donde se alza un supermercado Continente.

En vez de bajar hacia la antigua estación ferroviaria, atención, se toma la Av. Estádio, que poco después discurre entre el mercado municipal, última oportunidad para hacer provisión (hay también cafés), y el fuerte de São Neutel. Tras bordear el lateral sur del estadio municipal, desembocamos en la Av. do Tâmega, por la que sin muchos alicientes vamos a caminar bastante tiempo.

La larga recta, siempre entre casas (hay panadería), nos recordará a la que nos trajo a Chaves. El río parece querer aproximarse a ella en el lugar de Corceiro, pero la rehúye al llegar a Outeiro Seco, cuya carta de presentación es la aislada iglesia medieval de Nossa Senhora da Azinheira (zona de descanso), muy demandada para que queden bonitas las fotos de las bodas.

4,7

5,8 km

Un cruceiro jalona la Rúa Central, que se introduce en el casco antiguo hasta el Largo da Mesa de Pedra (cafés), sucediéndose una capilla, la iglesia de São Miguel, el pelourinho y varias casas antiguas, entre ellas el solar dos Montalvões. Hay fuente.

La capilla de la Senhora da Portela, con su vía crucis, presagia en la subida hasta el alto do Facho el pequeño calvario que nos tocará digerir: este no es otro que el urbanizado y frío Parque Empresarial de Chaves, que comienza tras la Escola Superior de Enfermagem, en la rotonda decorada con dos llaves cruzadas, emblema del municipio. En tal escenario pega poco el cruceiro del Senhor dos Desamparados (1924), en madera pintada.

Sin senda ni acera atravesamos este vasto espacio, en gran medida aún pendiente de ser ocupado, por la M506, que pasa sobre la A24 en la zona del doble enlace. El Camino ha sido señalizado por el margen derecho, pero la senda paralela aparece en el lado contrario, cosas que suceden.

No llegará el momento en que por fin abandonemos este punto negro (más que punto, mancha) del Camino Interior. Lo hacemos por la carretera que a mano derecha se dirige a Vila Meã, cercana al río que fija la frontera, pero sin paso estable a Feces de Abaixo, que es donde comienza el camino jacobeo oficial gallego.

Primero aparecen casas grandes y nuevas, algunas en venta, otras cerradas y de emigrantes, luego el maltrecho núcleo tradicional en el que sobresale una casona. Una nueva cruz pintada se encuentra protegida por un templete.

10,5

1,5 km

Ya que no se puede aún pasar a Galicia, seguimos por la raia, peculiar nombre para denominar la frontera. Por el único tramo hasta ahora arbolado, avanzamos hasta Vilarinho da Raia y su iglesia nueva, de esbelta torre.

12,0

2,2 km

Sin más escapatoria, la carretera local sigue a Vilarelho, que es el pueblo más acogedor y bonito de los tres. Además de su capilla do Senhor das Almas, con área de descanso, fuente y dos palcos cubiertos, cuenta con un pequeño albergue para retrasar la marcha de Portugal, en el mismo edificio del Centro Social y Deportivo un café (estupenda terraza rústica) para poner el último sello luso, y como propicia despedida una iglesia dedicada al apóstol Santiago.

14,2

1,2 km

Por la bonita Rúa Central descendemos hasta la capilla da Senhora das Neves, con su parque y fuente. 200 m después, junto a un lacónico marco de piedra que por un lado pone P, y por el otro E, cambiamos de país sin la más mínima parafernalia.

Es así como entramos en Galicia por el arruinado casco de Rabal, que pertenece al municipio o concello de Oímbra, con la Praza de Santo André y la iglesia del mismo título.

15,4

3,3 km

Al final de la aldea se encuentran la licorería Terra Coutada, bonito mesón, y el Centro Social con su área de recreo y fuente. Por un puente sin historia cruzamos el río Támega junto a una nueva área de picnic bajo los chopos.

En vez de aprovechar el camino de tierra que va a la izquierda, próximo al río, la pereza de quienes marcaron el Camino nos lleva de bruces a la N532, trasunto de la N2. Aquí aparece el primer mojón oficial del Xacobeo, porque la ruta gallega comienza en Feces de Abaixo.

Bien por el arcén, bien por la alternativa apuntada, a mitad de recta, con el inicio del concello de Verín, disponemos de un camino de tierra paralelo a la derecha. De él nos separaremos para entrar en Tamaguelos (panadería), una vez más con sus huertas y viñas de autoconsumo precediéndola. La arquitectura popular en proceso de ruina, casa con escudo incluida, hasta la iglesia y su cruceiro (mesas y bancos).

18,7

1,7 km

Por las rúas Principal y José A. Baamonde, ornada con un cruceiro con la Piedad, ante el Centro Social (parque y fuente), las señales nos devuelven precipitada e injustificadamente a la nacional, pues de nuevo existe alternativa para evitarla.

Donde concluyen las casas la cruzamos para seguir una pista agraria entre los primeros viñedos extensos de la D.O. Monterrei, acompañados de pinos y retamas. Sorteando varias encrucijadas, ahora mucho mejor señalizadas que en Portugal, junto al cementerio entramos en Mourazos, que posee una plaza central con crucero.

20,4

1,9 km

La ruta se torna más amena por la presencia de castaños y, en torno al río Seco, de explícito nombre, álamos blancos. Cruzamos también el arroyo de Viñas Brancas, por un vado con piedras, antes de entrar en la aldea de Tamagos, que pese a la hermosura del valle presenta un alto porcentaje de abandono.

22,3

2,7 km

En la salida del núcleo queda a la vera del Camino la iglesia de Santa María. Después de haber bordeado un monte, descendemos entre mimosas hacia el valle junto a una granja, dejando en lo alto, a la derecha, una casa con piedra armera.

El castillo de Monterrei, que ya habíamos visto en Vilarelho, se recorta ahora con mayor nitidez, y Verín a sus pies en la vega. Justo después la A52, autovía procedente de Benavente y titulada «de las Rías Baixas», obstaculiza la visión. Pasamos bajo ella para, ante la cruz de misión de 1942, entrar en la aldea de Cabreiroá. Se estira con su adoquinado al gusto portugués, casas de piedra, cruceiro e iglesia de San Salvador (área de descanso con fuente).

25,0

3,1 km

Entre viviendas y algunos pinos mansos, cruzamos el río Ábedes dejando a mano derecha la planta embotelladora de la, en Galicia, famosa y apreciada agua de Cabreiroá.

Los cultivos ocupan la llanura sedimentaria del valle, pero pronto el terreno se encuentra urbanizado, con calles, aceras y arbolitos, sobre todo a partir de una rotonda en la que ha sido colocado una especie de faro. La zona residencial da paso a los edificios altos de Verín, entre los que transitamos por la Rúa da Constitución hasta la N532 y la Praza do Concello.

A su vez esta carretera, bautizada como Av. de Portugal, desemboca en la N525 o Av. de Luís Espada. Aquí, algún enemigo de los peregrinos ha marcado la ruta por ella (en qué estarán pensando…), privándonos así de cruzar el casco histórico como sería menester.

Visto lo visto, os aconsejamos seguir al frente por la bonita Rúa Lisa, que en su llegada a la Praza García Barbón fija el centro de Verín.

Si queremos dormir en el albergue no hay más que tomar la Rúa Maior, ante la iglesia de Santa María, y cruzar el Támega hasta el barrio de San Lázaro, a los pies de Monterrei, que es donde se localiza.

28,1