Etapa 16: Lascabanes - Lauzerte | Al Loro

Distancia: 
23,8 km
Duración: 
5 horas 45 mins
Dificultad: 
3
Paisaje/Naturaleza: 
4

La senda que precede a Le Bousquet suele tener problemas de agua y barro. Otro tanto sucede en el tramo inmediato a Montcuq, y en las inmediaciones del château de Barry o la bajada del Montjoi.

Tan solo para los peregrinos que hagan uso del albergue de Janes, o de aquellos que alarguen la etapa más allá de Lauzerte y deseen atajar, existe una alternativa no señalizada: desde la confluencia con la D4 parte al SO, cruzando a 1,1 km la D55 (acceso al albergue de Janes, a 700 m), y prosigue 1,3 km hasta confluir con el GR, donde se gira a la izquierda. El ahorro respecto a la traza oficial se aproxima a los 2 km, pero elude el tránsito por el pueblo de Montcuq.

No vale la pena tomar la cómoda aunque sosa vía directa a Lauzerte (D7+D54), aunque el GR no estará libre de problemas: cuestas pronunciadas, sendas estrechas, firmes pedregosos o resbaladizos por presencia de agua y barro… Pese a ello recomendamos seguir la ruta pedestre, aun a costa de poner pie a tierra más de una vez, salvo en la peligrosa bajada final por el Montjoi. La alternativa pasa por tomar la carreterilla de Fauré y Matrassou, que desemboca en la D54, por la que se continúa sin pérdida a Lauzerte, cuya subida también debe hacerse por carretera.

Una tradición dice que la fuente de Saint-Jean-le-Froid, inmediata a la capilla homónima de 1884 situada en el inicio de la etapa, siempre vuelve a manar, incluso en tiempo de sequía, en el equinoccio de primavera. Desde antiguo se conocen sus propiedades para el reumatismo, de ahí que el cristianismo haya colocado al Bautista para que pueda colgarse medallas como terapeura.

Dispone de todo tipo de servicios, con supermercados, tienda, charcutería y varias panaderías. El mercado se celebra la mañana del jueves.

Los franceses poseen un especial olfato para localizar vidrieras artísticas en sus templos, sean antiguas o modernas, tanto les tiene, y esto los impulsa a visitar la iglesia de Saint-Hilaire, cuyos vitrales del s. XIX relatan la vida del titular. El edificio conserva partes del s. XIII y otras posteriores, entre ellas la alta torre octogonal, de estilo tolosano, erigida en 1881.

Vale la pena acceder al interior de la capilla de Saint-Pierre, pues conserva unas pinturas murales de fines del s. XII que representan el Pecado Original, varias escenas de la Pasión de Cristo y, en la bóveda, el Pantocrátor con el Tetramorfos.

El mercado (place des Cornières) tiene lugar la mañana del sábado, aunque existe otro menor la mañana del miércoles en la place du Foirail.

En el casco histórico no hay supermercados, pero sí uno grande a pie de ruta en la parte baja, el Intermaché (de 9:00 a 12:30 y de 14:00 a 19:30, sábado de 9:00 a 19:30, domingo de 9:00 a 12:00). Poco después se sitúa la boulangerie Pain et Chocolat (de 4:00 a 12:30 y de 16:30 a 19:00, cierra tarde de miércoles y domingo). En la parte alta está la boulangerie Larroque (1 Rue des Tanneurs, de 7:45 a 19:00, domingo hasta las 13:00, cierra lunes).

¡Fascinante!, por ello forma parte de les plus beaux villages de France, es la palabra que mejor cuadra a Lauzerte, característica villa murada en un alto, con sus restos de bastiones, puertas, casas medievales y una plaza mayor con arcadas como ex libris. Precisamente en esta plaza hay una curiosidad, y no creáis que es cosa de obreros chapuceros, o de un alcalde esforzado en promover el salto de patín: el levantamiento del enlosado no es otra cosa que una obra provocadora del artista Jacques Buchholtz, que un tanto vanidoso la considera «un trampolín hacia lo sobrenatural»; sin comentarios.

El Jardin du Pèlerin es un espacio dedicado a nosotros con sus árboles, setos, flores, fuentes y vistas, pero también con paneles que proponen un juego inspirado en el de la Oca. Ideal para pasar el tiempo durante el obligado paseo vespertino y practicar francés; procurad no caer en la casilla de la muerte o cenaréis en el jardín.

Lauzerte es un lugar bien centrado para probar el melón du Quercy, ya presente desde Cahors, que tiene su Indicación Geográfica Protegida, portando siempre su distintivo. La pieza muestra surcos verdes al exterior, y una pulpa anaranjada y jugosa.