Montpellier

Servicios:
Habitantes: 
287.351
Municipio: 
Montpellier
Departamento: 
Hérault

Alojamientos en Montpellier

 
D
Casco antiguo: tras la iglesia de St-Roch, a 130 m del Camino
Abierto: 
En principio todo el año (ver Observaciones)
 
21,5-22,5 €
Casco antiguo
Abierto: 
Todo el año, excepto del 6 diciembre al 6 de enero
 
45 €
 
54-58 €
Casco antiguo; a 200 m de la place de la Comédie
 
40 €
 
45+ €
Céntrico; a 350 m del Camino desde la Rue St-Guilhem
 
68-79 €
 
82-96 €
Céntrico; a 200 m de la place de la Comédie
 
59+ €
 
69+ €
Céntrico; junto a la place de la Comédie
 
49+ €
 
52+ €
A 450 m del Camino en la Comédie.
 
90+ €
 
130+ €
A 850 m del Corum y el Camino

Notas destacadas

Si vamos a pernoctar en el albergue Saint-Roch hemos de buscar una alternativa para dejar en algún sitio la mochila (consigna), pues su horario de apertura es increíblemente tardío, las 16,30 h.

El recorrido del Camino de Santiago ha sido señalizado en el casco antiguo por medio de placas circulares de metal dispuestas en el suelo con el lema “Camin Roumieu”.

Es una de las ciudades francesas que más han crecido en los últimos años, y que cuentan con más población joven y universitaria. Dispone de una excelente red de transporte, en la que destaca el moderno tram, y su ambiente nos recuerda al de las ciudades españolas, con multitud de bares, terrazas y gente en la calle.

El casco antiguo aún mantiene en gran medida la traza medieval, sobre todo en los barrios de St-Pierre, Ste-Anne y St-Roch, pero pocos edificios religiosos de la época a no ser la cripta románica de Nôtre-Dame-des-Tables y algún fragmento de la catedral gótica de Saint-Pierre, monasterio benedictino fundado por Urbano V que adquirió este rango en 1536, con el traslado de la sede de Maguelone; de la obra original preserva el gran porche sostenido por dos pilares, así como un fragmento del claustro, datando el resto de los s. XVII y XIX.

El peregrino de paso está invitado a perderse por los recovecos del apasionante entramado urbano, pasando de las estrechas callejuelas con sus arcos apuntados a las plazas y bulevares de los s. XVIII y XIX, entre ellas la de la Comédie, presidida por la Ópera de fines del s. XIX. Para los amantes de las artes plásticas, el Musée Fabre es una cita obligada por acoger una de las mejores pinacotecas de Francia: Veronés, Zurbarán, Rubens, Poussin, Delacroix, Courbet,…; y además una sección de artes decorativas.

Para el atardecer, después de conocer el Jardín des Plantes, que es el parque botánico más antiguo de Francia (entrada libre), más allá del Arco de Triunfo, dedicado a las victorias de Louis XIV (1691), se nos antoja imprescindible un paseo por la Place Royale du Peyrou, jardín presidido por la estatua ecuestre del rey sol y convertido en belvedere sobre ciudad y su contorno. En el neoclásico Château d’eau recibe al acueducto de Sain-Clément (1754), inspirado en el romano de Pont du Gard, junto al cual proseguirá el Camino.

En la iglesia neogótica de Saint-Roch (1868), en occitano Ròc, es venerada una reliquia del santo romero, patrón de los apestados. Nacido en Montpellier a mediados del s. XIV, peregrinó a Roma, donde contrajo la peste, regresando a su ciudad, tras haber vivido apartado en un bosque y alimentado por un perro, sin que lo reconociesen. En la Rue Pila Saint-Géli, por la que pasa el Camino, fue colocada su estatua en el lugar donde se detuvo a descansar cuando volvió a Montpellier. Tras su fallecimiento, al ser entonces identificado, se convirtió en abogado frente a la peste, el cólera y otras epidemias, recibiendo culto en gran parte de Europa.

Se cuenta que las típicas grissettes de Montpellier ya eran consumidas por los peregrinos de antaño, que las ingerían para refrescar la boca, y que los comerciantes locales las utilizaban como moneda de cambio. En efecto tienen apariencia de píldoras medicinales, ya que estos dulces nacieron en las boticas, y aún ahora se venden en cajitas de lata. Consisten en unas bolitas, del tamaño de un guisante, elaboradas con miel y regaliz, cubiertas de azúcar cristalizado.

En el momento de abandonar la ciudad nos sentiremos como príncipes que avanzan por un escenográfico recorrido: del Arco del Triunfo a la Place Royale du Peyrou, y desde el depósito receptor del Château d’eau, bajando por una escalinata y para continuar al pie del monumental acueducto de Sant-Clément. ¡Regio!

En el quartier Malbosc, a la salida de la ciudad. Si disponemos de tiempo, al otro lado de la av. Ernest Hemingway se sitúa el Domaine d’O, gran espacio ajardinado alrededor del château del s. XVIII. Más info: www.domainedo.fr.

Cultura e Historia

Dos pequeños núcleos, el Montpellieret de los obispos de Maguelone y el Montpellier de los señores de Guilhem, se unen en el s. X para constituir el burgo. Entre 1204 y mediados del s. XIV perteneció al reino de Aragón, hasta que fue vendida al rey de Francia. Su Universidad, una de las más antiguas del país, fue fundada en 1220 por el cardenal Conrad. Bastión hugonote, perdió durante las guerras de Religión la práctica totalidad de sus 39 templos medievales. Con Luis XIV vivió una fase de esplendor, que se refleja en la renovación urbanística. Su expansión definitiva tuvo lugar a finales del s. XX, en el que se realizan grandes actuaciones postmodernas como el barrio Antygone (Ricardo Bofill) o el Corum (Claude Vasconi), y centros administrativos y de ocio como Polygone y Odysseum.

Principales monumentos

Catedral de Saint-Pierre (s. XIV), Iglesia de Saint-Roch (s. XIX), Torres y restos de la muralla (s. XIV), Arco Triunfal (s. XVII), Fuente de las Tres Gracias (1773), Place Royale du Peyrou (s. XVIII), Palacio de Justicia (1853), Ópera Comédie (1888), Le Corum (1988), Barrio de Antígone (años 80 del s. XX), Museo Fabre de Bellas Artes, Barrio de Odysseum y Acuario Mare Nostrum.

Fotos de Montpellier

Place de la Comédie, Montpellier
Acueduc Saint-Clément, Montpellier
Place de la Comédie, Montpellier
Iglesia Saint-Roch, Montpellier