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Mapa Camino Vasco del interior
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Croquis
Distancias Camino Vasco del interior
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Introducción
El Camino Vasco del interior, también denominado Camino del túnel de San Adrián, ya fue un importante eje de comunicación en tiempos del dominio romano. Los ingenieros romanos aprovecharon ancestrales veredas de pastores para construir un camino continuo y de carácter permanente, una calzada romana de la que aún hoy quedan algunos vestigios. En la edad media, algunos devotos procedentes del suroeste de Francia y del País Vasco utilizaron esta calzada en su camino hacia la tumba del apóstol, como demuestran las referencias jacobeas y los templos con advocación a Santiago que se encuentran en los pueblos de paso. Aunque, seguramente, es uno de los caminos de peregrinación más antiguos, no tuvo el éxito que sí tuvieron otros caminos de peregrinación medievales, como los que cruzaban la frontera por Roncesvalles y Somport.
Desde el año 2005, y enérgicamente promocionado por los departamentos de cultura y de turismo del Gobierno Vasco, el Camino Vasco del interior se está revitalizando como camino de peregrinación moderno, y también, claro está, como camino de senderismo con el que disfrutar de la cultura, la gastronomía y el paisaje. En general, está bien señalizado (sobre esto hay algunos comentarios en la descripción del recorrido). Todavía son pocos los peregrinos y senderistas que emprenden este camino, pero sin lugar a dudas en los próximos años se incrementará con fuerza su número.
La sierra de Aizkorri, límite provincial entre Guipúzcoa y Álava y que el camino cruza de la vertiente norte a la sur por el túnel de San Adrián, separa dos mundos sorprendentemente diferentes. El cambio es impresionante: de vegetación, de clima, de paisaje, de arquitectura, de usos del suelo, de recursos, de formas de vida...
Un último aspecto que merece la pena comentar es el presupuesto. Hacer a pie el Camino Vasco del interior resulta bastante caro, al menos comparativamente con los otros caminos. Eso es debido, por un lado, a la escasez de albergues específicos para peregrinos (a junio de 2007), y, por otro lado, al precio elevado de los alojamientos y de las consumiciones en los bares y restaurantes, principalmente en la provincia de Guipúzcoa.
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Comunidades autónomas y provincias
El Camino Vasco del interior, de Irún a Santo Domingo de la Calzada, pasa por dos comunidades autónomas y tres provincias: País Vasco (Guipúzcoa, Álava) y La Rioja. En Álava el camino pasa por el Condado de Treviño, que pertenece a la provincia castellana de Burgos. El ramal que se dirige a la ciudad de Burgos no entra en La Rioja, y del País Vasco pasa a Castilla y León (Burgos).
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Poblaciones
El camino de Irún a Santo Domingo de la Calzada (sin considerar el ramal de Burgos), que tiene 201 kilómetros, pasa por 34 poblaciones con servicios. Así pues, resulta una media de una población con servicios cada 5,9 km. Un dato, sin duda, muy bueno, que nos indica que en este camino no deberíamos tener demasiados problemas en el tema de las provisiones. Como siempre, los datos se deben matizar: efectivamente, en la provincia de Guipúzcoa el camino cruza muchas poblaciones grandes; sin embargo, en la provincia de Álava, las poblaciones son más pequeñas y distantes. La distancia más larga sin posibilidad de abastecernos es de Armentia a La Puebla de Arganzón (19,3 km). Y, finalmente, mencionar que la ciudad más grande del camino es Vitoria, la capital de Álava, en la que viven aproximadamente un cuarto de millón de personas.
Acto seguido adjuntamos un documento con el listado de las poblaciones; las distancias relativas, las distancias acumuladas, los servicios disponibles y las variantes más importantes.
Documento de las localidades del Camino Vasco del interior (distancias y servicios)
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Albergues
La situación actual, a junio de 2007, es que se empiezan a poner en marcha los primeros proyectos de albergues específicos para peregrinos en este camino. Los hechos más significativos, sin tener en cuenta los albergues de Santo Domingo de la Calzada y Burgos, hoy en día son: el albergue municipal de Irún, gestionado por la asociación de Guipúzcoa; el albergue municipal de Alegría (de Álava), a punto de inaugurarse, situado en la calle Mayor y que aprovecha el antiguo local del centro de salud, y el albergue de Haro, en funcionamiento desde abril de 2007, de propiedad municipal pero también gestionado por la asociación de amigos del camino de esta ciudad. También hay en proyecto un albergue de peregrinos en la ciudad de Vitoria, y, sin lugar a dudas, en los próximos años esta pequeña red de albergues se incrementará.
Algunas poblaciones disponen de albergue de juventud. En principio, la mayor parte de estos albergues aceptan peregrinos con credencial, pero debe reservarse con antelación y es probable que no haya plaza, dado que habitualmente se alojan grupos numerosos.
Y para finalizar la sección de albergues, una sugerencia de esta web: alojarse en el refugio de San Adrián. Es un típico refugio de montaña situado en plena sierra de Aizkorri (la de más altitud del País Vasco), a un kilómetro del túnel de San Adrián. El entorno es excepcional, en medio de la naturaleza y lejos de coches y ruidos. Es un refugio muy acogedor y aceptan con gusto a los peregrinos. Antes de subir debemos llamar para asegurarnos de que hay plazas.
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Ir en transporte público ...
... a Irún. Varias lineas de larga distancia de RENFE unen buena parte de las capitales de provincia con Irún. Para horarios y más información ved renfe.es.
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Recorrido
De Irún a Astigarraga. Iniciamos el camino en el Puente de Santiago que, sobre el río Bidasoa, une Hendaia e Irún. El recorrido urbano pasa por delante de la iglesia de Nuestra Señora del Juncal, por la plaza del ayuntamiento y la calle Mayor. Finalmente, en la avenida Elizatxo, y pocos metros antes de llegar al albergue de peregrinos, giramos a mano izquierda para seguir una calle en subida y alejarnos de la ciudad. Avanzamos por todo tipo de caminos rurales con breves, pero frecuentes, subidas y bajadas. El camino es de lo más placentero, con bosques frondosos, arroyos y también pasamos por delante de algunos caseríos. Así llegamos al pequeño pueblo de Gurutze, en el que encontramos un bar. A poco más de media hora de Gurutze, y superando algunos repechos, llegamos en fuerte bajada a Oiartzun, pueblo más grande y con más servicios que el anterior. De aquí pasamos a la aldea de Iturriotz cruzando el río Oiartzun, e iniciamos una primera subida a un collado, una posterior bajada para salvar un arroyo y otra vez para arriba. Los caminos son agradables de andar, a pesar de los desniveles. Pasamos por algunos caseríos dedicados a la ganadería. Más adelante seguimos largas pistas forestales a través de un pinar, hasta salir a una carretera donde hay varias casas, entre ellas una taberna y un restaurante. Seguimos de frente unos metros por una pista asfaltada y de inmediato tomamos a la derecha un camino muy deteriorado (precaución en caso de lluvia), primero en fuerte bajada y después subida. Salimos a la carretera de Astigarraga, lugar en el cual ya tomamos el camino que sube a la ermita de Santiagomendi. Desde la ermita bajamos al parking y seguimos una pequeña carretera hasta un repetidor, lugar en el que iniciamos la bajada por una pista de cemento y, más adelante, por un sendero. Finalmente, entramos en Astigarraga, localidad famosa por sus sidrerías, siguiendo la carretera.
De Astigarraga a Zegama. Este tramo está intensamente industrializado y poblado, y casi no presenta desniveles. A la salida de Astigarraga cruzamos el río Urumea y la vía del tren, y por una calle de un polígono industrial llegamos en poco más de media hora a Hernani, ciudad con todos los servicios. En Hernani pasamos bajo el arco del ayuntamiento, poco después volvemos a cruzar la vía del tren, pasamos por debajo de la variante de circunvalación y, caminando en paralelo a la vía del tren, que nos queda a la derecha, llegamos a Urnieta. Seguimos el mismo camino todo recto, a través de un polígono industrial. Más adelante tomamos un camino de peatones que supera un pequeño collado y que sale a otro polígono industrial. Seguimos andando en paralelo a la vía del tren hasta Andoain. Bajamos a la plaza donde se encuentra la iglesia y el ayuntamiento, tomamos una calle a la izquierda en bajada y, a la salida de la población, cruzamos el río Oria y la carretera nacional. Seguimos un pequeño tramo de una carretera secundaria para, poco después, tomar un camino rural en dirección a Aduna, población en la cual no entramos. Más adelante llegamos a Villabona cruzando el río Oria, cruzamos toda la población de un extremo a otro (volvemos a cruzar el río Oria), y tomamos un camino asfaltado en paralelo a la vía del tren. No dejamos este camino hasta Anoeta. Cruzamos esta localidad, más pequeña que las anteriores, y volvemos a caminar en paralelo a la vía del tren, a la nacional y a una hilera de fábricas. Llegamos a la preciosa ciudad de Tolosa siguiendo una carretera secundaria al lado del río Oria. Atravesamos el casco histórico y, manteniendo a nuestra izquierda el río Oria y sin cruzarlo, tomamos un agradable bidegorri (camino para peatones y ciclistas) que nos conducirá sin ningún problema, en paralelo al río y a la nacional, al pueblo de Alegia. De Alegia a Ikaztegieta caminamos junto a una carretera provincial. Siguiendo la misma carretera pasamos por los pueblos de Legorreta y Itsasondo antes de llegar a la ciudad de Ordizia. Cruzamos Ordizia y entramos en la ciudad de Beasain casi sin darnos cuenta, pues la traza urbana es continua. Estas ciudades grandes y alargadas se hacen interminables para el caminante. En Beasain, a la altura del conjunto monumental de Igartza, está el desvío que, por la izquierda, sube a la población de Olaberria (es de suponer que existe el desvío, aunque el autor de este escrito no lo encontró). En todo caso, más adelante se puede subir a Olaberria por carretera secundaria. Olaberria se un pueblo pequeño (hay una taberna y un hostal) emplazado en la parte alta de una colina: un excelente mirador del Txindoki (la montaña más emblemática de Guipúzcoa), de la imponente sierra de Aizkorri, etc. Salimos de Olaberria bajando un pequeño tramo de la carretera a Beasain, pero de inmediato la abandonamos por la izquierda para seguir por caminos ganaderos y forestales. Caminos en plena naturaleza, muy agradables de andar. Pasamos por algunos caseríos, y la única dificultad que encontramos es un pequeño tramo de sendero que baja para superar un arroyo. Finalmente, llegamos en fuerte bajada al pueblo de Idiazabal (podemos bajar sin dejar el camino asfaltado), famoso por su queso de oveja. Salimos de Idiazabal por un camino que pasa por debajo de la nacional y sube un pequeño cerro para, acto seguido, bajar y entrar en el pueblo de Segura aprovechando un bidegorri. Salimos de esta pequeña población fortificada por el Portal de Zerain, bajamos para cruzar el río Oria y la carretera, y, siguiendo el trazado de una antigua calzada, subimos al bonito pueblo de Zerain en menos de veinte minutos. Salimos de Zerain pasando por delante del Palacio Jauregi y poco después tomamos un sendero. Pasamos por varios caseríos antes de tomar el camino de bajada a Zegama, localidad a la cual entramos por carretera.
De Zegama a Zalduondo. En Zegama cruzamos por última vez el río Oria, el más importante de la provincia de Guipúzcoa y que nace cerca de esta localidad, en la vertiente norte de la sierra de Aizkorri. Salimos de Zegama siguiendo la carretera provincial unos veinte minutos hasta tomar, a mano derecha, una pista cementada en subida. Vamos ganando altitud, pasamos varios cruces bien señalizados, veremos que el camino describe algunos zig zag, y llegamos, primero, a la ermita de Nuestra Señora de la Nieves y, más adelante, al caserío Buenavista. Aquí la pendiente de la subida se hace más pronunciada. Seguimos por caminos rurales y cruzamos algunas cercas. Más adelante tomamos un sendero y avanzamos por un precioso y espeso bosque, hasta volver a salir a un camino de hierba y piedras. Después tomamos una pista forestal, pasamos por un refugio y, cruzando un precioso hayedo, llegamos a la ermita de Sancti Spiritus. Al lado, a 250 metros, está el refugio de San Adrián. En menos de veinte minutos, siguiendo un camino de hierba y piedras, llegamos al túnel de San Adrián y lo cruzamos. Al otro lado, el camino continúa por una preciosa calzada medieval (anteriormente romana), extraordinariamente bien conservada. Seguimos ganando, muy lentamente, altitud, hasta el collado de Portugaina, encrucijada de caminos, punto más elevado de nuestro camino (1100 metros de altitud) y límite provincial de Guipúzcoa y Álava. A partir del collado de Portugaina el camino ya sigue de bajada. Continuamos un pequeño tramo más de calzada y después una pista forestal algo deteriorada, y muy embarrada en caso de lluvia, a través de un impresionante hayedo. Finalmente, la pista forestal desemboca en una pista asfaltada. La vamos siguiendo en bajada durante más de una hora hasta llegar al agradable pueblo de Zalduondo (dispone de bar, el miércoles cerrado).
De Zalduondo a Vitoria. De Zalduondo a Ordoñana, pueblo sin servicios, seguimos una carretera con poco tráfico. Medio kilómetro antes de Ordoñana vemos a la derecha, a pocos metros de la carretera, la ermita de San Millán. El camino de Ordoñana a Salvatierra lo recorremos en poco más de media hora, también por carretera. Cruzamos Salvatierra, pueblo grande con todo los servicios, y salimos por la larga avenida de un polígono industrial. Más adelante cruzamos la autovía por debajo y tomamos un tranquilo camino agrícola hasta la pequeñísima aldea de Gazeo, que no ofrece ningún servicio al caminante. Continuamos por un placentero camino hasta Ezkerekotxa, que tampoco ofrece servicios. A la salida de Ezkerekotxa afrontamos una corta subida hasta un collado y continuamos por una larga y agradable pista que avanza en paralelo a la vía del tren, que nos queda a la izquierda. Más adelante tenemos la posibilidad de desviarnos al pueblo de Alegría, que está a 1,5 km del camino pero que merece la pena visitar. Ofrece todos los servicios y un flamante albergue de peregrinos a punto de inaugurar (junio de 2007). Si nos dirigimos a la población de Alegría, que vemos a la izquierda según nuestro avance, lo debemos hacer siguiendo la carretera, y después, desde ahí, podemos ir directamente también por carretera hasta Elburgo para reencontrar el camino. Y aquellos que no pasen por Alegría deberán seguir el camino todo recto y pasarán por las preciosas ermitas de Nuestra Señora de Aiala (siglo XIII) y de San Juan de Arrarain (siglo XII), esta última muy cerca del pueblo de Elburgo. Salimos de Elburgo por un camino agrícola y pronto se nos presenta la posibilidad de realizar un corto desvío a la derecha, de un kilómetro, para visitar el monasterio de Nuestra Señora de Estíbaliz. El camino señalizado pasa por los pequeños pueblos sin servicios de Villafranca, Argandoña y Ascarza, lugar este último en el que ya vemos la ciudad de Vitoria. De Ascarza a Vitoria el camino oficial, que pasa por el bonito pueblo de Arcaya, queda bruscamente cortado a la entrada de la capital alavesa por la construcción de un barrio enorme. La última información disponible (junio de 2007) es que los responsables de la señalización buscan una solución a este inconveniente.
De Vitoria a Briñas. La salida de Vitoria no está señalizada pero no tiene pérdida, dado que seguimos largas y nobles avenidas hasta la aldea de Armentia (unida físicamente a la capital), pasando junto al campo de fútbol de Mendizorrotza. En Armentia pasamos por delante de la basílica de San Prundencio y, una vez más, volvemos a sufrir el mismo problema que en la entrada de Vitoria: el camino queda cortado por las obras de construcción de viviendas (junio de 2007). Así pues, seguimos por el arcén un pequeño tramo de la transitada nacional hasta reencontrar, pronto, la señalización y tomar carreteras secundarias mucho más agradables y tranquilas hasta Gometxa, pueblo sin servicios. Salimos de Gometxa siguiendo una pista forestal, en ascenso suave, que se aleja de la nacional. Pasamos cerca de la pequeña aldea de Zumelzu, que dejamos 700 metros a la izquierda, y seguimos de frente hasta Subijana de Álava, pequeña población sin servicios (en la nacional, siguiendo 1,5 km la carretera que baja, hay un hotel con bar y restaurante). A partir de Subijana empezamos la ascensión al Portillo de San Miguel (740 metros de altitud), con fuerte pendiente los primeros tramos pero suavizándose progresivamente. Después seguimos un típico camino de montaña con el firme irregular, que avanza planeando hasta llegar al collado, límite entre la provincia de Álava y el Condado de Treviño (Burgos). Las vistas son excepcionales y se hace evidente que el Condado de Treviño, circundado completamente por territorio alavés, tiene tierras muy fértiles. La bajada es pronunciada y dura (parecida a la bajada del Alto del Perdón, en el Camino Francés), por una pista de piedra suelta. Abajo, la pequeña aldea de Villanueva de la Oca, la primera del Condado de Treviño, no nos ofrece servicios. Salimos de Villanueva de la Oca siguiendo una carretera secundaria sin tráfico hasta La Puebla de Arganzón, población a la que entramos salvando por debajo la autovía. Cruzamos de un extremo a otro La Puebla de Arganzón y salimos por la antigua nacional (la más antigua, que de hecho es una calle del pueblo), que avanza en paralelo a la vía del tren, a la nacional y a la nueva autovía. Unas obras hacen un tanto confuso el camino a seguir, pero, siguiendo recto, y en menos de una hora, veremos a la izquierda Burgueta, y, por lo tanto, cruzamos por debajo la autovía y subimos a esta población. A partir de Burgueta, pueblo sin servicios, seguimos un camino en suave ascenso hasta un collado, en el que abandonamos el Condado de Treviño y de nuevo volvemos a la provincia de Álava. Bajamos a Estavillo, otra población sin servicios. Seguimos bajando, dejamos a la derecha el ramal del camino (bien señalizado) que se dirige a Burgos por Miranda de Ebro y seguimos todo recto por una pista agrícola hasta llegar a la altura de un peaje de la autopista. Aquí el camino 'rebota' y vuelve a alejarse de la autopista. Subimos sin dificultades al Alto de Lezama y después seguimos largas pistas agrícolas de tierra, con algunas subidas y bajadas, hasta la magnífica llegada al pueblo de Berantevilla. Merece la pena entrar en Berantevilla (el camino nos deja a 250 metros del centro del pueblo) porque, aparte de motivos culturales, delante de la iglesia hay un bar sencillo y acogedor. Después retrocedemos para seguir el camino, que avanza en subida, a tramos pronunciada, hasta el collado de San Cristóbal. Detrás vemos el área urbana de Miranda de Ebro, con la enorme chimenea de una fábrica papelera. Y bajando a Zambrana vemos la hilera de árboles, detrás de la nacional y de la autopista, que jalonan el Ebro. En Zambrana hay bar, al lado de la nacional. El camino sigue por pistas agrícolas y más adelante sale a la nacional. Caminamos por el arcén de la nacional hasta que, pasada una fábrica abandonada, tomamos a la izquierda un camino que nos conduce a la sorprendente población de Salinillas de Buradón (hay un bar). Ya empezamos a ver viñas. De Salinillas salimos por la parte alta e iniciamos, a través de una pista forestal, una larga ascensión al Portillo de la Lobera, un collado marcado y, desde el cual, aparte del horrible camino de bajada, vemos al fondo la ciudad de Haro. La primera parte de la bajada a Briñas es el tramo más duro de todo el camino. Una pista muy deteriorada, no apta para bicicletas, de pendiente pronunciada y con abundante piedra suelta, nos obliga a avanzar con mucha precaución. Conforme perdemos altitud el camino se suaviza y mejora, y finalmente entramos a Briñas por pistas agrícolas entre viñedos.
De Briñas a Santo Domingo de la Calzada. Salimos de Briñas pasando delante de la iglesia parroquial y poco después tomamos un agradable paseo asfaltado junto al río Ebro, que nos queda a la izquierda. Dos kilómetros antes de Haro cruzamos el Ebro por un bonito puente, de estilo gótico pero muy reformado, y entramos en la ciudad por una zona con buenas y conocidas bodegas de vino. Cruzamos el casco antiguo y salimos de Haro por la avenida San Millán de la Cogolla, que más adelante se convierte en una carretera provincial. Cruzamos por un puente la autopista AP-68, poco después dejamos la carretera y seguimos por pistas agrícolas hasta Zarratón, localidad que tiene un bar. Salimos de Zarratón pasando por la ermita de San Andrés, continuamos por pistas de tierra rectas y llanas, dejamos a la izquierda, a menos de un kilómetro, el pueblo de San Torcuato y seguimos hasta Bañares, pueblo con servicios. Cruzamos Bañares por su calle principal y, siguiendo el llamado Camino de San Lázaro, nos plantamos en poco más de una hora delante de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, lugar en el que ya nos unimos a la multitud de peregrinos del Camino Francés.
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Desniveles
La sierra de Aizkorri. Alguien dijo que todo Camino de Santiago merecedor de este nombre debería tener una subida mítica. Sin duda, el Camino Vasco del interior la tiene y, además, es magnífica: la subida al túnel de San Adrián, que se nos presenta más o menos en la mitad del recorrido y que nos permitirá superar la sierra de Aizkorri. En poco más de siete kilómetros, del pueblo de Zegama al túnel, el camino gana 700 metros de altitud. Esta subida se puede realizar en menos de tres horas, a un paso tranquilo y cómodo, y sólo en algunos tramos cortos la pendiente se torna pronunciada. Pasado el túnel, el camino sigue ganando suavemente altitud (unos 100 metros más) hasta el collado de Portugaina (1100 metros de altitud), límite provincial de Guipúzcoa y Álava. La bajada hasta Zalduondo, emplazado a 610 metros de altitud, es suave y sin pendientes fuertes. Para más información de este tramo ved el apartado de la descripción del recorrido.
En Guipúzcoa. El camino entre Irún y Astigarraga, siempre entre los 0 y los 300 metros de altitud, es un constante subir y bajar, con la subida a la ermita de Santiagomendi como colofón. El camino entre Astigarraga y Zegama, que sigue en su mayor parte el valle del río Oria, no presenta desniveles importantes. Sin embargo, la variante de Saiatz sí presenta subidas y bajadas a tener muy en cuenta, dos de ellas con desniveles próximos a los 500 metros.
En Álava y La Rioja. Es un territorio mucho más llano que el anterior, más de cerros y colinas que de montañas. Debemos salvar algunos collados sin demasiada historia, de 100-150 metros de desnivel, en los que el auténtico enemigo puede ser el calor en según qué época del año. Pero hay uno que es distinto: el Portillo de la Lobera, entre Salinillas de Buradón y Briñas. La subida, de 200 metros de desnivel, se gana poco a poco por una pista de tierra. Pero el problema está en la bajada, pues sigue una pista de pendiente muy pronunciada y, lo que todavía es peor, de piedra suelta y muy deteriorada, que puede poner en dificultades a algún caminante. Sin ningún tipo de duda no es apta para bicicletas (incluso es peligrosa). En La Rioja, de Briñas a Santo Domingo de la Calzada, el camino es absolutamente llano.
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Variantes
La variante de Saiatz. A la salida de Hernani se nos presentan, bien señalizadas, dos opciones: la primera, considerada la principal y la más utilizada hoy en día, sigue el valle del río Oria, y la segunda, denominada "camino de Saiatz", avanza por collados de montaña. De hecho, el camino de Saiatz fue el que siguieron los primeros peregrinos hasta que en el siglo XIII se fundaron las aldeas fortificadas de Tolosa, Ordizia y Segura, en el valle del Oria. Los dos caminos confluyen en Zerain, a unos 50 kilómetros de Hernani, es decir, al cabo de dos días para los caminantes que avanzan a un ritmo normal. La diferencia kilométrica no es significativa, dado que el camino de Saiatz es más largo por sólo cuatro kilómetros. Por un lado, el camino de Saiatz, que avanza por los collados de las montañas del centro de Guipúzcoa (altitud máxima de 800 metros), es más bonito paisajísticamente, es más solitario y está más en contacto con la naturaleza y, como suele ocurrir en estos casos, también es mucho más exigente en lo que se refiere a los desniveles y a la falta de poblaciones con servicios. Por otro lado, el camino que transcurre por el valle del Oria es bien distinto, dado que este valle se encuentra densamente poblado e intensamente industrializado, no presenta desniveles importantes y tiene muchas poblaciones con servicios, algunas de ellas muy interesantes desde el punto de vista cultural. El valle del río Oria también es bonito, pero es innegable que la cantidad de industrias que hay le hace perder algo de atractivo. En definitiva, que cada uno elija libremente el camino que más le convenza o convenga...
La confluencia con el Camino Francés. El Camino Vasco del interior tiene dos ramales que entroncan con el Camino a Francés: el primero en Santo Domingo de la Calzada y el segundo unos kilómetros antes de Burgos. Poco después del pueblo de Estavillo, en el cruce donde está el desvío a Armiñon y Miranda de Ebro para seguir hacia Burgos, un panel informativo detalla de forma clara los pueblos por los cuales pasa cada uno de estos dos caminos. De Estavillo a Santo Domingo de la Calzada, que de hecho es el camino más utilizado por los peregrinos, hay 41 kilómetros y la ciudad más importante por la cual se pasa es Haro. De Estavillo a Burgos hay aproximadamente 90 kilómetros, y la población más importante por la cual se pasa es Miranda de Ebro.
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Cultura
Seguidamente presentamos una lista, que en ningún caso pretende ser exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en este camino. Hemos elegido catorce. Las ciudades de Santo Domingo de la Calzada y Burgos no se incluyen, dado que ya se tratan en la página del Camino Francés. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:
La iglesia de Nuestra Señora del Juncal (Irún). De construcción sólida y austera, la iglesia de Nuestra Señora del Juncal (siglo XVI), de estilo gótico vasco y con portada barroca (siglo XVII), es la edificación más emblemática de Irún. Acoge a la Virgen 'negra' del Juncal, imagen románica del siglo XII considerada la más antigua de Guipúzcoa.
La ermita de Santiagomendi. La ermita de Santiagomendi, de gran tradición jacobea, se encuentra emplazada en la cima de la colina homónima, a unos tres kilómetros antes de Astigarraga. El edificio actual es moderno, de mediados del siglo pasado. La ermita primitiva se cree que fue levantada en el mismo lugar donde se encontró una talla de alabastro de un Santiago peregrino, que actualmente está en el museo diocesano de San Sebastián.
La iglesia de San Juan Bautista (Hernani). La población de Hernani acoge un rico patrimonio arquitectónico, del cual destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglos XVI-XVIII). El elemento más valioso de este templo es la portada barroca (siglo XVIII).
La ciudad de Tolosa. Fundada el siglo XIII, Tolosa se convirtió muy pronto en una aldea amurallada e importante plaza militar. Entre los años 1844 y 1854 fue la capital guipuzcoana. Hoy en día presenta uno de los mayores y mejor conservados núcleos medievales de Guipúzcoa, con callejuelas estrechas y edificios llenos de historia. Las construcciones más destacadas son: el Palacio de Idiakez (siglo XVII), de estilo barroco; el antiguo Ayuntamiento (siglo XVII); el Palacio de Aranburu (siglo XVII), de estilo barroco; el Palacio de Atodo (siglo XVI), de estilo renacentista; la iglesia de Santa María (siglos XVI-XVII), de estilo gótico con torre barroca, y la iglesia barroca de Santa Clara (siglos XVII-XVIII).
La iglesia de San Miguel Arcángel (Idiazabal). En este pueblo, famoso por su queso de oveja, destaca la iglesia de San Miguel Arcángel (siglos XVII-XVIII), que conserva, de la construcción anterior, la magnífica portada románica de transición al gótico (siglo XIII). En el interior guarda una valiosa pila bautismal pre-románica.
El pueblo de Segura. La población de Segura fue fundada en el siglo XIII por Alfonso X El Sabio con finalidades defensivas. Hoy en día todavía quedan vestigios de las murallas y torreones que protegían la aldea. Fue la población más importante de la comarca durante la edad media. El casco antiguo presenta un notable conjunto histórico-artístico con grandes casas solariegas, muy bien conservadas, de los siglos XVII y XVIII: el Palacio Lardizabal, de estilo barroco y actual sede del Ayuntamiento; el Palacio Jauregui, una excelente construcción de estilo barroco; el Palacio Arrue; la Casa Ardixarra, la Casa Gebara, etc. Por otra parte, también merece ser destacada la monumental iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), una robusta construcción de estilo gótico vasco. En el interior guarda un magnífico retablo barroco (siglo XVIII).
El túnel de San Adrián y la calzada medieval. Este túnel-cueva de poco más de cincuenta metros, pasadizo natural que cruza la sierra de Aizkorri, es el icono del Camino Vasco del interior. Se encuentra a más de mil metros de altitud y ya era utilizado en los siglos XI y XII por todo tipo de viajeros: peregrinos, mercaderes, ejércitos, reyes..., y anteriormente por las legiones romanas, como demuestra la calzada medieval, que tiene su origen en una calzada romana (Vía Aquitania), magníficamente conservada y que seguimos pasado el túnel. En la edad media el túnel fue un paso mítico y también temido, pues algunos se referían a él como la tenebrosa boca del infierno. En el interior hay una ermita decadente, dedicada a San Adrián, de finales del siglo XIX.
El pueblo de Zalduondo. En esta pequeña aldea, emplazada en una encrucijada de caminos y jalonada por cruces de término en todas sus entradas, se conservan bonitas casas solariegas como el Palacio de los Lazarraga (siglo XVI), que actualmente acoge el museo etnográfico, la Casa de los Andoin-Luziriaga (siglo XVII) y la Casa de los Larrea (siglo XV). También merece una visita la iglesia de San Saturnino de Toulouse (siglos XVI-XVIII).
El pueblo de Salvatierra. Aldea medieval amurallada, fundada en el siglo XIII por Alfonso X El Sabio. Presenta una estructura urbana alargada respecto a la calle Mayor, donde se encuentran las principales edificaciones del rico patrimonio de la población. En los dos extremos de esta calle están las dos iglesias fortificadas: en el norte, la iglesia de Santa María (siglos XV-XVI), en la que destaca la portada oeste y el coro de estilo plateresco, y, en el sur, la iglesia de San Juan, con un excelente retablo mayor de estilo barroco (siglo XVII). Otras edificaciones de gran belleza son las casas solariegas. Las más reconocidas son la Casa de los Begoña, la Casa de los Bustamante y la Casa de los Azkarraga, construidas todas ellas entre los siglos XVI y XVII.
Las pinturas góticas de la iglesia de San Martín de Tours (Gaceo). Las pinturas góticas que se conservan en el interior de la iglesia de Gaceo, que datan del siglo XIV, están consideradas como las más valiosas del norte peninsular. Por desgracia será difícil verlas porque en este pequeñísimo pueblo la iglesia suele permanecer cerrada.
El monasterio de Nuestra Señora de Estíbaliz. Se encuentra emplazado sobre una colina, entre las poblaciones de Elburgo y Villafranca, a unos diez kilómetros de Vitoria. Fue fundado en el siglo XI y es una magnífica construcción románica con elementos góticos posteriores. Destaca la portada principal, con una profusa decoración escultórica. Se venera la imagen de Nuestra Señora de Estíbaliz, patrona de Álava.
La ciudad de Vitoria. La capital alavesa, Vitoria, se presenta a sus visitantes como una ciudad espaciosa, amable, cívica, con amplias zonas verdes y agradable de visitar. Su monumento más relevante es la catedral de Santa María (siglos XIV-XVII), soberbia construcción de base gótica emplazada sobre una pequeña colina dentro del casco antiguo, en el mismo lugar en el que se asentaba la primitiva población de Gasteiz, origen de la actual ciudad. Destacan las tres bellas portadas y la elegante torre. En los últimos años se están llevando a cabo importantes obras de restauración, debido a problemas de debilitamiento de la estructura. El conjunto del casco antiguo de Vitoria, de traza gótica, se encuentra muy bien conservado. Entre los numerosos monumentos de interés que presenta la capital alavesa destacamos los siguientes: la bonita plaza de la Virgen Blanca, centro neurálgico de la ciudad y puerta de entrada al casco antiguo; la plaza España (siglo XVIII), neoclásica; la catedral neogótica de Santa María Inmaculada (siglo XX); la Casa de Cordón (siglo XV), de estilo gótico, y el palacio de Ajuria-Enea (año 1920), magnífico ejemplo de la arquitectura vasca de la época y residencia oficial del Lehendakari (el presidente del Gobierno Vasco). En Vitoria se da un hecho curioso y casi único: uno de los edificios del actual Hospital de Santiago, en la plaza de la Virgen Blanca, había sido en el siglo XV o XVI un hospital de peregrinos. O sea, quinientos años más tarde sigue funcionando como centro asistencial.
La basílica de San Prudencio (Armentia). Nada más salir de la ciudad de Vitoria nos sale al paso una de las mejores construcciones románicas de la provincia de Álava: la espléndida basílica de San Prudencio (siglo XII). El emplazamiento solitario y el entorno ajardinado acrecientan la belleza de este monumento. Destaca la magnífica portada románica. En el interior acoge una imagen de San Prundecio, patrón de Álava.
La basílica de Nuestra Señora de la Vega (Haro). Es la construcción más relevante de esta importante población vitivinícola. Dedicada a la patrona de la ciudad, la basílica es una construcción básicamente barroca, de inicios del siglo XVIII, consecuencia de las sucesivas ampliaciones del primitivo santuario del siglo X. En el interior cabe destacar el retablo del altar mayor, de estilo barroco, y la imagen gótica de la Virgen de la Vega, del siglo XIV.
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