Desde la abadía cisterciense hemos de retroceder, al lado del acueducto romano y por donde llegamos, hasta el cruce desde el cual, bordeando la propiedad del monasterio, nos dirigimos al campo de fútbol (Stadio Cereate). Por una pista de tierra vamos girando hacia el este al tiempo que nos aproximamos a la carretera SR 214. El paisaje, de praderas y campos de trigo, hasta el momento resultaba inédita.
Después de cruzar una carreterilla (Via dei Camponi) proseguimos sobre hormigón lavado hacia un valle de población dispersa y caracterizado por la presencia de la tríada de cultivos mediterráneos: trigo, olivo y vid. Siempre cerca de la SR 214, procedemos a rodear el núcleo de Porrino.