Una etapa tan corta como hermosa por la Sabina, pero sobre todo exigente, pues la subida al monte Faito se puede calificar, sin temor a equivocarnos, como la más dura de todo el itinerario. Abandonar Castel di Tora les encantará a los forofos del selfi. Las panorámicas de naturaleza, realmente magníficas, serán la tónica a lo largo del ascenso, en gran medida desprovisto de sombra. Una vez coronado, no sin esfuerzo, el alto, bajaremos a Pozzaglia Sabina, otra villa enrocada y con una santa propia muy querida. El suave tramo final, con la sorpresa del monasterio abandonado de Santa María del Piano, nos deja en otro burgo monumental bien provisto de servicios: Orvinio.