Oscar Santos Sanchez
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Mi Primitivo en Navidades

Quería abrir un hilo con mi experiencia en el Primitivo, sé que ya han pasado unos cuantos meses, pero prefiero narrar estas cosas cuando ya ha pasado un tiempo, reocrdando las cosas que me marcaron:

Como olvidarme de las navidades pasadas en el camino primitivo. Partí un día 20 de Diciembre desde Oviedo, ya mentalizado de que sería un camino bastante solitario. Y así fue hasta Borres... días atrás, una pena ir hasta Juan de Villapañada y estar completamente solo, que a pesar de estar el albergue abierto, tuve que llamar a Domingo por teléfono, ya que no estaba (se había tenido que ir ese día fuera). Al día siguiente, otra mala suerte de pasar por el tan conocido albergue de Bodeyana y estar cerrado, tuve que irme al pueblo siguiente, La Espina, por suerte dí con un albergue de donativo, y otra vez dormí solo. La hospitalera muy atenta... era la dueña del supermercado de abajo, así que le hice algo de compra y cogí provisiones para los días en los que no hubiera supermercados o bares abiertos.

En el albergue de Borres, coincidí con una familia Balear, y 3 chicos vascos (uno de ellos en 3 meses iba a ser padre), también coincidí con los mismos en el siguiente albergue, en La Mesa (fui por Hospitales, hizo un tiempo primaveral... me quedaba embobado viendo a los caballos correr libremente por esas montañas, si hace buen tiempo, os recomiendo esa variante). Los chicos vascos ya los perdimos, llevaban un ritmo demasiado fuerte, y con la familia balear estuve hasta el albergue de A Fonsagrada (la hija llevaba casi 11 kilos en la mochila, una barbaridad... ya le dolían los pies, y pensaban dejarlo en Lugo). 

El día de antes, en el albergue de Grandas de Salime... Noche Buena, la pasé con la familia balear y un hombre catalán, que trajo consigo un perro pastor que le llevaba siguiendo desde La Mesa (cuando ví el perro, me acordé de él, me salió a recibir cuando llegue a dicho pueblo). Fue una Noche Buena muy distinta a las de años atrás, lejos de mi familia y amigos. 
Al día siguiente (día de Navidad) me pasó una cosa extrañísima... saliendo de Grandas, cuando pisas un tramo de la nacional, me paró un coche a mi altura, era un chico de no mas de 20 años, y me preguntó si había visto una chica rubia por aquí... yo sorprendido, le respondí que no. Así que el chico aceleró el coche y se fue hacia adelante. No pasaron ni 30 segundos de dicho encuentro, cuando... yo a duras penas y con mi frontal (aún no había amanecido del todo) vi una silueta sentada en el asfalto, apoyada en una señal de tráfico, con la cabeza agachada, tapándola con sus brazos. No dudé que era la chica que estaban buscando. Me acerqué a ella (olía bastante a alcohol) y le pregunté qué hacía ahí, si necesitaba ayuda, y que la estaban buscando. Debido a que decía a todo que no, medio llorando, no se dejó ayudar. Así que no me dejó más remedio que decirle que si estaba en peligro (me temía lo peor) que tenía el pueblo a kilómetro y poco y que venían peregrinos por detrás. Me dió duelo dejarla allí, sin llegarle a ver el rostro (solo pude ver que era una chica rubia de pelo rizado semi-largo, de piel blanca y con algunas pecas. Con el frío que hacía en tirantes que iba la valiente... al minuto algo me hizo pensar que quizás debería llamar al 112 por si acaso (esos días estaba en pleno auge la noticia del asesinato de Laura Luelmo), justo iba a llamar, y apareció de nuevo el chico con su coche, que paró en una explanada junto a una fábrica que tenía justo en frente. Ésta vez bajo del coche y me dijo que si seguro que no la había visto. Llamadlo intuición, llamadlo desconfianza, o no se... pero por alguna razón de mi interior, me nació el mentirle y decirle que no había visto nada. Pero ya que tenía oportunidad decidí preguntar al chico "haciéndome un poco el tonto", ¿a ocurrido algo?, ¿habéis discutido?, él me dijo que no, que simplemente estaba muy borracha. Yo entonces le dije, "si ves que no la encuentras, quizás es mejor que llames al 112" a lo que me respondió, "no... no puedo", entonces ahí algo me hizo seguir desconfiando, por lo que le dije que no se preocupara, que aparecería, que venía mas gente por detrás. Ya hice "mal cuerpo" en toda la etapa, y la preocupación me seguiría apareciendo de vez en cuando días después, pero tenía que seguir. 
En A Fonsagrada coincidí de nuevo con la familia balear (iba a ser la ultima noche que los iba a ver), y al día siguiente en Castroverde, coincidí en el albergue (por cierto, bastante bonito) con el hombre catalán, que me contó por fin que en A Fonsagrada fueron a recoger al perro (después de 2 etapas intentando contactar con gente del pueblo donde se fugó y que nunca venían a recogerlo), y que cuando se lo llevaron que hasta lloró... en dos etapas que le siguió el perro le cogió mucho cariño. Ahí estuvimos hablando en el albergue de muchas cosas de nuestras vidas... un gran hombre, quería llegar un día antes que yo a Santiago porque quería pasar la noche vieja con su mujer en casa. Así que la etapa siguiente, en vez de parar en Lugo como yo tenía pensado, él se iba hasta San Romao.
Maravillado con la muralla de Lugo, decidí quedarme esa etapa en dicha capital, para visitar el museo, la catedral... y como no, el ambiente del centro. Mi sorpresa fe que dormí en el albergue de peregrinos solo con una persona un tanto peculiar (tenía pintas de todo menos de peregrino, terminaba su camino allí). Pensaba que coincidiría con mas gente, puesto que es un punto de partida de los últimos 100 km, pero me equivoqué.
En As Seixas estuve solo, parecía aquello una aldea que poca vida había, el único bar que hay en el pueblo estaba cerrado, por lo que tuve que tirar de mis provisiones a la hora de cocinar. Eso si, el albergue de 10. Y el pueblo también, me gustan los sitios alejados de las grandes urbanizaciones.
AL día siguiente me uní al camino Francés en Melide, ahí descubrí que a partir de que coincides con dicho camino (al final del pueblo) ya empiezas a ver a mucha mas gente. Ya a partir de ahí me conocía el camino del año pasado, que hice los últimos 100 km del Francés, así que ya había visitado prácticamente todo, y fui comparando las cosas y los cambios con respecto al año anterior. Me encontré con el chico de la bici que te pone una estampa especial en la credencial. Estuve un rato hablando con él y me contó que ahora estaba en otro sitio (el año anterior estaba entre Palas de Rei y Melide). Al decirle que era de Navarra estuvimos hablando un poco del cambio de peregrinos que te encuentras allá con respecto a Galicia. Hice noche en Arzúa, en el mismo albergue que pasé el año pasado. Una locura... cuando llegué yo aún había poca gente, pero a lo largo de la tarde se iba llenando de gente que gritaba, se alteraba, hacía ruido, hablaba en otros idiomas, risas y demás que bueno... ese es el camino, pero ahí pude ver el contraste de la soledad y la intimidad con los pocos peregrinos que te encuentras en el Primitivo con respecto al camino Francés.
Al día siguiente no me iba a volver a pasar eso, así que en vez de terminar en O Pedrouzo (paré a comer allí en el restaurante que hay justo al lado del albergue) me animé a irme hasta el de Monte Do Gozo (a pesar de que son unos cuantos km, lo llevé bastante bien), y no me arrepentí para nada. Ver el atardecer desde lo alto del monte, con vistas hacia Santiago... creo que es uno de los momentos mas emocionantes del camino Francés. Aunque había gente en dicho albergue, no era el agobio ni la cantidad de gente que me encontré en Arzua, y el comportamientos de dichas personas en mi opinión mucho mejores. Pero bueno, no estamos para quejarnos! Yo después de tanto cansancio, ya podrían estar con al música a tope, que yo caía redondo, jaja.
Al día siguiente, un paseo hasta Santiago... legué tan pronto a la Plaza de Obradoiro (sobre las 10 de la mañana) que no estaba aún ni el gaitero, jaja. Llegué a un albergue cercano a la catedral, y sorpresa la mía que volví a ver al hombre catalán, justo se iba hoy para coger un avión y pasar la noche vieja con su mujer, lo había conseguido! Le di un fuerte abrazo para despedirlo, y me dijo que quien sabía, que igual nos volveríamos a ver alguna vez más en la vida, o en otro camino, a lo que le respondí que ojalá.
Otro camino mas completado, ésta vez de forma especial, era 31 de Diciembre... así que hicimos una cena de noche vieja especial en el albergue con peregrinos de distintos puntos del mapa y del mundo (coincidí con dos hospitaleros de distintos albergues, uno del albergue de Molinaseca, y otro de Finisterre, que cerraban en ésta época del año y se fueron al camino), antes de eso, una chica irlandesa nos tocaba canciones con su guitarra... cuando cantó la de Aleluyah, se me cayó alguna que otra lágrima, digno de película. Nos comimos las uvas en la Plaza de Obradoiro rodeados de un montón de peregrinos, se sentía que esa noche habría mucho ambiente, pero... yo tenía que madrugar, así que me fui a dormir en cuanto se acabaron las campanadas.
Al día siguiente cogía el tren a las 8:30 de la mañana, en el tramo del albergue a la estación, pasé de nuevo por la catedral y me despedí de ella. Pasé por algunas zonas de marcha y aún se veía a la juventud de fiesta. Me esperaban 10 horas de tren hasta mi cuidad en Navarra, 10 horas que me hizo replantearme muchas cosas y pensando en cuando haré el siguiente... posiblemente este verano, desde la puerta de mi casa (camino del Ebro) hasta el fin del mundo (Finisterre). Ultreia!

João Batista Campos
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Hola Oscar

Saludos desde Brasil.

Hice el Primitivo en octubre de 2017.

Caminé con usted leyendo su escrita. Muchas recordación buena me llegó: la simpática dueña del Albergue de La Espina, el Albergue nota 10 de As Seixas, Lá emocion del Monte do Gozo....su descripción me emocionó.

Gracias por compartir con nosotros su experiencia.

Saludos.

Buen otros Camino!!!

João Batista

ferjo
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Enhorabuena por tu Camino, veo que lo disfrutaste, en el fondo, de eso se trata, verdad?

Oscar Santos Sanchez
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Muchas gracias, si... la verdad es que el Primitivo me encantó. Exceptuando los tramos cercanos a Tineo, que estan prácticamente los 365 días del año con barro, (lo que dificulta algunas veces el poder pasar) lo demás, un camino de 10... pude disfrutar de un camino solitario y familiar (pocos peregrinos, pero muy cercanos) sin los agobios del Francés en verano. Además de que el tiempo me acompañó casi todos los días.
Éste verano precisamente me querría aventurar a salir desde la puerta de mi casa que pasa el camino (camino del Ebro) hasta Santiago o Finisterre... me da un poco de reparo el agobio de gente que va a haber a partir de Logroño que se uno con el Francés (las vacaciones en mi trabajo son para todos igual, así que las tengo en las peores fechas), pero ya estoy planteandome alternativas para terminar etapas en donde no sean las comunes a todo el mundo. Ya os iré informando. Gracias por leer mi escrito!