Camino Catalán | Información

Se conoce como Camino Catalán por Zaragoza el tramo del Camino de Santiago que va del monasterio de Montserrat a Pina de Ebro, donde confluye con el Camino del Ebro. El Camino Catalán por San Juan de la Peña, o Camino Catalán septentrional, es el Camino de Santiago que va del monasterio de Montserrat a Santa Cilia, donde se une con el Camino Aragonés, pasando por Huesca y el monasterio de San Juan de la Peña. El tramo del monasterio de Montserrat a Tàrrega es común a ambos itinerarios.

Nota: La mayor parte de los datos de este camino fueron tomados entre los años 2009 y 2010 y, por tanto, pueden estar desactualizados.

Peregrina hacia el castillo de Loarre

El Camino Catalán por Zaragoza, hasta su enlace con el Camino del Ebro, pasa por dos Comunidades Autónomas y cuatro provincias: Cataluña (Barcelona, Lleida) y Aragón (Huesca, Zaragoza).

El Camino Catalán por San Juan de la Peña pasa por dos comunidades autónomas y tres provincias: Cataluña (Barcelona, Lérida) y Aragón (Huesca).

A lo largo de los 470 kilómetros (hasta Logroño) el camino pasa por 49 poblaciones con servicios, con una media de una población con servicios cada 9,6 km. Este dato, obviamente, es tan sólo orientativo, dado que, por ejemplo, en el tramo catalán hay una densidad de poblaciones considerablemente superior que en el tramo de los Monegros. Las ciudades con más de cien mil habitantes son Zaragoza (más de medio millón) y Lleida, y las ciudades con más de diez mil habitantes son Igualada, Tudela, Calahorra, Fraga, Tàrrega, Utebo y Alfaro. Las distancias más largas sin posibilidad de avituallamiento son: de Gallur a Ribaforada por el Canal Imperial (24,0 km), de Calahorra a Alcanadre (19,2 km), de Tudela a Castejón (19,1 km), de Venta de Santa Lucía a Pina de Ebro (18,3 km), y de Alcanadre a Arrúbal (15,4 km).

El Camino Catalán por San Juan de la Peña, de Montserrat a San Cilia de Jaca, tiene 320 kilómetros y pasa por 37 poblaciones con servicios. Así pues, resulta una media de una población con servicios cada 8,6 km. Las distancias más largas sin posibilidad de avituallamiento son: de Tamarite de Litera a Monzón (20,6 km), de Chimillas a Bolea (16,2 km), y, por último, el tramo de montaña de Sarsamarcuello a Estación de Santa María y la Peña (15,2 km). Las localidades con más población son: Huesca, con 49 mil habitantes, Igualada, con 33 mil habitantes, y Balaguer y Monzón, ambas con 16 mil habitantes.

Ir en transporte público al monasterio de Montserrat. Primero hay que ir al pueblo de Monistrol de Montserrat con la línea de los FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) que va de Barcelona (estación Plaça Espanya) a Manresa. Esta línea es la R5, dispone de muchas frecuencias diarias y la duración, desde Barcelona, es de 1 hora. En Monistrol hay dos estaciones. Una es la estación Montserrat-Aeri, donde hay el Aeri (teleférico) que sube al monasterio de Montserrat, con una frecuencia normal de 15 minutos (sólo 35 plazas cada viaje) y una duración de 5 minutos. La otra estación es Monistrol Vila, que enlaza con el flamante tren cremallera, inaugurado el año 2003, que une en un bonito recorrido el pueblo de Monistrol con el monasterio de Montserrat, con una frecuencia normal de 20 minutos y una duración de 15 minutos. Para horarios y más información ver fgc.es, cremallerademontserrat.com y aeridemontserrat.com.

En la actualidad (año 2013), el Camino Catalán por Lleida y Zaragoza (hasta Logroño) dispone de 21 albergues, refugios o espacios de acogida para peregrinos (sin incluir los albergues de Logroño). De estos, 13 son albergues o espacios de acogida municipal (Castellolí, Igualada, Jorba, Tàrrega, Castellnou de Seana, El Palau d'Anglesola, Bell-lloc d'Urgell, Alcoletge, Zaragoza, Torres de Berrellén, Gallur (en la estación, 10 euros), Tudela, Alfaro, Calahorra (cerrado provisionalmente por reformas en el año 2014), Alcanadre y Arrúbal (inaugurado en 2014), 3 pertenecen a alguna comunidad religiosa (monasterio de Montserrat, Cervera y Fraga), 2 son particulares (Sant Pau de la Guàrdia y Zaragoza), y 1 es de la federación catalana de entidades excursionistas (Santa Cecília). Como se puede observar, hay dos características relevantes; la primera es la ausencia de albergues (aunque no de alojamientos convencionales) en el largo tramo entre Fraga y Zaragoza, y, la segunda, es la cantidad (y buena calidad) de los albergues en el tramo entre Zaragoza y Logroño, la mayoría de reciente apertura.

Seguidamente presentamos una lista, que en ningún caso pretende ser exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en este camino. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha, primero el ramal de Lleida y Zaragoza y después el ramal de San Juan de la Peña:

El monasterio de Montserrat. Fundado el año 1025 por el abad Oliva, actualmente conviven unos setenta monjes benedictinos y se venera la imagen de la Mare de Déu de Montserrat (siglo XII), patrona de Cataluña y denominada popularmente la moreneta por su color negro. De gran prestigio internacional es l'Escolania, un coro formado por unos cuarenta niños que viven en el monasterio. La montaña y el monasterio de Montserrat son el centro espiritual de Cataluña y símbolos en la defensa de la lengua catalana. En los últimos años también se ha convertido en un centro turístico de primera magnitud en Cataluña, sólo superado en número de visitantes por la ciudad de Barcelona.

La ermita de Santa Cecília. También en la montaña de Montserrat, y a menos de tres kilómetros del monasterio, el camino pasa por la ermita románica de Santa Cecília (siglo XI), el único edificio que queda de un antiguo monasterio benedictino.

La basílica de Santa Maria (Igualada). El casco antiguo de Igualada es de origen medieval. De sus edificaciones destaca la bellísima basílica de Santa Maria (siglo XII), la cual acoge una capilla del Sant Crist y un magnífico retablo barroco.

La iglesia de Sant Jaume (Pallerols). Dentro de la preciosa iglesia de Sant Jaume (siglo XII), de estilo románico, encontramos una imagen del apóstol.

La Universidad de Cervera. Es el monumento más destacado de la ciudad. La Universidad (siglo XVIII), de estilo neoclásico con elementos barrocos, fue construida en tiempos de Felip V y durante más de un centenar de años fue el único centro de estudios superiores de Cataluña.

La iglesia de Sant Pau de Narbona (Anglesola). Construida a lo largo de los siglos XVI y XVII, de estilo gótico, conserva notables piezas de arte en su interior.

La Seu Vella (Lleida). La magnífica catedral gótica de la Seu Vella (siglos XIII-XIV), denominada popularmente el Castell, domina desde una colina toda la ciudad de Lleida. Es el monumento más emblemático de la capital de la Terra Ferma (Tierra Firme).

El Castell del Remei. Es un bucólico caserío formado por un castillo situado en el centro, con cuatro torres cilíndricas, una bodega del siglo XIX (es una cooperativa con producción de vinos de gran calidad), un santuario dedicado a la Mare de Déu del Remei, dos pequeños pantanos con diversas especies de aves y, finalmente, un servicio de restauración. También hay una residencia de discapacitados profundos que pertenece a la comunidad de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca.

La iglesia de Santa Maria, Linyola. De estilo básicamente gótico (siglos XV-XVI), se encuentra situada en una bonita plaza porticada. Su portada es renacentista y, destaca sobretodo, por tener un campanario ochavado único en Cataluña por sus cuatro torres de vigilancia.

La ciudad de Balaguer. Su monumento más significativo, emplazado sobre una colina dominando toda la ciudad, es la soberbia iglesia de Santa Maria (siglos XIV-XVI), gótica, que consta de una sola nave soportada con sólidos contrafuertes y un imponente campanario octogonal. En la parte baja de la población está la bonita plaza Mercadal, la plaza porticada más grande de Cataluña y centro neurálgico de la ciudad. El casco antiguo de la villa es de formación árabe, uno de los mejor conservados, con un tejido de calles irregulares, pequeños pasajes y algunos vestigios de las antiguas murallas que lo rodeaban. Otros monumentos destacados son: el convento de Sant Domènec (justo antes del puente de Sant Miquel a mano derecha), de los siglos XIV-XV, que muestra a sus visitantes un magnífico claustro de estilo gótico; el Castell Formós (delante del puente de Sant Miquel), medio en ruinas, pero que se puede visitar, y que primero fue un antiguo palacio árabe y posteriormente el palacio de los Condes de Urgel; el santuario de Sant Crist (pasado el puente de Sant Miquel, sobre una colina a mano derecha), donde se venera la imagen del santo, y, finalmente, el Portal del Gel y la muralla medieval, que veremos a la salida siguiendo el camino.

El núcleo medieval de Tamarite de Litera. Destaca la iglesia de Santa María la Mayor (siglos XII-XIII), románica de transición al barroco, en la plaza Mayor. También encontramos buenas muestras de casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, por ejemplo, en la calle Caballeros, en la calle Palau y en la plaza del Mesón.

El castillo de Monzón. Se alza sobre una colina, a 370 metros de altitud, dominando un extenso territorio. Su imagen es un potente icono de la ciudad. Fue construido por los árabes en el siglo IX, conquistado por Sancho III de Aragón en el año 1089 y, posteriormente, entregado por un pacto a la mítica Orden del Templo en el año 1143, que lo convirtió en un importante enclave hasta su disolución de la orden, a inicios del siglo XVI. Hoy en día el castillo está parcialmente restaurado y se hacen visitas guiadas. Desde la catedral se sube en diez minutos.

La catedral de Santa María del Romeral, Monzón. Además del castillo, la catedral es el otro gran monumento de Monzón. Su estilo original es románico, de los siglos XII-XIII. Fue en numerosas ocasiones la sede de las Cortes de la Corona de Aragón entre los siglos XIII y XVII.

El pueblo de Berbegal. Emplazado sobre una colina, es un excelente mirador de la comarca y los pueblos del Somontano, y también de los Pirineos, si el día es claro. El origen de la población se remonta a la época romana. En el siglo XI los templarios construyeron una fortificación, que posteriormente pasó a manos de la orden de los Hospitalarios y funcionó como hospital de peregrinos. El único vestigio que se conserva del hospital es el Arco del Hospital. Sin embargo, el monumento más relevante de la población es la iglesia parroquial de Santa María la Blanca (siglos XII-XIII), de estilo románico, con tres ábsides y tres naves. Y para terminar, un dato curioso: por el pueblo pasa la línea imaginaria del Meridiano de Greenwich, que toma como referencia el antiguo observatorio astronómico de Greenwich (Londres) y que determina las franjas horarias de todo el mundo.

La catedral de Santa María, Huesca. De estilo básicamente gótico y construida sobre una antigua mezquita, es el edificio más importante de la capital. Data de los siglos XIII-XVI.

La colegiata de Santa María la Mayor, Bolea. En el ámbito monumental Bolea ofrece a sus visitantes una joya de gran valor: la colegiata de Santa María la Mayor (siglo XVI), de estilo gótico y declarada Monumento Nacional. Fue levantada, sobre un pequeño promontorio, en el mismo lugar donde había existido una fortaleza musulmana (vestigios en la torre y en las murallas) y un templo románico, del cual también quedan algunos vestigios (la cripta bajo el presbiterio y la torre del campanario). También acoge diversos retablos, de los siglos XV al XVIII, de gran interés. Merece la pena subir al altozano que hay al lado de la colegiata, el Fosal Viejo, un impresionante mirador sobre la comarca Hoya de Huesca.

El castillo de Loarre (fuera de la ruta). Se encuentra a 3,7 km del pueblo de Loarre y a 1.080 metros de altitud. Es una de las más preciadas joyas del patrimonio histórico-artístico aragonés y es la fortaleza románica más importante de España. El castillo está emplazado en la vertiente sur de la sierra de Loarre, en un lugar que ofrecía una gran ventaja estratégica por el extenso dominio visual sobre el territorio, resguardado por unas grandes formaciones rocosas. Se construyó por orden de Sacho III de Navarra, en el siglo XI, para facilitar el asedio cristiano a Bolea, dominada por los árabes. La fortaleza está rodeada por una muralla con diez torres redondas y una cuadrada, con dos puertas de entrada bien protegidas. El elemento más destacado del conjunto es la Torre del Homenaje, de 22 metros de altura y de 5 plantas, con unas impresionantes paredes de casi 2 metros de grosor. En el interior del castillo está la iglesia de Santa María, construida a inicios del siglo XI, de estilo románico temprano. A lo largo del siglo XX el castillo ha sido objeto de diversas restauraciones. Afortunadamente, hoy en día se encuentra en un buen estado de conservación, a pesar de todas las vicisitudes bélicas de su larga historia.

La iglesia de San Esteban, Loarre. En el centro del pueblo, sobresale la voluminosa iglesia de San Esteban, construida a inicios del siglo XVI. Destruida en su mayor parte en el mismo siglo, tan sólo conserva del original la torre piramidal gótica; el resto es del siglo XVIII. Está declarada Monumento Nacional.

Los Mallos de Riglos. Son unas impresionantes formaciones geológicas, altas y estilizadas, de color rojizo, formadas por guijarros compactados por grava y arena. Los vemos, lejanos, poco antes del collado de San Roman.

El Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Es un edificio de grandes dimensiones que se empezó a construir a finales del siglo XVII, después del incendio que en el año 1675 devastó el Real Monasterio. Se encuentra emplazado en un extenso llano, próximo al monasterio antiguo y a una cota más alta que éste. Destaca la fachada barroca de la iglesia, con profusa decoración y de bonita simetría. El gobierno de Aragón lo ha rehabilitado en los últimos años como centro turístico, y acoge el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña, un hostal de lujo, un bar-restaurante, spa, salones para conferencias, etc.

El Monasterio Viejo de San Juan de la Peña. También se conoce como Real Monasterio de San Juan de la Peña. Es un pequeño monasterio oculto entre las agrestes paredes rocosas de la cordillera de San Juan de la Peña, en un lugar que parece el último rincón del mundo. El emplazamiento es sorprendente: se encuentra bajo una enorme roca que le ofrece una protección inquietante. Su origen documentado se remonta al siglo X, con la fundación de un pequeño centro monástico bajo la advocación de San Juan Bautista. Fue en el siglo XI cuando el centro se amplió convirtiéndose en panteón de reyes de Aragón y de Navarra, y en uno de los monasterios más importantes del Reino de Aragón. De las numerosas leyendas que tiene al monasterio de San Juan de la Peña como protagonista, destaca la que afirma que aquí se custodió durante siglos el Santo Grial. Hoy en día, del conjunto sobresale el excepcional claustro románico, bajo la roca. Además del claustro, también encontramos, en diferentes estados de conservación, la iglesia pre-románica y la sala de concilios (en la planta baja), el panteón de nobles y reyes, la iglesia superior (siglo XI), la capilla gótica de San Victorián y el museo.

La iglesia de Santa María, Santa Cruz de la Serós. Es la joya arquitectónica de esta bonita población, una construcción imponente. Data de los siglos XI-XII, es de estilo románico y formaba parte de un monasterio del que aun se conservan algunos vestigios.

Con respecto a las variantes, tan solo comentar que desde el collado de San Roman hay la posibilidad de ir al pueblo de Riglos, siguiendo unos 4 km el GR 1, para hacer noche en su refugio de montaña. Más que una variante es un desvío y, en este caso, es conveniente llevar un buen mapa topográfico de la zona, teniendo en cuenta el terreno solitario y montañoso por el que nos movemos. Al día siguiente, desde Riglos, no debemos retroceder para reencontrar el camino; pero Gronze.com no dispone de la información de qué camino hay que tomar. Como siempre, lo mejor es preguntar a los responsables del refugio, que a buen seguro nos informarán con detalle y esmero.

De Montserrat a Loarre no hay desniveles significativos. A partir de Loarre el camino se adentra en los primeros contrafuertes del pre-Pirineo, por un territorio más montañoso. De todas formas, el Camino Catalán por San Juan de la Peña no presenta ninguna subida digna de temer. Sólo dos merecen, aunque son bastantes modestas, un sucinto comentario. Por lo que respecta a las bajadas, sí debemos destacar la que nos lleva a Santa Cruz de la Serós.

De Sarsamarcuello a la ermita de San Miguel. El camino sube por la vertiente meridional de la Sierra de Loarre, avanzando por caminos pedregosos al principio y, más adelante, por una buena pista de tierra. Hay un desnivel de 254 metros desde el pueblo de Sarsamarcuello (746 m) hasta el collado donde está la ermita de San Miguel (1.000 m). La posterior bajada al valle del río Gállego es larga, pero muy progresiva.

La subida al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Es una subida corta, que se hace en menos de tres cuartos de hora desde Botaya, por un bonito sendero boscoso en que la única dificultad son algunos árboles caídos sobre el camino, y que nos obligan a hacer alguna pirueta. Hay un desnivel de 245 metros desde la aldea de Botaya (965 m) hasta el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña (1.210 m).

La bajada a Santa Cruz de la Serós. Desde el collado de Cuatro Caminos (1.157 m) hasta el pueblo de Santa Cruz de la Serós (782 m) hay una bajada muy pronunciada por un camino pedregoso, en la vertiente septentrional de la cordillera de San Juan de la Peña. Debemos tener precaución.