Etapa 23: L'Hôpital-Saint-Blaise - Mauléon-Licharre | Al Loro

Distancia: 
17,1 km
Duración: 
5 horas 30 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
4

Etapa corta, plenamente rural y un tanto rompe-piernas, en la que disfrutaremos de paisajes muy bonitos. El recorrido presenta numerosos repechos y bajadas pronunciadas, cuya pendiente nos obligará a alargar los bastones o empuñar fuerte el bordón.

Durante la etapa no se pasa por ningún pueblo, ni encontraremos tiendas, bares ni restaurantes a pie del camino; por lo tanto convendrá llevar suficiente provisión de agua y alguna vitualla en la mochila.

Hoy debemos estar muy atentos a la señalización: si llevamos un buen rato sin ver marcas del GR, o llegamos a una portilla o un cruce sin señales, lo mejor será volver atrás porque querría decir que no estamos en el camino correcto.

Nada más arrancar, a sólo 150 metros de la iglesia de L’Hôpital-Saint-Blaise, ya tenemos el primer punto donde hay que prestar máxima atención: tras cruzar un puentecito sobre un canal deberemos seguir a la izquierda, junto al cobertizo de una granja, para tomar un sendero y adentrarnos en la espesura del bosque.

Es la capital de la La Soule o Zuberoa, la demarcación más oriental y menos poblada del País Vasco francés. En origen eran dos municipios, uno en cada margen del río Saison, que se fusionaron en 1841; ello queda reflejado en la estructura urbana de los quartiers o barrios de la Haute Ville, la Basse Ville y Licharre.

El vizcondado de Sola-Zuberoa nació en el año 1023, vinculado a la corona de Navarra. El estratégico castillo o fuerte de Mauléon, construido en el siglo XII por los duques de Gascuña, pasó a manos de la monarquía inglesa entre los años 1261 y 1449, y tras la Guerra de los Cien Años fue incorporado al reino de Francia; buena parte del edificio fue derribado en 1642, y reconstruido posteriormente. Desde sus murallas las vistas son magníficas.

A mediados del siglo XIX se inició una actividad que hizo famosa a la localidad: la confección de alpargatas tradicionales, aquí conocidas como espadrilles, a base de hilo de yute, esparto y lona. La mayor parte de la producción se enviaba a Argentina, Brasil y Uruguay, donde eran adquiridas por los numerosos emigrantes vascos y bearneses.

Hasta la década de 1940, los talleres de alpargatas solían contratar a niñas y chicas jóvenes venidas de los valles limítrofes de Ansó (Huesca), Salazar y Roncal (Navarra), que cada año se desplazaban a pie hasta Mauleón para trabajar como temporeras. Era un viaje muy duro de varias jornadas, atravesando en primavera el Pirineo –todavía nevado– por el puerto de Urdaite y flanqueando las gargantas de Kakueta, para volver a finales de otoño a sus pueblos de origen, y que se conoce con el poético nombre de Chemin des Hirondelles (Camino de las Golondrinas).

Como recuerda un eslogan turístico, «en Soule la gourmandise est une qualité!», pues el buen comer es el precepto que rige tanto en los restaurantes refinados como en los establecimientos de menú y en las cocinas domésticas. Uno de los platos tradicionales de la región es la piperade souletine, a base de pimientos dulces, tomate, cebolla, huevos, jamón de Bayonne y miga de pan.