Más que la basílica de San Benedetto, cuyas obras de reconstrucción siguen su curso, la estatua del santo, situada en la plaza a él dedicado, será nuestro más seguro punto de partida. Sin señales que nos guíen por el casco antiguo, lo que va a ser la tónica en toda la ruta cada vez que entremos en un burgo, por las vías Mazzini y Roma abandonamos el recinto murado por la Porta Ascolana.
Descendemos a mano derecha, a la vista del valle que seguiremos, cruzando la SS 685; aquí aparecen las primeras señales del Camino, que ya no nos van a abandonar.
A la izquierda vamos dejando la urbanización de casas prefabricadas construidas tras el terremoto y el parque empresarial de Norcia. La pista avanza siempre al frente en un suave y casi imperceptible ascenso, pronto entre cultivos de cereal, hasta la aldea de Popoli. A 50 m quedan la iglesia de San Pietro y una fuente.