Etapa 13: Águeda - Albergaria-a-Velha | Al Loro

Distancia: 
15,8 km
Duración: 
4 horas
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
2

El 7 de marzo de 2020 el albergue de peregrinos Reina D. Teresa cerró temporalmente como medida preventiva por el coronavirus.

Aunque sea corta, la etapa resulta mucho más variada que las anteriores. Hoy atravesaremos un bonito puente medieval, poco después un fastidioso viaducto sobre un río y al final gozaremos de un tramo relajado por un bosque de eucaliptos.

Desde Águeda tenemos dos posibles recorridos de salida, ambos señalizados. Uno de ellos –el más directo– va por la calle principal, que después se convierte en carretera, y pasa frente al albergue Santo António. Los que hayan dormido allí se ahorrarán hoy 1,2 km, pues se puede seguir hacia el norte sin necesidad de volver atrás.

Pasaremos frente a varios palacetes del siglo XIX, caserones de estilo afrancesado construidos por empresarios enriquecidos, similares a las casas de indianos que encontramos en el Camino del Norte. Con su aspecto sombrío y abandonado, sólo falta algo de niebla o una tormenta para completar el decorado de una película de terror.

Es este pueblo nuestra ruta pasa por aceras estrechas junto a casas con jardín, donde algún perro puede abalanzarse contra la verja y darnos un buen susto. Con sobresaltos o no, en el camino debemos estar mentalizados para soportar a menudo conciertos de ladridos.

El tramo más paisajístico de la jornada será el paso junto a una pequeña laguna donde atravesaremos el ponte velho do Marnel, puente de cinco arcos construido en el siglo XVI. Éste substituyó un puente romano anterior, de la calzada que unía Olisipo –Lisboa– con Bracara Augusta –Braga–.

A poca distancia se halla otro antiguo puente sobre el río Vouga, por donde pasaba el camino hasta 2011 cuando se hundió su arco central, y así sigue. Podremos verlo desde lo alto del viaducto de la carretera N1, por el cual nos toca ahora cruzar el río, en el comienzo de un nuevo tramo peligroso.

El nombre de la villa proviene de una antigua alberguería u hospital para pobres y peregrinos, construido en 1117 por iniciativa de Doña Teresa Alfónsez de León, regente del Condado Portucalense y madre de Afonso Henriques, primer rey de Portugal.

El albergue Rainha Dona Teresa ocupa un chalé en pleno centro de la villa y está gestionado por la asociación Vía Lusitana. Es uno de los mejores albergues de la ruta, y lo mismo cabe decir de Joaquim, su hospitalero. Abre a las 14h, pero si llegamos antes podemos acceder al patio que hay detrás de la casa, con mesas y una fuente.

Si la etapa se nos queda corta tenemos las opciones de seguir 6,5 km más hasta la pequeña localidad de Albergaria-a-Nova, donde hay un albergue privado, o bien 14 km hasta Pinheiro da Bemposta, que tiene en sus inmediaciones la casa rural Moinho García, que suele alojar peregrinos (conviene reservar).

En esta zona podemos degustar platos contundentes, como la caldeirada de anguila o de lamprea, el leitão de Angeja, los rojões de porco o la vitela –ternera– assada. En las confiterías los más golosos encontrarán bilharacos –buñuelos–, bolos de gema, raivas o turcos, una especie de rosquillas.